Crónica de un amanecer

Los Suns cierran una temporada especial y miran hacia el futuro

Hasta en los momentos en los que la noche es más oscura, siempre acaba saliendo el sol en el horizonte. En pleno desierto de Arizona está empezando a amanecer un baloncesto capaz de iluminar y asombrar a toda una liga repleta de estrellas. Los Phoenix Suns han sido la sorpresa en una burbuja en la que ha pasado absolutamente de todo, pero el pleno de victorias del equipo sureño será especialmente recordado por la personalidad que ha conseguido desprender este grupo de jugadores.

Más problemas que buenas sensaciones

Después de varias temporadas deambulando entre los últimos puestos de la liga, parecía que este año los Suns habían conseguido formar una plantilla equilibrada capaz de acompañar a un joven Devin Booker cansado de perder. La llegada de jugadores veteranos como Ricky Rubio o Aaron Baynes, sumados a las buenas incorporaciones de estos dos últimos drafts con Ayton o Cam Johnson, eran motivo suficiente para valorar el buen trabajo de una administración lastrada por las malas decisiones en los últimos años. El entrenador, Monty Williams, se encontraba con un grupo joven con mucho potencial, pero que no había sido capaz de ganarse el respeto en la liga con victorias. A veces no sólo vale el talento.

El salto de calidad en el juego respecto al año anterior se palpó desde el primer momento de la temporada, pero los problemas no tardaron en llegar. Con apenas iniciada la campaña, sancionaron a DeAndre Ayton  durante 25 partidos por dar positivo en el control antidoping. A partir de ahí, el equipo, con el paso de los partidos, se fue desinflando y las lesiones de jugadores importantes supusieron otro lastre en la carrera del equipo por conseguir de nuevo una plaza de Playoffs después de 10 años sin competir en la postemporada. Las posibilidades del equipo para conseguir la octava plaza del playoff -ocupada por un proyecto joven rival como es el de los Memphis Grizzlies- con la suspensión de la liga eran casi nulas.

Booker siempre ha sido un jugador estrella desde que llegó a la liga. A su corta edad ya es uno de los mejores anotadores de la NBA, haciendo historia con sus increíbles números en ataque -no podemos olvidar su partido de los 70 puntos-. A sus 23 años, ya ha firmado un súper contrato multimillonario con los Suns y esta temporada su juego se ha visto compensado con su primera elección en un All-Star Game. La curva de crecimiento de Booker era completamente opuesta al rumbo que su equipo había tomado de cara a rodear a su jugador franquicia hasta ahora. Incluso Draymond Green, jugador de los Warriors, recibió una multa hace unas semanas por la NBA a raíz de sus palabras respecto a la situación del jugador en Phoenix, explicando que en su opinión debía salir del equipo.

Sueños de una burbuja

Cuando el parón de la NBA se produjo, el equipo de Arizona tenía un balance negativo de 26-39. La reanudación de la liga en Orlando y la posibilidad de optar a una plaza de playoffs jugando el famoso «Play-in» entre octavo y noveno fue motivo suficiente para que los Suns soñaran con la postemporada. La carrera por esos puestos en el Oeste se convirtió en uno de los mayores atractivos del reinicio de la liga, con 6 franquicias involucradas. ESPN pronosticaba que las posibilidades de los Suns de conseguir una plaza eran de menos del 0,1%.

Devin Booker volvió a ponerse el equipo a la espalda y comenzaron una racha de victorias que siempre  será  recordada  en  la  temporada  NBA más  extraña  de  la  historia.  El de Michigan reivindicó  su  figura  en  la  liga  promediando  en  la  burbuja  30  puntos,  5  rebotes  y  6 asistencias por partido y consiguiendo lo que más le costaba cosechar: victorias. Por fin el jugador empezaba a jugar en equipo y compañeros como Ayton, Rubio, Saric o el rookie Cam Johnson fueron piezas claves en este balance positivo que les acercó al milagro.

Los Suns tuvieron que imponerse frente a rivales durísimos como Clippers, OKC, Heat, Mavericks, entre otros para optar a esa 9º plaza. Pero a veces, con hacer los deberes en el último momento, no es suficiente. La burbuja terminó explotando para los Suns y los Trailblazers, junto con los Grizllies, fueron los equipos que finalmente se hicieron con las plazas deseadas.

Mirando hacia el futuro

Pese a quedarse a las puertas, la franquicia mira hacia delante con la cabeza más alta que nunca. Los Suns se han posicionado como un equipo capaz de hacer grandes cosas liderados por un jugador estelar que ya ha probado el gusto por la victoria. Las expectativas puestas en este equipo de cara a la próxima temporada se han multiplicado y ahora es la hora de que los directivos hagan su trabajo en los despachos. 

Hemos visto que el quinteto titular funciona sobre el parqué y los jugadores jóvenes están empezando a imponer su juego. Ya no solo Booker, sino que Kelly Oubre Jr, lesionado en este último tramo de año, ha demostrado durante la temporada regular que también puede ser un jugador importante en estos Suns. Ricky Rubio también ha dejado patente que está en el mejor momento de su carrera y que puede ser una pieza fundamental en Phoenix aportando tanto asistencias como puntos. La burbuja también ha sido la oportunidad para que rookies como Cameron Jonhson demostrarán el potencial que está por venir en la segunda unidad.

Esta última racha puede ser un buen aliciente para conseguir atraer a posibles agentes libres que terminen de completar el fondo de armario para Monty Williams. La franquicia tiene bien atado a sus titulares para la próxima temporada y, a la espera de ver qué ocurre con el espacio salarial con el coronavirus, tienen alrededor de 30 millones en contratos para conseguir buenos agentes libres que sigan subiendo el nivel de la plantilla. El sol comienza a asomar por Arizona y, por el bien de la liga, esperemos que sea para brillar más que nunca.