ANÁLISIS | Barça vs Baskonia, final que sabe a «deja vú»

Los azulgranas no ganan un título de liga desde 2014. Los baskonistas, desde 2010

La gran final de la ACB ya está aquí. La competición ha tenido que mutarse para crear un final de temporada alternativo pero que tiene un olor a añejo. A duelo clásico entre dos potencias del baloncesto nacional: Barça – KirolBet Baskonia.  Dos equipos que ya se vieron en la fase de grupos pero que, pese a lo reciente del duelo, han tenido modificaciones, ajustes y pasos adelante tanto en sistema como en el aspecto físico. Ambos conjuntos tienen muchos factores a tener en cuenta y argumentos para llevarse el título a casa. 

El mejor Barça en cinco años (por Javier Expósito)

«El Lamborghini de Pesic» es una realidad. Fuente: ACB

Decir que están mostrando una superioridad aplastante es quedarse corto. Y a base de fácil, de hacer las cosas fáciles. Manteniendo el nivel defensivo que por físico y plantilla pueden alcanzar, sabiendo gestionar sus recursos y ejecutando los sistemas propicios en las situaciones propicias. Así se han plantado en la final, y en el caso de ganarla, así deben seguir.

Poco podemos hacer que no sea quedarnos boquiabiertos con este Barça que Svetislav Pesic ha construido en tiempo récord y con una cuarentena de por medio. De los diez jugadores que disputaron ayer la semifinal, cinco de ellos pasaron la barrera de los 20 minutos. Los cuatro fueron suplentes, ninguno lo hizo por encima de los 25 y el que más tiempo en pista acumuló fue Kyle Kuric (23:41), que tiene como mínimo siete jugadores por delante en la rotación. ¿Hay algún equipo en Europa que pueda permitirse esto? Contados. Y alguno de ellos, fuera de semifinales en liga doméstica, lo cual añade más mérito al rendimiento.

Para rendimiento, el de un soberbio Nikola Mirotic, que se encuentra en un estado anímico envidiable, celebrando como Dios manda su segundo MVP de la Liga Endesa; 16,5 puntos en sus porcentajes habituales (40 % en triples), 3,8 rebotes y 1,8 asistencias. Pero sobre todo, la sensación apabullante de que, cuando aparece, el partido se acaba. Dominó a Unicaja cuando los malagueños apretaban más de la cuenta, fue el mejor de su equipo ante el Joventut y asumió el liderazgo del 3Q para dinamitar a Burgos después de que los de Peñaroya asestaran un parcial de 8-22 para acabar la primera parte. Es el abanderado de este Barça y lo demuestra cada segundo que pasa dentro de la pista.

Pero no es sólo Mirotic el que está sacando el trabajo adelante (de hecho, el serbio se ha perdido dos partidos). El nivel de lucidez, y sobre todo de ejecución de Adam Hanga está siendo medio equipo. Para muchos está siendo, a parte del motor de la ofensiva blaugrana, el MVP de esta Fase Final. Y poco margen de error contiene esta afirmación, ya que a pesar de no estar del todo entonado ante San Pablo por problemas de faltas, el húngaro está siendo uno de los líderes de su equipo: 8 puntos, 3 rebotes y 7 asistencias para una media de 10 en términos de valoración y casi un ratio de 3 asistencias por pérdida. Quién habría dicho en el mes de Febrero que, con Malcolm Delaney fuera del equipo, sería Hanga el que catapultara al Barça a la final de la Liga y a uno de los mejores momentos de forma, por no decir el mejor, de toda la temporada.

Igual que nadie habría dicho que Thomas Heurtel fuera a recuperarse tan rápido. El francés supuso para los suyos el colofón final en semifinales. 14 puntos, además con soltura en situaciones de uno contra uno, una exhibición absoluta en el pase con 11 asistencias y sólo dos pérdidas y, lo más importante, la lectura de sobriedad que se aprecia en su rodilla derecha, totalmente recuperada, al igual que los corazones barcelonistas de cara a la temporada que viene. Es de las mejores noticias que se podían recibir en “can Barça”.

