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ANÁLISIS | Harrell le da sentido a la vida de los Clippers

El ala-pívot de los Clippers ha explotado convirtiéndose en una pieza fundamental

Hoy y aquí en SomosBasket, vamos a realizar una tarea un tanto compleja, y es ser originales en una crítica a la NBA que muchos hacemos constantemente desde hace ya un par de años. Y es que por desgracia, el sentido competitivo se está comiendo al romanticismo de la mejor liga del mundo, y cada vez hay más jugadores que se ciegan con determinados objetivos, ignorando los medios para conseguirlos. Siendo hasta en cierto punto egoístas y afanosos, ya que por culpa de muchos de ellos (y de que el tanking siga sin penalizar), una liga como la NBA se rompe cada vez más. Abriendo una gran brecha entre los equipos que juegan a perder y entre los que aspiran a absolutamente todo.

Este es el caso de nuestro punto de mira en el artículo, Los Ángeles Clippers, un equipo que en pocos años ha pasado de ser un equipo temible del salvaje oeste, a una franquicia con la que apenas se contaba para la postemporada. El dinero, el anillo y la acumulación de intentos, descalabraron a este equipo, dejándolo sin estrellas como fueron en su día, Crish Paul, Blake Griffin, DeAndre Jordan y Tobias Harris entre otros. Aún así lo de la ciudad de los flashes y los focos no se dejó llevar por la fuerte corriente que implica el tanking. Los de Doc Rivers han plantado en el barbecho, y han dado con la tecla en un año nada fácil para ellos.

Y si alguien tiene una pizca de culpa de este “éxito”, es un jugador que posiblemente no sea el que más puntos anote por noche (a veces sí) o el que sea la imagen de los nuevos Clippers. Es Montrezl Harrell, el chico que marca las diferencias desde la gestión de espacio y tiempo, siempre coordinado por una gran toma de decisiones. El de Carolina del Norte demuestra día a día que el baloncesto está en constante proceso de evolución, y es cada vez más, un deporte determinado por la inteligencia.

Harrell
Foto: Kevin C. Cox/Getty Images North America

Ya que cuando hablamos de Harrell tenemos que tener en cuenta su capacidad mental y su dureza física, que le permiten ser un valor seguro en ataque y en defensa. Es un tipo que por lo general se adapta a todo, está capacitado para cualquier tipo de sistema y nunca toma una decisión en vano. Ya que como hemos dicho, tiene talento para rato y su virtud es la inteligencia aplicada al deporte, sabe escoger, cuando escoger, como realizar y donde realizar. Su margen de error es escaso, pues como hemos dicho, no se complica apenas y busca y encuentra siempre la situación más rentable para su equipo. Tampoco se equivoca porque si ya de fábrica es un jugador que arriesga muy poco en sus decisiones, y además es entrenado por Doc Rivers.

Y con esto no me refiero a que sea un jugador con miedos y poco rompedor, sino que es un interior al que le gusta esperar. Siempre baila en esa cuerda floja en la que aguanta agazapado para tomar un decisión en milésimas, un acción-reacción muy rápido que siempre tiene como causa una decisión previa del rival. El ejemplo de esto en defensa es como defiende el pick and roll, sobre todo si es muy alto, siempre se distancia mucho de la acción para no crear ningún espacio tras él, nunca salta, hace flash, dos contra uno o cambio, siempre pasa por detrás. Con esto gana tiempo y pierde espacio, pero lo hace en una zona muerta, de forma que acaba dependiendo de la decisión del base que sale de este bloqueo. Siempre se encuentra donde quiere y es por eso que haga lo que haga el base, no va a sufrir mucho (a no ser que haga una parada y tire).

En ataque se rige por lo mismo, quitando de su modus operandi, del que ahora hablaremos, Harrell busca las cosquillas siempre, y siempre las encuentra. Ya que es un tipo observador y veloz, encontrando y forzando la mala postura de su defensor para hacer mucho daño ahí. La suele ver en la orientación del cuerpo y sobre todo de las piernas, donde se aprovecha sobre todo de las defensas más ensayadas y automatizadas, le gusta mucho jugar a la excepción y a romper el sistema. Y aquí es donde quiero insistir, el ala-pívot de los Clippers goza (bueno, gozamos nosotros viéndolo) de un repertorio bastante amplio, que maneja y ejecuta muy bien. Se aprovecha demasiado de su capacidad para fintar y cuerpear, y de su fuerza sobrenatural, y eso que no tiene gran físico.

Su forma de actuar en ataque me recuerda mucho a la de los Pacers del año pasado en regular season. Inicio del ataque con un bloqueo del pívot que llega último en está transición ofensiva, este mismo pívot, apenas entra en la zona en todo el ataque y juega muy bien lo que es el bloqueo en sí (una pantalla difícil de pasar) y la superioridad. Es su momento de demostrar que tiene fundamentos y clase en ataque y una gestión de espacios y timing que prácticamente nadie tiene (perdóneme señor Nikola Jokic). Se mueve muy bien, con o sin balón, en ataque o en defensa, no hace nada en vano.

Además, lo que importa de Harrell es lo decisivo que es en los momentos en los que el marcador se fragmenta, y como afronta a los mejores. No teme a nada, y siempre baila con la más fea, es un jugador que si ser un generador, ni un jugador muy físico, es clave en todas las noches. Ayuda siempre al equipo y saca lo mejor de él, de ahí su tremenda visión de pase en ataque y su buena línea balón-jugador-aro. Con jugadores como él, el baloncesto tiene sentido, hay que enamorarse de los Clippers, disfrutarlos y apreciarlos, es basket total.

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