New Orleans Pelicans guard Lonzo Ball reacts during the second half of a preseason NBA basketball game against the New York Knicks, Friday, Oct. 18, 2019, at Madison Square Garden in New York. The Pelicans won 117-116. (AP Photo/Mary Altaffer)

ANÁLISIS | Lonzo Ball empieza a carburar

Sus últimas actuaciones atraen al optimismo

Una de las razones por las que los New Orleans Pelicans aceptaron el pack de Lakers por Anthony Davis fue, especialmente, la insistencia con la que Alvin Gentry intentó convencer a la nueva gerencia del equipo la importancia que podía tener un jugador como Lonzo Ball en las aspiraciones del equipo. Sin ir más lejos, todos confiábamos en que New Orleans podía ser ese paraje perfecto en el que Lonzo pudiera mostrar todas sus capacidades, rodeado de jugadores de un estilo parecido y potenciador para su atletismo y sus habilidades de pase.

Sin embargo, esto no fue así a principio de temporada. Un Lonzo renqueante, espeso en la toma de decisiones, con dificultades para adaptarse al sistema defensivo y con algún que otro problema físico de poca importancia, hizo temblar todas las alarmas en la NBA, que empezaba a ver, cada vez, más lejos que el base pudiera alcanzar su mejor versión, esa versión que todo el mundo esperaba en Lakers y confiaba en que, en New Orleans, pudiera aflorar.

Parece que, el destino, está empezando a ofrecer esa segunda oportunidad a Lonzo. Tras recuperarse de esa pequeña lesión en el abductor, y estar algunos partidos saliendo desde el banquillo, la vuelta a la titularidad le está sentando de maravilla. Al fin, estamos viendo ese Lonzo que parecía escondido, y que poco a poco, va siendo cada vez más decisivo en las aspiraciones de su equipo a corto plazo, pero sobre todo, a largo plazo.

Trabajar por hacerle sentir cómodo

Más allá de que sonría cuando juega, o cuando le salen las cosas, algo más puramente anecdótico que motivo o consecuencia de este buen estado de forma, y más allá de que pueda mantenerlo, algo que aún está por verse, resultará más definitoria la capacidad que tengan los Pelicans para poder propiciar este ecosistema, y así, mantener el nivel del que debe ser el base titular del proyecto por los próximos años.

Se lleva hablando desde principio de temporada de lo buen paraje que era New Orleans para el base. Y ese es el motivo principal, quizás el único, que hace que Lonzo pueda explotar todas sus virtudes. Ritmo alto, posesiones cortas, cancha abierta, espacios… Lonzo Ball es un jugador que se siente infinitamente más cómodo en sistemas de estas características, y sólo en sistemas de estas características, puede brillar. Es un jugador excesivamente específico, al igual que le ocurre a jugadores como Ben Simmons, por ejemplo. Su nula capacidad para la organización del juego en estático, su corto rango de tiro o su longitud hacen que sólo puedan funcionar en espacios amplios, y llenos de tiradores. Y como tal, el entrenador debe ser capaz de ofrecerle un ecosistema a su alrededor para poder potenciarlo.

Hasta hace bien poco, el argumento del bajo rendimiento por su parte era válido para echar balones fuera con Zo, ampliamente justificado por otra parte, pues no habíamos visto aún al mejor Lonzo Ball, ni a nada que se le pareciese. Pero teniendo el rendimiento de esta última racha de victorias del equipo, queda cada vez más patente que, si los Pelicans saben utilizarle, que no lo estaban haciendo, es el jugador que hace posible el sistema ofensivo entero.

En los últimos ocho partidos, los Pelicans han ganado un total de seis, mientras que en los 19 anteriores, habían sido las mismas. Durante estos ocho enfrentamientos, Lonzo mantiene unos números de 16,6 puntos, 6,3 rebotes, 5,6 asistencias, 1,4 robos, 47,2 % en tiros de campo y 42,4 % en triples en prácticamente la misma media de minutos (30) que los anteriores (28,5). Es decir, ni juega más, ni tiene el balón en sus manos más tiempo, ni siquiera eleva su número de intentos de cara al aro. Estos números, y sobre todo, estas victorias, se deben a un aumento de lógica en la toma de decisiones y a la mayor implicación defensiva del equipo en general. Cada vez, el mediano de los Ball se va sintiendo muchísimo más cómodo en pista, a medida que una defensa sólida e incisiva en las líneas de pase le ofrece esos metros suficientes como para poder hacer al equipo correr y aprovechar ventajas en ese tipo de situaciones.

Todo esto no se entiende, eso sí, sin el acierto exterior, algo que sí que solo depende de él y de su confianza. Su carta de tiro es buena prueba de ello:

  • 2 de 7 vs Minnesota Timberwolves (W)
  • 2 de 4 vs Golden State Warriors (L)
  • 1 de 2 vs Portland Trail-Blazers (W)
  • 2 de 8 vs Denver Nuggets (W)
  • 4 de 8 vs Indiana Pacers (W)
  • 7 de 12 vs Houston Rockets (W) (career-high)
  • 2 de 7 vs Los Ángeles Lakers (L)
  • 4 de 12 vs Sacramento Kings (W)
  • 2 de 4 vs Utah Jazz (L)

26 triples en total, una media de 3,1 durante esta serie, que contrasta bastante bien (o bastante mal, según se mire) con la media de 1,8 intentos materializados desde la larga distancia en toda su carrera. Con cuatro partidos por encima del 50 % de efectividad y un career-high, tanto en anotación (27) como en triples anotados. La mayoría, asistidos y bien tomados, algo que no estábamos viendo al inicio de temporada.

¿Qué necesitan los Pelicans de él?

¿Qué es lo que hace a Lonzo Ball un jugador tan importante para el proyecto de New Orleans? ¿Por qué su buen rendimiento siempre va a significar un buen rendimiento para el equipo entero?

Primero, porque es la llave del small-ball, y sin small-ball, el juego de los Pelicans no se puede entender. Segundo, por el acierto de tres. Si Lonzo está bien, significa más acierto, y cuanto más acierto, mejor. Tercero, porque si Lonzo está bien, la defensa está bien, y sin una buena defensa, da igual que anotes 120 puntos, pues generalmente, el rival anotará más. Y cuarto, un Lonzo Ball en racha es un Lonzo Ball progresando, o lo que es lo mismo, un Lonzo Ball que no está estancado. Ésta última, la más importante de todas, pues lo que necesitan los Pelicans de él es que sea una pieza clave de cara al futuro, tanto por su inclusión en el sistema como por sus características y su adaptación al juego de Zion Williamson, que aún no ha debutado, pero se espera que lo haga más pronto que tarde.


Este nivel de confianza de Lonzo Ball es el que está permitiendo a los New Orleans Pelicans mantenerse con opciones de luchar por la octava plaza pese a la racha de trece derrotas consecutivas que parecía casi insalvable. Está en la mano de Alvin Gentry ofrecer a Lonzo Ball las condiciones necesarias para poder expandir todo su juego. Porque, que Lonzo Ball pueda expandir todo su juego, solo significará cosas positivas para un equipo que necesita de éstas como el comer.