Sergio Llull se cuela en la fiesta de Giorgi Shermadini

Iberoestar Tenerife 71-76 Real Madrid

De nuevo el Real Madrid, de nuevo el campeón de liga. Los blancos demostraron por enésima vez que son probablemente una de las mejores generaciones de la historia baloncesto europeo. Su núcleo duro está más que curtido en finales ajustados, y hoy volvieron a dejar que su rival nadase para morir en la orilla. Laso ya iba con los deberes hechos a La Laguna, un campo que en la previa bautizó como uno de los más duros de la liga; no obstante eso no evitó que su equipo tuviera que sudar sangre para salir airoso del choque de sábado noche.

Facundo Campazzo sigue de gira

El partido tuvo un arranque trepidante, en el que los tinerfeños hacían gala de una de sus mayores virtudes, el tiro exterior. Los merengues, sabían a lo que se enfrentaban y no tardaron en parar su racha con un tiempo muerto para ajustar marcas en el pick and roll. Tras esto la defensa madridista dejó menos espacio y tiempo para los tiros liberados y empezó a ganar el partido desde la defensa. Aquí entraron en juego dos hombres en especial, Usman Garuba y, como siempre, Facundo Campazzo, que volvió a demostrar que su nivel de juego está a un nivel muy superior respecto al resto. El partido al final del primer cuarto y a inicios del segundo, parecía que se iba a encarrilar antes de lo previsto, por suerte para los amantes del baloncesto el Iberoestar tenía mucho que decir.

Giorgi Shermadini se interpone en los planes de Laso

Los locales frenaron el show del astro argentino a base de jugadas llenas de talento individual. En las que Kyle Singler y Giorgi Shermadini dejaron al descubierto las taras defensivas de un equipo a priori «tan sólido» como este Madrid. Ambos se mostraron capaces de anotar en las cercanías del aro rival, donde hicieron alarde de su confianza y personalidad al no caer en la intimidación de las torres de la capital. Esto les permitió aprovechar la bajada de ritmo de Llull y compañía, llegando a ponerse por delante y llevar el ritmo del partido durante gran parte del tercer cuarto. Contra todo pronóstico y más viendo como empezó el encuentro, los de Txus Vidorreta se marcharían al último y definitivo cuarto por encima en el electrónico.

Un final apretado y Sergio Llull, la historia interminable

A los intangibles de Laso, pese a la necesidad extrema, les costó más de lo esperado entrar en dinámica y el pívot georgiano seguía siendo un dolor de cabeza para Tavares y compañía. La solución (o el problema) reside en los de siempre, Taylor, Rudy, y el rey del clutch, Sergio Llull, que volvió a resolver una papeleta complicada en tierra hostil. El campeón del mundo dio un pasó adelante con el partido en contra, anotando dos triples consecutivos, el primero para ganar y el segundo para sentenciar. 71-76, otra victoria más en la que pesa la experiencia y la unión de un grupo tan longevo como este, frente a un cuadro que ha cambiado la gran parte de las piezas de un año a otro.