Realmente, pocas cosas quedan por decir que no se hayan dicho ya. Enfrente espera un sorprendente KIROLBET Baskonia, también recuperado a tiempo de la pájara que les dejó fuera de la Copa del Rey y que estuvo a punto de dejarles también sin posiciones de Playoffs. El objetivo sigue siendo exactamente el mismo que era antes del partido de Burgos y antes de empezar la Fase Final, abrazar la eficiencia como tren hacia la victoria. Cometer pocos errores y reducir el margen de malas decisiones. Si lo hacen, que lo están haciendo, será muy complicado quitarles la que sería su decimonovena liga. La primera en cinco años, y la cuarta en los últimos diez.

Ivanovic y Baskonia se juran intensidad eterna (por Adrián Senés)

Hay relaciones que parecen destinadas a estar unidas. Rachel y Ross, Ted Mosby y Robin, Piolín y Silvestre o Tim Burton y Johnny Depp son algunos ejemplos. Y, en esa lista, podríamos meter a Dusko Ivanovic y el Baskonia. Tras un inicio de temporada aciago y lejos de sus aspiraciones, con el culmen de no asistir a la Copa del Rey de Málaga, la directiva vasca decidió volver a sus orígenes y traer al entrenador montenegrino. 

Pronto empezaron los brotes verdes de un equipo dispuesto a crecer a partir del espíritu que le ha hecho histórico, pero antes de poder sacar conclusiones claras, llegó el parón. La vuelta sólo podía deparar dos cosas, o dar tiempo para que los jugadores interiorizaran los conceptos de Ivanovic o un frenazo a los primeros síntomas positivos. Puerta grande o enfermería. Y pronto vimos que la respuesta era la primera. 

A partir de un nivel físico sobresaliente que ha estado por encima de, prácticamente, todos sus rivales, han organizado una defensa descomunal. Ya desde el primer partido, en el derbi vasco, lo demostraron. RetaBet Bilbao tuvo que hincar la rodilla por asfixia ofensiva tras una digna primera parte. Y, tras ellos, el resto no lo han tenido más fácil. De los seis partidos disputados, sólo Barcelona (81) y Unicaja (86 tras prórroga, tras acabar empate a 76 los primeros cuarenta minutos) han logrado alcanzar los 80 puntos. Una trituradora defensiva a partir de la plenitud física y un buen sistema de ayudas que permite reducir al mínimo cada espacio.

Además, han demostrado que no les tiembla el pulso el los momentos importantes. Tras la derrota ante el Barça, tuvieron que reponerse rápidamente para jugar una final ante un Unicaja que estaba dejando, también, muestras de buen baloncesto. Y terminaron ganando en la prórroga cuando todo parecía perdido. Al igual que ganaron también al anfitrión Valencia, líder del grupo B, tras ir perdiendo toda la primera parte. De nuevo, la competitividad y la defensa les permitieron que se le hiciera de noche a los «Taronjas» y pedir vendetta contra los pupilos de Pesic. 

En el plano individual, las recuperaciones de Granger y Vildoza han sido grandes noticias, tanto a nivel moral como deportivo. Mientras Granger ha estado irregular pero bastante bien en líneas generales, Vildoza ha ido menguando un acierto de tres excepcional para dirigir con maestría a los suyos. Siempre sumando. Además de ellos, Diop y Eric ponen el músculo y Zoran Dragic supone un factor X indispensable desde el banquillo. Todo ello, barnizado por el talento de Pierria Henry, un jugón capaz de desatascar cualquier partido pero, sobre todo, por Tornike Shengeila. El pívot, ha dejado atrás los rumores de su fichaje por el CSKA de Moscú y se presenta como la principal arma de Baskonia para hacerse con el premio gordo. Es uno de los mejores jugadores de la Liga Endesa y de ganar su duelo con Mirotic dependerán gran parte de sus aspiraciones. Un jugador con gran juego de pies, ritmo y una mano excepcional para un conjunto que es un hueso.

Dusko ya ha ganado la liga en cada una de sus dos épocas anteriores en el Buesa. Y dicen que no hay dos sin tres. 

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