OPINIÓN | Efectivamente, claro que hay vida después de Anthony Davis

Los Pelicans tienen una posición más ventajosa de lo que parece

No, este no es un artículo más de la marcha de Anthony Davis de New Orleans. Bueno sí, pero si lo camuflo así me hace menos daño. Tras siete temporadas y media, con más penas que glorias (pero que penas, y qué glorias), la estrella de la franquicia y, sin temor a equivocarnos, TOP-5 de la NBA, decide poner punto y final a su etapa en una ciudad que, también sin temor a equivocarnos, se lo ha dado todo. Al menos, todo lo que él ha pedido y se ha ganado, por partes iguales.

Pero no, yo no vengo a analizar posibles traspasos, ni siquiera gastaré un solo segundo en valorar si su marcha es o no justa o legítima. Es injusto decir que Anthony Davis no ha dado todo lo que ha podido por una franquicia a la que, sin temor a equivocarnos de nuevo, ha puesto en el mapa. Y como he dicho antes; de qué manera. Pero no, no vengo a hablar ni de si quiero a Brandon Ingram o a Lonzo Ball. Ni vengo a explicar lo que es la maldita “Rose Rule”. Lo que yo vengo a reclamar hoy es lo que todo el mundo está pasando por alto. El grandísimo menosprecio que están recibiendo los New Orleans Pelicans con toda esta situación.

Si de algo estoy seguro, es que, en mis años como redactor en esta casa, he podido aprender a base de experiencia que ningún jugador está por encima de ningún equipo. Puede sonar a cierto periodista de cierto programa “late night” futbolístico (que bueno, si no saben ya de lo que hablo, viven alejados de todo esto y hacen bien), pero lo cierto es que, cada franquicia que ha perdido a su jugador estrella no ha vivido un drama que haya durado más de dos o tres años.

Ojo, llevo ya muchas ligas en esto. He visto salir a LeBron James de Miami Heat, he visto a Kawhi Leonard salir de San Antonio (algo que, he de reconocer, me sorprendió tanto que a día de hoy sigo sin creerlo). He visto salir a Paul George de Indiana y he visto salir a Kevin Durant de Okhlahoma City. ¿Y cuál es el denominador común de los cuatro escenarios? Simple; las cuatro franquicias están, a día de hoy, en puestos de Playoffs. Indiana salió ganando con el cambio, Oklahoma City es una de las apuestas anti-Warriors esta temporada, Miami se encuentra en la zona noble del Este y San Antonio vuelve a reflotar aún sin Kawhi Leonard, por muy difícil que pareciera. En otros términos; sí, hay vida después de Anthony Davis.

¿Salen los Pelicans tan perjudicados?

No es que parezca frívolo lo que voy a plantear, es que es lo más frívolo que van a leer acerca de este tema. Los New Orleans Pelicans van a perder al jugador al que le han confiado las llaves de la franquicia durante casi 8 años, que además es el segundo mejo jugador que haya pasado por su corta historia (porque a Chris Paul, lo siento, hay que respetarle), y yo vengo a exponer hoy algo en lo que creo firmemente; los Pelicans no salen ni la mitad de escaldados de lo que la gente quiere dar a creer. Me atrevo hasta a decir que la salida de Davis, si se gestiona de manera correcta y respetando los plazos de actuación, es de las mejores soluciones que tienen para salir adelante. Porque hay que entender algo que mucha gente está obviando, pero mí me parece extremadamente importante: al igual que el objetivo de Davis no es ganar un anillo para los Pelicans, el objetivo de los Pelicans tampoco es ganar un anillo para Davis.

El mercado NBA nos ayudará a entender esto mejor.

¿Qué está el mercado dispuesto a dar por Anthony Davis?

¿Qué precedentes hay? ¿Qué jugadores llamados a hacer historia en la NBA han pedido el traspaso antes que Anthony Davis, con números e impacto en la liga parecidos a los suyos? ¿Qué jugadores, en su auge baloncestístico, han pedido el traspaso amenazando con no renovar? Fácil; Carmelo Anthony. Porque no, Kawhi Leonard no me vale. Me refiero a jugadores de época, jugadores diferentes. Jugadores que marcan diferencias.

Ciertamente, no sabemos cuál es el precio de Anthony Davis en el mercado. Repasemos cuáles fueron las piezas que recibió Denver Nuggets por Carmelo Anthony.

– Traspaso de Carmelo Anthony: Timofey Mozgov, Danilo Gallinari, Wilson Chandler y Raymond Felton.

Recapitulemos. Dos jugadores con un potencial anotador muy bueno como Danilo Gallinari y Wilson Chandler, que en su día eran assets muy valiosos (aunque las lesiones no hayan respetado a Gallo), un base muy sólido durante algunos años y otro jugador de rol con muy buen rendimiento en según que momentos de su carrera. Si en su día los Knicks pagaron así por uno de los anotadores de la década; ¿cuál es el precio a pagar por Davis? Por lo pronto, un precio que asegure a los Pelicans solidez a medio-largo plazo. Y esta es la clave de todo.

