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ANÁLISIS | R.J. Barrett, la gran esperanza de los Knicks

El joven producto de Duke está destinado a ser el salvador de la franquicia

Los New York Knicks siguen esperando a hacer algo grande durante la agencia libre, aunque mientras tanto pueden empezar a soñar con el futuro de un gran jugador que acaban de seleccionar en el último Draft. R.J. Barrett ha llegado para convertirse en la gran futura promesa de una franquicia que lleva anhelando ver la luz durante mucho tiempo. Un gran reto por delante que tendrá que afrontar con la mayor profesionalidad posible mientras se aclimata a una competición tan dura como la NBA. Pasamos a comentar algunas de las claves en su nueva travesía por un mercado histórico como el neoyorquino. 

La incertidumbre le empuja al estrellato

Los New York Knicks han estado bajo el foco de todos desde que diera comienzo la pasada temporada debido a la gran cantidad de agentes libres que se habían vinculado al equipo para el curso siguiente. El verano ya ha llegado y las opciones, que parecían infinitas en octubre del año pasado, se han reducido drásticamente dejando pocas posibilidades.

Aún así, los neoyorquinos todavía pueden hacerse con algunas de las grandes piezas de la agencia libre, siendo Kevin Durant la única y principal opción para convertir la franquicia y tener opciones de ser competitivos en el futuro. Aún así, el alero no podrá jugar hasta el próximo año y tendrán que sumar piezas para poder formar un equipo aspirante al título cuando se recupere.

Mientras comienza este baile infinito de nombres, R.J. Barrett espera detrás de la sombra para poder deslumbrar y convertirse en el héroe inesperado de la franquicia. Desde Kristaps Porzingis, los Knicks no conseguían los servicios de un jugador tan prometedor, y Barrett tendrá que hacerse valer en un mercado muy grande y exigente. Sin embargo, al estar todas las miradas puestas en jugadores que todavía no forman parte del equipo, podría brindar esperanza con su juego sobre el parqué.

El canadiense tiene todas las cartas a su favor, y esta situación podría terminar siendo el ideal para desarrollarse sin presión. De todos modos, Barrett ha declarado públicamente su compromiso con la franquicia y la cultura del equipo, que tan desesperadamente necesita una estrella para salir del abismo. No habrá que convencer demasiado al escolta para que tome las riendas de un proyecto con el que siempre había soñado.

Potencial de sobra para ser una estrella

R.J. Barrett era proyectado en la mayoría de ‘mocks’ para ser la primera elección del Draft 2019 antes de que sucediera toda la explosión que trajo consigo todo el fenómeno de Zion Williamson. Desde su estelar aparición con Canadá en el mundial sub-19 de 2017, todos creían que sería el próximo en dar el salto a la gran competición como el número uno de su camada. Sin embargo, el físico, la potencia y la explosividad de Williamson, con quien compartió equipo en la Universidad, terminó llevándose todos los titulares.

Esa es una de las principales bazas para pensar en que Barrett puede ser un jugador mucho más determinante de lo que mostró en la NCAA, sin haber dejado precisamente pocas razones para pensar que será una estrella. Ha tenido que compartir pista con dos jugadores que también fueron seleccionados en la lotería como el propio Williamson y Reddish. Por lo tanto, en New York debería encontrarse una situación muy distinta, donde solo la tensión con sus nuevos compañeros puede anteponerse para evitar que veamos a un Barrett mucho más en control de la situación.

Su capacidad ofensiva le colocan a priori por delante de muchos de los jugadores con los que tendrá que compartir vestuario en la Gran Manzana, un escenario perfecto y complicado a la vez para desarrollarse y devolver a la ciudad de New York un equipo capaz de pelear por hacerse con un título deportivo. Los Knicks siempre han gozado de gran reputación por el hecho de ser uno de los mayores, si no el mayor, mercado de la NBA, aunque el historial de títulos sigue dejando mucho que desear, siendo su último título en 1973.

Ambición y preparación para un reto de este calibre

Los Knicks no elegían tan alto desde el 2014 con el caso de Kristaps Porzingis, que fue el número cuatro de aquel Draft. La franquicia neoyorquina no ha tomado riesgos y ha seleccionado al mayor talento disponible, aunque en este caso también podríamos hablar del jugador que mejor se puede amoldar al ambiente que vivirá en un equipo tan exigente y con los medios siempre al acecho.

Viene de formar parte de una Universidad muy mediática como lo es Duke, y además, ha tenido que coincidir en un año muy especial para el programa deportivo de esta entidad al compartir pista con un tal Zion Williamson. La expectación por ver qué sucedía en cada partido con ellos les llevó a ocupar horarios de máxima audiencia en las grandes cadenas de televisión, lo mismo que se encontrará en los Knicks.

R.J. Barrett no se ha escondido y ha declarado que peleará por el premio a novato del año. No es un novato cualquiera, y sobre todo, no se parece en nada a aquellos que han seleccionado en los últimos cinco años, cuyo resultado no ha terminado siendo precisamente bueno. Es una apuesta que le puede salir realmente bien a la organización y por ello, deben dedicarle todo el tiempo y cariño necesarios.

Sin pausa pero sin prisa

Uno de los grandes errores que puede destinar al fracaso de este joven talento es la propia desesperación que tienen los aficionados y los medios de comunicación de New York por ver cómo termina la sequía competitiva en la organización. R.J. Barrett pasará a ser el gran objeto de las críticas, tanto buenas o malas, por asumir de alguna manera u otra el liderazgo del grupo.

Todo se puede solucionar con la llegada de un gran agente libre durante el verano, aunque las circunstancias que se han dado en las últimas semanas no han sido las ideales para esperar que algo así pueda suceder.