Todorovic cura la depresión para el Morabanc Andorra

Casademont Zaragoza 93-113 MoraBanc Andorra

Hay veces que la primavera o el inicio del verano no sienta bien a todos. Las alergias salen, el calor aprieta y el estado de ánimo se ve afectado. Más aún cuando a tu alrededor todo el mundo sonríe y finge pasarlo bien. Algo así sucedía con Basket Zaragoza y Morabanc Andorra. Mientras todo parece felicidad en el ambiente, con las terrazas llenándose, los niños juegan en los parques y el baloncesto vuelve a nuestras vidas, estos dos equipos se encontraban en estado de depresión contagiosa

En un grupo en el que se acumulan los candidatos al liderato, con hasta cuatro plantillas empatadas a dos victorias, se enfrentaban los dos que no conocían la victoria para comprobar quién tiene vida extra y quién se hunde definitivamente. Para Zaragoza no tenemos claro si esta fase final llega muy pronto, antes de coger el ritmo físico y la madurez como equipo, o demasiado tarde, con su prime de la temporada y el recuerdo de los mejores días demasiado alejados en el tiempo. Mientras, para Andorra lo hace incidiendo en su propia indefinición, sin que nadie tengamos claro todavía si es un equipo de zona baja que lo ha hecho bastante bien pero esto le viene grande o si, por el contrario, está a un plus de confianza de pelear por objetivos más ambiciosos. 

En estas, para cuando el balón echó a volar, ambos equipos tenían claro que el pensar sólo podía traer cosas malas y decidieron apretar los dientes y tirar para adelante. Vimos así un intercambio de golpes en el que pudimos constatar que Andorra, más que depresivo en sí, estaba enfadado con la larga distancia. Sus rivales lo aprovecharon para coger algo de ventaja por pura eliminación: en pleno carrusel de errores, fue el que menos estaba fallando. 

Pero que no se olvide, pese a todo lo dicho estamos hablando de dos buenos equipos que, conforme pasaron los minutos, empezaron a encontrar el temple. Los entrenadores movieron el árbol para encontrar el equilibrio y hasta 20 jugadores, 10 por equipo, jugaron en el primer cuarto. Surgió de esta manera Benzing, agarrando el partido y convirtiéndolo en suyo con 12 puntos en 6 minutos. Zaragoza cogió ventaja pero, cuando olió sangre, adoleció del colmillo que le viene faltando a lo largo de toda la serie. Todorovic empezó a sacar la cabeza para dejar la contienda igualada y Dylan Ennis dejó destellos de puro talento. 

Fue así como un inicio de errores dejó un primer cuarto divertido, de nivel y con un precioso 28 – 24 para los aragoneses. El inicio del segundo cuarto no tuvo nada que ver con el inicio del partido. Ambos equipos volvieron a ejecutar acciones a alta velocidad pero, ahora, porque pensar sólo podía derivar en enfriar un ánimo encendido en ambas canasta. Entre trances, Todorovic sobresalió por encima del resto, dando sensación de que, simplemente, fallar un triple no iba con él. Fisac sacó a dos bases para tratar de frenar el ímpetu andorrano. Tras fallar los primeros 5 triples, Morabanc metió 8 de los siguientes 9. El juego exterior colonizaba el partido y Zaragoza probó la amarga miel de estar por debajo. El frenesí de triples, con un brillante movimiento de balón mediante, puso a Andorra 7 arriba.

Papeles intercambiados entre lo que pasaba a los 6 minutos del primer cuarto y lo que acontecía a los 6 del segundo. Otro punto clave fue que, mientras unos trataban de encontrar al gigante Hlinason, otros encontraban a Llovet cuando Zaragoza salía a puntear apresuradamente la amenaza del tiro. El resultado fue una primera parte de puro baloncesto saldada con una ventaja de 5 puntos para los chicos de Ibon Navarro al descanso. La pausa sirvió para, por fin pensar. Y ambos se vieron con la posibilidad de reengancharse al grupo y dejar la depresión en historia.

Así, la reanudación dejó defensas duras y ataques más lentos pero la dinámica positiva de Andorra se mantuvo y poco a poco, y con Jelinek apareciendo el los momentos decisivos, se fue marchando en el marcador. Zaragoza no encontraba el tino en ataque y dejó que su rival corriera hasta alcanzar la máxima ventaja, 11 puntos de diferencia, que obligó a Fisac a parar el partido. No sabemos bien si su intención fue la corregir a los suyos o recodar a los otros, sin balón por en medio, que estaban en depresión. Pero, aunque fuera sólo una hora antes, a Andorra no le quedaba nada de ese sentimiento. Canastones como el de Senglin o Massenat lo dejaron muy claro. 

Pese a los intentos, la tendencia ya siguió inamovible. Zaragoza se sumió en su depresión, más profunda que nunca y, en ese estado, las cosas no salen. No dejaron de intentarlo pero todo lo que podía salir mal, salía mal .Mientras, Andorra nos mostró los efectos positivos de la euforia y fue aumentando, pulgada a pulgada, la diferencia. Todorovic fue el mejor ejemplo de esto, con un festival de triples que mantuvo al público enganchado. Si bien, el interés estaba más en ver cuándo iba a fallar su primer tiro de tres. Al final, 6 de 6 para un total de 26 puntos y 29 de valoración. MVP del partido sin duda alguna. 

Zaragoza se despide de la fase final a las primeras de cambio, eliminado tras tres derrotas en tres partidos y acusando los cambios durante la cuarentena y su juventud. Por lo que respecta al bando ganador, seguimos con la duda de qué tipo de equipo es Andorra. Pero, tras el partido de hoy, se hace muy difícil pensar que no puede mirar para arriba. De momento, ha dejado atrás la depresión, se ha quitado nudos y está a tan sólo una victoria de Madrid, Valencia, Gran Canaria y Burgos. Ni siquiera la bandera blanca les hizo perder la oportunidad de darse un festín y poner su nombre entre los candidatos a pasar de fase. Ojo a ellos.