El Real Madrid sube la marcha en la segunda parte para apuntarse a otra final

Iberostar Tenerife 79-92 Real Madrid

El Real Madrid está en la final de esta Supercopa Endesa 2020. Tirando del talento y el rendimiento ofensivo que este equipo atesora y que no se ve condicionado por las caras nuevas, logró imponerse por una ventaja de trece  puntos ante el anfitrión de esta edición, el Iberostar Tenerife, que a pesar de hacer una muy buena primera parte, principalmente en el plano físico, no pudo aguantar el vendaval en ataque de la segunda. En la final esperaba ya el FC Barcelona Lassa, que también mostró una buena versión ante TD Baskonia, aunque aún queda mucha tela que cortar.

Pudimos ver sobre el parqué una primera parte de poder a poder, con dos equipos muy preparados físicamente para afrontar el duelo. Puede que la preparación de cara al partido haya podido influir en esta dirección, pues el Real Madrid combatió con Gabriel Deck, Alberto Abalde y Usman Garuba la mayoría del tiempo. La defensa del ala entre estos tres estandartes fue la principal puesta de largo de los blancos, mención a parte para el ataque de las líneas de pase de Garuba, que cada vez parece más y más preparado para ser importante, tanto este año en el Madrid como años venideros en la NBA. A base de un planteamiento férreo los blancos pudieron irse con ventaja al descanso, a pesar de la efectividad en el lanzamiento de los dos bases tinerfeños, Marcelinho Huertas y Bruno Fitipaldo a los que compartir pista parece sentarles bien; 21 de los 42 puntos al descanso fueron obra de los dos.

Sin embargo, no fue hasta el tercer cuarto que el Madrid pudo fraguar una ventaja importante en el luminoso. El ataque incrementó una o dos marchas más, ritmo que los locales no pudieron hacer frente. Si Gabriel Deck había sido la principal amenaza ofensiva en la primera parte, entre Alberto Abalde y Walter Tavares se encargaron de hacer daño a la defensa amarilla. Fue el entendimiento entre Facundo Campazzo y los exteriores con el pívot en acciones como esta un duro reto para los de Vidorreta, que no lograron encontrar una solución eficiente a tal sociedad.

La ventaja cosechada a falta de disputarse esos últimos 10 minutos no llegó a ser definitiva hasta bien entrado el último cuarto. Iberostar Tenerife siguió manteniéndose cerca de la ventaja psicológica de los diez puntos, e incluso llegó a ponerse por debajo de la misma, pero el acierto desde el triple de Trey Thompkins y, sobre todo, un Rudy Fernández con mucha confianza durante todo el partido (18 puntos, 5/9 en triples) volvieron a colocar un parcial grande en el marcador. A partir de ahí, con el partido medianamente cerrado, el Madrid siguió anotando con regularidad para poner el 79-92 final.

Rudy Fernández, SomosBasket MVP del partido

Rudy, ejecutor de lujo con 18 puntos. Fuente: ACB

Rudy Fernández es el primer SomosBasket MVP del partido de la temporada. Como el buen vino, mejora con los años. Es demencial pensar en un jugador de 35 años capaz de mantener la misma intensidad defensiva de los últimos diez años, y a su vez, ser tan eficiente desde la larga distancia. Mientras sea capaz de seguir manteniendo estas prestaciones a lo largo de todo el año, en la casa blanca sigue sin haber peligro alguno ni necesidad de buscar un recambio en el mercado.

18 puntos, 3 rebotes, 6/10 en tiros de campo y 5/9 en triples para 18 de valoración. Su compañero en el frente ha sido Walter Tavares y su gran tercer cuarto, que le eleva a los 10 puntos, 6 rebotes y 13 de valoración. Esta temporada será importante para él, que con la más que presumible baja de Facundo Campazzo (hoy bien, 9 puntos y 7 asistencias para el argentino), tendrá que afrontar con algo más de responsabilidad que otros años.

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