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ANÁLISIS | D’Angelo Russell es el AS bajo la manga de Golden State

Los Warriors recogen un All-Star por el camino

Golden State Warriors tuvo que actuar rápido justo en cuanto se anunció la decisión de Kevin Durant. El alero no volvería a vestir la camiseta del equipo de la Bahía, y ponía rumbo a Brooklyn Nets para comenzar una nueva etapa en la capital del planeta junto con dos amigos, Kyrie Irving y DeAndre Jordan. La franquicia de Kerr se quedaba sin uno de sus grandes efectivos, y decidió apretar el gatillo para recuperar la esperanza.

El que aterrizaría en Golden State en las horas posteriores a su decisión sería D’Angelo Russell a través de traspaso. Los Warriors lograron fichar al base a cambio de Shabazz Napier, Treveon Graham y una primera ronda. Este movimiento fue el desencadenante final de dos salidas muy dolorosas, Andre Iguodala y Shaun Livingston. Pero a cambio, los Warriors lograban la incorporación de un All-Star que llegaba para mantener arriba la ilusión de los aficionados.

Este movimiento para seguir siendo relevantes ha tenido repercusiones positivas y negativas a partes iguales para una franquicia que va a sufrir mucho para poder mantener el nivel que ha desplegado en los últimos años debido a la emergencia de Clippers, Lakers, Rockets y Nuggets como grandes candidatos a ser los últimos en pelearse el puesto en las Finales, ese lugar al que los Warriors habían llegado en cinco ocasiones consecutivas, algo histórico.

La llegada de Russell a los Warriors es muy intrigante, y pasaremos a continuación a valorar algunos de los cambios que se han introducido no solo en el equipo, sino también en la mentalidad de la franquicia de cara a una temporada 2019-20 de cambios drásticos por el traslado a San Francisco y al nuevo Chase Center, así como el pequeño cambio de imagen que han sufrido en su escudo, así como en unas camisetas que se han filtrado y parecen tener algunos retoques diferentes.

Juventud y talento en partes iguales

Stephen Curry, Klay Thompson y Draymond Green permanecerán durante mucho tiempo ligados a la franquicia, teniendo ellos 31, 29 y 29 años respectivamente. La llegada de Russell supone la incorporación de un All-Star de solo 23 años, calidad y mucho talento que puede durar para reto y que, como mínimo, tendrá que estar vinculado al equipo por cuatro años, pues ese es su contrato hasta el momento. El hecho de conseguir a un jugador todavía en desarrollo, convierte a Russell en una pieza incluso mejor de lo que aparentemente muestra.

La temporada anterior fue su mejor desde que es jugador profesional de baloncesto. Su promedio fue de 21 puntos por partido, una cifra que puede seguir mejorando, pues está aún muy lejos de lo que podría llegar a ser su techo. Russell podría llegar a convertirse en la imagen de la franquicia en un futuro, dado la diferencia de edades que le separan del resto de estrellas de la franquicia. Golden State ha hecho una declaración de intenciones, a partir de ahora se centrarán mucho más en el desarrollo de sus jóvenes talentos, y el de D’Angelo Russell es uno que puede terminar siendo muy productivo.

Explosividad ofensiva que no ha llegado a su límite

Los Warriors han sido capaces de sustituir anotación por más anotación. Mientras que Kevin Durant es uno de los mejores anotadores de la historia de la competición, D’Angelo Russell es un jugador que ha demostrado tener un talento especial para meter el balón en el aro. Todos se preguntaban quién sería capaz de sustituir esos más de 20 puntos por partido que aportaba Durant cada noche, estando esto más que resuelto con la llegada de un Russell del que se espera incluso mucho más de lo que hizo la temporada pasada con los Nets.

Sus promedios son de 21,1 puntos con un 43,4% de acierto en tiros de campo y un 37% de acierto en triples. Ahora tendrá al lado a dos grandes anotadores como Stephen Curry y Klay Thompson, que le pueden ayudar a mejorar incluso más su tiro de larga distancia. El trio de anotación exterior es muy interesante, sobre todo cuando Thompson consiga volver de una lesión muy complicada como lo es una rotura del cruzado. Mientras tanto, Russell podrá seguir siendo esa segunda… o incluso primera referencia ofensiva, algo muy necesario en este punto de su carrera donde espera poder seguir mejorando sus números año tras año.

El camino hacia la relevancia

La salida de Durant ponía a los Warriors en una situación muy complicada, sobre todo tras la lesión de Klay Thompson en el sexto partido de las últimas Finales. Con solo Stephen Curry y Draymond Green como referencias del equipo, lo iban a pasar muy mal con equipos como Lakers, Clippers, Rockets o incluso Utah Jazz o Denver Nuggets. No obstante, la llegada de D’Angelo Russell proporciona una tercera opción ofensiva que permitirá a los Warriors tener opciones de llegar lejos en Playoffs, a pesar de las predicciones negativas que han atravesado en las últimas semanas, donde algunos casi les dejan fuera de la postemporada.

Por otro lado, hay que tener en cuenta que D’Angelo Russell no proporciona un estilo de juego si quiera parecido a lo que aportaba Kevin Durant en pista, por lo que tendrán que rebajar bastante el listón de expectativas para el próximo curso. Sin embargo, habrá que despejar muchas dudas que sitúan a este equipo por debajo del octavo clasificado del Oeste. El aterrizaje de Russell les permitirá seguir siendo un equipo a tener en cuenta durante varios años más.

Un cambio de estilo necesario

Russell
NBAE via Getty Images

Como antes mencionábamos, Russell y Durant se parecen lo mismo que una piedra de un cañón. Steve Kerr y su cuerpo técnico se verán forzados de manera necesaria a implementar un cambio en el estilo de juego de unos Warriors que ofrecerán un baloncesto muy distinto a partir del próximo curso. La confrontación ahora estará entre Curry y Russell, que comparten posición y uno de ellos se verá forzado a desplazarse al puesto de dos.

Todo apunta a que será D’Angelo el encargado de cambiar de estilo a lo que venía haciendo con Brooklyn Nets. Ejercer de escolta será algo necesario en Golden State, aunque podrá volver a tener el balón en sus manos en una previsible segunda unidad en la que Russell será el gran protagonista como una opción ofensiva para martirizar al banquillo de sus rivales.