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ANÁLISIS | T.J. Warren afronta su temporada de consolidación

Este verano cambia de conferencia tras su fichaje por los Pacers

El jugador nacido en Durham, T.J. Warren, nunca ha recibido el suficiente reconocimiento por parte de la NBA . Sin embargo, si nos fijamos en las estadísticas podremos darnos cuenta del jugador ante el que nos encontramos. Sus promedios en las cinco temporadas que ha disputado son de 14’4 puntos y 4’1 rebotes en casi 28 minutos de juego, aumentado su aportación ofensiva hasta los 18 puntos en la temporada pasada. A pesar de los números, da la sensación de que el alero todavía tiene que afrontar esa temporada de consolidación para ser reconocido por parte de toda la NBA.

T.J. Warren fue elegido por los Suns en la decimocuarta posición del draft 2014, promoción en la que salieron talentos como Joel Embiid, Nikola Jokic, Aaron Gordon o, el número uno de aquel año, Andrew Wiggins. En su primera temporada acusó su falta de lanzamiento exterior (23’81% T3), haciendo que no entrara en la rotación de unos Suns liderados por Bledsoe, Goran Dragic y los gemelos Morris.

Terminó su temporada rookie disputando únicamente 40 partidos, anotando poco más de 6 puntos por partido. Tras un inicio decepcionante, Warren trabajó duro durante el verano con la intención de demostrar que en la franquicia de Arizona no se equivocaron con su elección. En la temporada 2015/2016 se pudo percibir una mejoría en el juego del alero, aumentando su aportación ofensiva hasta los 11 puntos por partido con un 40% en los triples. También la marcha de Marcus Morris le abrió la puerta para disputar más minutos.

Tras esta temporada sus número e importancia en el equipo no hicieron más que incrementar, lo que hizo que en septiembre del 2017 los Suns decidieran darle una extensión de contrato para las siguiente cuatro temporadas a razón de 50 millones de dólares. Esta extensión mostraba la confianza que tenía la franquicia en el pequeño alero. Warren devolvió dicha confianza a la franquicia mostrando su mejor versión, llegando a promediar casi 20 puntos por partido en la temporada 2017/2018. Curiosamente en ese curso, su lanzamiento desde más haya del arco volvió a ser un problema, ya que registró un escaso 22’2%. Sin embargo su pequeña estatura y electricidad en el puesto de 3 o 4 bajo le permitió superar a los defensores y poder anotar con más facilidad en posiciones cercanas al aro.

A pesar de la mejoría del jugador, esta no se vio reflejada en los resultados de la franquicia. Esto hizo que, tras una temporada marcada por una lesión de tobillo que le ha apartado de las canchas de baloncesto desde el pasado 23 de enero, este verano la franquicia de Arizona decidiera enviarlo a los Indiana Pacers junto a la elección 32 del pasado Draft año a cambio de dinero. Este movimiento le permitió a los Suns liberar espacio salarial y a los Pacers añadir otra arma ofensiva y sustituir el hueco que ha dejado Bojan Bogdanović tras firmar este verano por unos ilusionantes Utah Jazz.

Tras el fichaje de Warren por los Pacers han surgido una serie de dudas alrededor del jugador. La principal de ellas es sobre su estado físico, no sin más, nunca ha podido disputar más de 66 partidos durante una temporada. Además de esto, hay que añadir que el alero lleva sin competir desde enero por lesión en el tobillo. Ante estas dudas, el jugador quiso despejar cualquier duda entorno a su estado físico llegando a declarar:

«Me siento muy bien. Los entrenadores están haciendo un gran trabajo para mantener bien mi cuerpo»

Su fichaje por Indiana tiene mucho que ver con la no renovación de uno de los pilares importantes la pasada temporada como fue Bogdanović. Tras la marcha del croata, los Pacers se vieron en la obligación de buscar en el mercado un alero que pudiera suplir la capacidad anotadora que daba el actual jugador de los Jazz. En esta búsqueda encontraron a un jugador similar y por un desembolso escaso. Entonces, ¿qué puede esperar el equipo dirigido por McMillan de su nuevo jugador?

T.J. Warren es un jugador con mucha facilidad anotadora, irregular en el lanzamiento exterior (ha alternado temporadas con malos porcentajes con otras de gran eficacia, última campaña 42’8%), facilidad en las transiciones ofensivas y capacidad de finalizar con facilidad las penetraciones. En el apartado ofensivo los Pacers parece que no notarán la ausencia del croata tras la incorporación de Warren, otra historia es en el apartado defensivo.

Bogdanović es un alero con una gran capacidad defensiva, un alero rocoso difícil de superar en el 1 contra 1, todo lo contrario ocurre con el protagonista de nuestro artículo. Si bien, en una franquicia como han sido los Suns las últimas campañas no nos permite realizar un análisis claro y conciso de lo que puede producir Warren en este aspecto del juego, hemos podido ver durante las cinco temporadas que no es un aspecto de su arsenal que resalte. Durante estas temporadas se le ha visto falto de motivación por este aspecto, sufriendo ante jugadores más altos y físicos cuando ha jugado de 4 bajo. Estar en un entorno más competitivo y con mayores aspiraciones deportivas puede hacer que Warren se centre más en la defensa y pueda ayudar a su equipo en ambos lados de la cancha.

Parece claro que T.J. Warren se encuentra ante una gran oportunidad de demostrar que no solo es un jugador que hace números en equipos sin aspiraciones. El alero ha aterrizado en una franquicia bien dirigida y donde dispondrá de oportunidades de dar el siguiente paso en su carrera. De la integración de Warren en los Pacers pasan gran parte de las aspiraciones de la franquicia de poder competir por las posiciones altas de la Conferencia Este.