ANÁLISIS | Joel Embiid volvió a aparecer

El pívot se reencuentra con su mejor versión

Y por fin, apareció Joel Embiid. Justo cuando su equipo más se le necesita. En el momento propicio, con el 1-1 en la eliminatoria y jugando en casa, el pívot camerunés se ha liberado de todos los problemas físicos que le han acompañado a lo largo de estos Playoffs y que no lo han dejado desplegar su juego con comodidad. El resultado, victoria para unos Philadelphia 76ers que asestan un golpe importantísimo en la serie, con el segundo partido de casa por delante y una posición muy ventajosa para colocarse en la Final de Conferencia. Pero, sobre todo, recuperando el mejor nivel de su estrella.

La vuelta a la efectividad

Al final, en un partido, da igual si lo has hecho todo bien antes del tiro, que si no entra, los puntos no suben al marcador. El baloncesto es un juego de rachas, de efectividad y de eficiencia.

Hasta ahora, esto no había sido nunca un problema para Embiid. De hecho, siempre ha sido una de sus propuestas de valor, su capacidad para no ralentizar el ataque y, a su vez, tener unos altos porcentajes de tiro que le permiten aumentar su carta estadística en no mucho tiempo de juego. Pero esta serie ha sido diferente. Sin tantos espacios, ha tenido que lidiar con una defensa muy cerrada de Marc Gasol, que a pesar de dejarle recibir en el poste alto, no se le escapaba un sólo punteo. Algo que suele muy propio del Marc, llegar siempre arriba gracias a su buen posicionamiento.

Anoche la fórmula cambió. Después del gran partido de Jimmy Butler el otro día (30 puntos y 10 rebotes), la defensa  de los Raptors se cerraba para evitar las entradas a canasta del escolta. Y con un poquito más de espacio, ha podido desarrollar su juego. O mejor dicho, su efectividad. Dos triples en la primera parte bastaron para que Marc dudara durante todo el partido si ir a puntear o quedarse protegiendo el espacio, lo que hacía que se quedara siempre a medio camino.

Joel Embiid ha vuelto esta noche a ser ese jugador que, en poco tiempo, acumula un volumen alto tanto en anotación como en porcentajes. Tras un esperpéntico 7-25 en tiros en los primeros dos partidos de la serie, esta noche ha vuelto a la senda del 50% y ha acabado con 33 puntos en 18 tiros, siendo de nuevo ese jugador que fuerza faltas y que es eficiente en el juego interior y en el juego exterior.

Además, es que se le ha visto muchísimo más relajado que al principio de la serie, decidiendo bien cuando tirar y cuando fintar en situaciones exteriores, algo que le estaba haciendo forzar muchos tiros. Hoy hemos podido ver a un Embiid menos presionado, tomándose su tiempo a la hora de atacar el aro y buscando siempre la mejor opción. La clave, para él, pasárselo bien:

«Cuando me divierto, mi juego simplemente cambia. Siempre me dicen que si no sonrío durante el juego, o estoy teniendo un mal juego o no estoy en ello. Así que sé que para obtener mi buen rendimiento a final del partido, me divertí en la cancha. Al mismo tiempo tuve que hacer jugadas, pero esa parte de la teatralidad tiene que surgir también en mí».

El arte de hacerlo fácil: el bloqueo directo

El mayor acierto de Brett Brown a lo largo de esta serie está siendo, entre otras cosas, darle el balón a Jimmy Butler en estático, un Jimmy Butler que se encuentra cada vez más lejos de ser ese Jimmy Butler que toma tiros forzados en la media distancia y se acerca más a ese Jimmy Butler que sabe cuando debe entrar a canasta y cuando debe pasar el balón. Y, sobre todo, dónde debe pasarlo.

La defensa de los Raptors ayer benefició eso. Con espacio para Butler hacia canasta, tanto él como Embiid supieron leer a la perfección los cambios defensivos y las ayudas de Marc Gasol a Lowry, algo que le costó prácticamente el partido a los canadienses. Aquí una toma en el momento caliente del partido:

Es de manual. Bloqueo directo para atacar el lado izquierdo de Lowry, por el que más sufrió anoche. Joel Embiid dobla por detrás con el juego de pies ese que tiene y Butler, que ayer parecía tener ojos en la nuca, acierta con el pase. El resultado de la fórmula; triple en el momento clave del partido para sobrepasar la barrera psicológica de los diez puntos.

No sólo para sacar el balón fuera. La conexión entre Embiid y Butler ha sido una constante a lo largo de todo el partido. Dominar el bloqueo directo cuando tienes un pívot como Embiid es una de las claves para mantener el rendimiento y conseguir canastas fáciles en momentos en los que las rachas de tiro son negativas, una de las claves que estuvo ausente en el Game 1 y una de las claves por las que los Sixers han de apostar si quieren ganar la eliminatoria.

Muy oportuno

Los Sixers necesitaban como el comer un Joel Embiid lúcido, inspirado y efectivo. Después de todo lo que ha acontecido esta temporada en «El Proceso», con los fichajes de Jimmy Butler y Tobias Harris, no se pueden permitir caer a estas alturas de la película. Por lo menos, no se pueden permitir caer ahora sin ofrecer su mejor versión, una versión para la que Joel Embiid es imprescindible. Con él de vuelta, y con el 2-1 ya afianzado en la eliminatoria, a Philadelphia sólo le hace falta una cosa: mantenerse, y que la inexperiencia no juegue una mala pasada.

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