El Real Madrid sobrevive al concurso de triples del Obradoiro

Real Madrid 94-70 Monbus Obradoiro

Bonito partido el que nos deparaba la mañana de domingo en la Liga Endesa, pues el Real Madrid recibiría a un Monbus Obradoiro en gracia. Ambos con objetivos bastante más dispares pero con solo un fin, la victoria. En primer lugar los de Moncho Fernández buscaban una victoria en territorio hostil para así alejar los fantasmas de los puestos delicados en la tabla. Mientras que por otra parte, el cuadro blanco quería seguir arriba, luchando por el liderato hasta el último momento. En los condicionantes previos cabe destacar que el equipo de Pablo Laso tenía otras prioridades en los siguientes días, pues quizás dos partidos cruciales de Euroliga pueden explicar porque fueron más precavidos y guardaron a muchos hombres clave.

Y realmente, así empezó el partido, con un Obradoiro con muchas ganas frente a un  conjunto que tiraba constantemente de talento ofensivo. No obstante los de la capital puede que empezaron el partido dormidos de más, sobre todo en ataque, donde puede que nos tengan mal acostumbrados a sus exhibiciones. Algo que aprovechó el conjunto visitante, que tirando del acierto de 3 de Simons y Singler consiguió situarse por encima en el electrónico en gran parte de este primer cuarto. Finalmente este mismo terminó con un sprint final de los de Laso para reducir la diferencia, dejando un marcador de 20-22 al final de los primeros 10 minutos de partidos.

El segundo cuarto empezaría con un clima diferente, la atmósfera se había enchufado y el equipo lo notaba con el tiempo. Pues de la mano de Yusta y Thompkins el Real Madrid consiguió revertir la situación  y ponerse por delante, no obstante de poco valía este buen momento. Pues los gallegos volvieron al encuentro enchufadísimos de nuevo y de la mano de Brodziansky volvieron a tener la propuesta más fuerte. Los madrileños en cambio, pecaron de falta de movilidad ofensiva y no conseguían poder responder con fuerza a las acometidas rivales. Aún así por calidad eran demasiado superiores y el cuarto acabo decantado a su favor con un triple in extremis del hombre clutch, Rudy Fernández, 45-43 fue el marcador al descanso.

La segunda parte tendría un escenario totalmente diferente, el Madrid no dejaba de ajustar marcas con el tiempo y el equipo mejoraba mucho en defensa. Mientras que los visitantes se empezaban a desesperar por la falta de acierto y los espacios que dejaban en defensa, el partido estaba en el tejado de los blancos. A esto había que sumarle un gran Rudy, pues cuando mejor estaba defendiendo su rival, el ex NBA sacó su versión más dulce dando un golpe sobre la mesa y decidiendo el partido. Pues la ventaja que proporcionó a los suyos fue vital para soportar las acometidas visitantes y acabar el tercer cuarto 71-56.

El último y definitivo cuarto empezaba ya con el partido roto, por eso ambos entrenadores decidieron sacar a sus hombres de rotación. La consecuencia fue más que obvia, puesto que no hay punto de comparación entre los dos banquillos, la mejor plantilla de Europa a efectos prácticos estaba hurgando en la herida. El partido se convirtió en un duelo descafeinado por el abultado marcador, en el que los hombres menos comunes de los dos equipos dejaban detalles para el recuerdo. Sin duda un trámite para los blancos, que demostraron que no están para este tipo de sorpresas y sustos, finalmente el partido terminó 94-70 para los de casa

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