Kobe Bryant, en 24 citas

Homenaje al Kobe más reflexivo

Si por algo se ha caracterizado la figura de Kobe Bryant fuera de la cancha es por la cantidad de lecciones que ha dejado pública y abiertamente, en su enorme obsesión por servir de inspiración para los demás. Estas son algunas de las citas y frases más célebres que nos deja Kobe, con la sensación de que aún quedaban las mejores.


«Si me ves peleando con un oso, reza por el oso». Comunicado en sus redes sociales tras la lesión en el talón de aquiles que sufrió ante los Golden State Warriors.

«El baloncesto es mi refugio, mi santuario. Vuelvo a ser un niño en el patio. Cuando llego aquí, todo es bueno». Una de sus muchas elegías hacia el baloncesto.

«No entiendo a los vagos. No quiero entenderlos». Sobre su ética de trabajo.

«Haré lo que haga falta para ganar partidos. Aunque tenga que sentarme en un banco agitando una toalla, dar agua a un compañero o lanzar el tiro ganador».

«Ha significado todo para mí. Es mi hermano». Palabras que dedicó a Pau Gasol en 2016, después de una derrota ante los Bulls, equipo donde militaba Pau en aquel momento.

“Todos podemos ser maestros en nuestro oficio, sólo tienes que tomar una decisión. Hay sacrificios que sólo vienen con eso. Tiempo en familia, salir con amigos, ser un gran amigo, ser un gran hijo, sobrino… Hay sacrificios que sólo se asumen tomando esa decisión». Lección, en este caso, dirigida a D’Angelo Russell, en 2016, única temporada que compartieron.

«Lo más importante es intentar e inspirar a las personas, para que puedan ser grandes en lo que hacen».

«¿Quieres que sea dueño de un equipo y me ocupe de estos cabezones ricos y malcriados, y hacer que rindan? No, gracias». Sobre los jugadores que juegan sólo por dinero.

«El liderazgo es solitario». Una de las muchas citas que dedicó a la condición de líder, que a veces es gratificante, y otras no tanto.

«Si entro en pánico, todo el mundo entra en pánico». En la misma línea.

«Todo lo negativo, presión, retos; todo es una oportunidad para mí de levantarme».

«Tienes que atreverte a ser grande».

“Ganar tiene prioridad sobre todo. No hay ninguna zona gris”. Casi enfermiza era su concepción tanto de la victoria como del trabajo.

“Hay noches en las que dudo de mí. Estoy inseguro. Miedo a fracasar… Todos tenemos dudas, no se puede negarlo. Pero no capitulamos y seguimos adelante». Más de lo mismo.

«No sé si puedo llegar a las estrellas o la luna, o donde sea. Si caigo por el precipicio, o desde el pedestal, lo que sea, todavía habré aprendido algo». Quizás, de las citas que más sentido cobran después de muerto. Sencillamente, desgarrador.

«Sentarse aquí y decir que entiendo lo que pasó sería mentir. Ni siquiera en mis sueños pensé hacer algo así». Fueron sus palabras después de anotar 81 puntos, la segunda mejor marca de la historia.

«El baloncesto es más grande que anotar puntos y ganar campeonatos. Uno ha de ser capaz de inspirar a la gente por un instante a que quieran ser una mejor versión de sí mismos. Yo he hecho eso y los fans también lo hicieron conmigo, me inspiraron para ser la mejor versión de mí mismo. Los trofeos quedan para la posteridad, pero realmente quieres crear algo que vaya más allá que eso».

«Me dije dame 2 o 3 años y voy a hablar un poquito de español. Aprendí con las telenovelas. Los fans latinos significan todo para mí». Más anecdótica que otra cosa. Su inclusión en la cultura latina a través de Pau Gasol le hizo tener esa motivación por aprender español. Finalmente, lo consiguió.

«Si hay algo que puedes controlar es la forma en que quieres que te recuerden. Eres responsable de que se acuerden de ti o no. Así que no lo tomes a la ligera». Si hay alguien que ha ido cambiando su imagen a lo largo de su carrera, desde luego, ha sido él.

«¿Puedo saltar sobre dos o tres jugadores como antes? No. ¿Soy rápido como antes? No, pero todavía tengo los fundamentos y la inteligencia. Eso me permite ser un jugador dominante. Cuando era chico nunca evité trabajar en mis fundamentos porque sabía que el atletismo es fugaz”. Nos decía el Kobe más adulto, el del ocaso de su carrera.

Podríamos contarla nosotros, pero ya nos hace él el favor.

«Quiero que me recuerden como un jugador que no desperdició ningún momento».

“La vida es demasiado corta como para estar triste o desanimado. Hay que seguir adelante, y luchar por ser feliz».

Y no podíamos acabar con otra que no fuera:

«Yo no quiero ser Michael Jordan. Sólo quiero ser Kobe Bryant». A juzgar por los hechos, lo ha acabado consiguiendo.

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