No, señores, el equipo no es el problema

El que crea a estas alturas que el problema de los Pelicans estos últimos años ha sido el equipo y el acompañamiento de Davis, es que se perdió a mitad de la película (y para ser más exactos, en el año 2016). Desde hace ya tiempo que la gestión del equipo ha mejorado notablemente la manera de moverse en el mercado, y ha rodeado estas dos últimas temporadas a Davis con jugadores como Rajon Rondo, DeMarcus Cousins, Jrue Holiday, Nikola Mirotic, E’Twaun Moore, Julius Randle… Jugadores que, mientras han estado sanos, han estado a la altura de lo que un jugador Davis exigía. Ahora, la mayoría no han estado sanos en muchos tramos de la andadura. Nikola Mirotic se ha perdido partidos este año, Cousins se lesionó cuando los Pelicans mejor estaban, Jrue ha tenido muchos problemas siempre que le han impedido rendir al máximo nivel… La única vez que Davis ha coincidido con un núcleo de jugadores competitivo sano fue en el tramo final de temporada, y Damian Lillard aún tiene pesadillas con él.

Pero focalizándonos en esta temporada, los Pelicans de Julius Randle, Nikola Mirotic, Jrue Holiday, E’Twaun Moore y Elfrid Payton, que son los Pelicans que tiene este año Anthony Davis, son:

  •  El tercer equipo que más puntos anota en la NBA (116,6)
  •  El segundo equipo que mejor porcentaje en tiros de campo tiene (48,1%)
  •  El cuarto equipo que más asistencias reparte (26,8)
  •  El cuarto equipo que mejor Offensive Rating tiene (113)
  •  El quinto equipo que mejor ratio tiene de Asistencia/Pérdida (1,87)
  •  El sexto equipo que más PACE tiene (103,19)

El problema, una vez más, es que el núcleo no es malo. El problema es que, al núcleo, le falta la pieza más importante; la defensa. O, en otros términos, un alero. Un alero que ayude en la defensa, el principal problema del equipo. Un alero que se encargue de las tareas de balance defensivo, para ser más exactos. No podemos decir que con un alero sólido los New Orleans Pelicans no estuvieran debatiendo sobre qué traspaso aceptar por el segundo mejor jugador de su historia, pero les aseguro que la situación sería muy diferente.

Al fin y al cabo, la atmósfera es buena. El core es válido. Jrue Holiday es un jugador de nivel All-Star, Nikola Mirotic roza unas medias insólitas en su carrera, Julius Randle está a un nivel excelso, E’Twaun Moore hace rato que es uno de los tiradores más infravalorados de la competición. Y el traspaso no es una mala opción, si tenemos en cuenta que con un par de piezas, el equipo se apuntala.

La situación a día de hoy

Aunque muchos medios ya se están encargando de meter presión con el argumento de su contrato, a día de hoy, lo cierto es que los Pelicans están en una posición muy privilegiada. Anthony Davis está bajo contrato hasta 2020, que es cuando tiene la opción de ejercer su Player Option de la temporada 2020-2021. O, mejor dicho; si ellos no quieren, Davis no sale de ahí hasta verano 2020, que el momento en el que él se puede, oficialmente, salir de su contrato. Hasta entonces, es una realidad que la franquicia tiene el tiempo que quiera para gestionar esta situación, por mucha presión que ejerza según que afición que se vista de amarillo. El jugador saldrá, no cabe la menor duda, pero el mango lo siguen teniendo cogido en New Orleans. Y precisamente, ofertas, no van a sobrar. Anthony Davis saldrá de los Pelicans a donde los Pelicans quieran y donde los Pelicans quieran, básicamente. Si Davis no confía en la franquicia y quiere salir, es legítimo y está en todo su derecho. Pero lo que hay que entender es que la franquicia sigue teniendo la última palabra.

¿Qué deben los Pelicans aceptar?

Teniendo en cuenta que cualquier traspaso ofrecido será menor del “precio justo”, y los Pelicans no tienen porqué aceptar la primera oferta que se les ofrezca, con que el traspaso contuviera un alero TOP, una estrella con la que completar el dúo con Jrue Holiday y algún que otro pick del Draft, los de Louisiana ya saldrían muy beneficiados.

Pero es que, si quieren iniciar una reconstrucción, también pueden sacar un montón de piezas de futuro y elecciones de Draft. Y piezas brutas, como pueden ser Jayson Tatum o… Jayson Tatum. Es que es la mejor opción, pero eso es otro cantar.

El punto está en que el objeto a traspasar es un jugador TOP-5 de la NBA. ¿Es que a nadie se le pasa por la cabeza? En New Orleans están traspasando 29,3 puntos, 13,3 rebotes, 4,4 asistencias, 2,6 tapones, 1,7 robos y un 50,8  en tiros de campo. Si ellos quieren, pueden pedir lo que quieran. Y lo que es aún peor; que cualquier franquicia estaría dispuesta a dar cualquier cosa por Davis. Quitando los LeBrones, Durantes, Hardenes y Currys de turno, cualquier jugador en el mercado estará por debajo del valor de Anthony Davis. Me atrevería a decir que hasta Giannis Antetokounmpo, pero por características su precio es similar al de AD.

Así que, Pelicans, calma. Tenéis todo el tiempo del mundo para actuar, aunque las presiones mediáticas sean fuertes. Analizad, constatar, pensad, estructurad… Todo lo necesario para salir ganando, pues la posibilidad de hacerlo es bien alta. Porque, efectivamente, y también sin temor a equivocarme, hay vida después de Anthony Davis.

 

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