Foto: Jonathan Daniel/Getty Images

ANÁLISIS | Domantas Sabonis presenta su candidatura al 6MOY

El lituano lidera la segunda unidad de los Pacers

Corría el verano del 2017 cuando Paul George, estrella de la liga y jugador franquicia de un proyecto, el de Indiana, que parecía en tierra de nadie admitía que no quería renovar su contrato que vencía un año más tarde y que deseaba buscar otro destino con la mente puesta en el calor de Los Ángeles y el glamour Lakers. Esta declaración dejó a los Pacers en una dura tesitura: aguantar a tu estrella un año y que se fuera libre, o buscar un traspaso teniendo en cuenta que estás en una posición negociadora débil. Se decidieron por la primera y, ante la pasividad de unos Lakers que podían esperar un año, Sam Presti se adelantó y el hoy candidato a MVP viajó directo a Oklahoma. ¿A cambio? Un Oladipo que insinuaba pero llegaba a romper a jugar y un sophomore con apellido de leyenda europea: Domantas Sabonis.

Hijo del mítico Arvydas Sabonis, llegó a la NBA seleccionado por Orlando Magic en elpuesto 11 del draft de 2016, un draft que hasta el momento no es especialmente brillante más allá de Ben Simmons y el futuro de Brandon Ingram o Jaylen Brown. No llegó a jugar con los Magic ya que fue traspasado a Oklahoma y, en su primera temporada con los Thunder tampoco destacó.

Fue titular en 66 partidos y jugando 20 minutos por partido, pero sus medias dejaban que desear. Acabó el año con 5,9 puntos; 3,6 rebotes y 1 asistencia por juego. La sensación era que podía ser un jugador de rol interesante pero con el techo limitado.

En esas llegó el traspaso y su impacto fue casi tan inmediato como inesperado. Actuando desde el banquillo la gran mayoría de encuentros, se alejó de la línea de tres (intentaba 2 triples por encuentro en Thunder) y su juego se vio potenciado por el estilo que McMillan.

Contra el estilo imperante en la NBA y contra pronóstico, Indiana Pacers cuajó una gran temporada y ganaron 48 partidos, quedaron quintos e hicieron sufrir a los Cleveland Cavaliers de LeBron James hasta el séptimo partido. Sabonis acabó el año con 11,6 puntos, 7,7 rebotes y 2 asistencias por partido, metiendo el 51% de sus tiros. La mejoría es más que notable y sus números muy buenos para un sophomore que tampoco se intimidó en Playoffs: 12,4 puntos; 4,6 rebotes y un 58% en tiros en estos siete partidos.

La temporada de su consagración

Sabonis
Foto: Jonathan Daniel/Getty Images

Su tercer año, pues, se mostraba francamente intrigante tanto por si colectivamente seguían siendo competitivos y no había sido sólo flor de un año, como si Domantas podía seguir progresando a este nivel. Y la respuesta es más que positiva.

Indiana Pacers está cuajando otra temporada fabulosa, alejado de los focos pero siendo el cuarto mejor equipo de toda la NBA, en la que de todo el salvaje Oeste, sólo Denver Nuggets le supera. Y en ello, Sabonis está siendo capital.

De nuevo desde el banquillo, ya que sólo ha sido titular en un encuentro, está aportando números formidables en un chico de 22 años: 14,6 puntos; 9,5 rebotes y 2,8 asistencias en menos de 25 minutos por partido. Pero hay más.

Jugando gran parte del tiempo (77% de los minutos) como center pese a ser, en principio, ala pívot, captura casi el 30% de los rebotes defensivos cuando está en cancha, el 21,4 de los totales, y anotando el 78% de los tiros en la zona restringida, lo cual es una auténtica locura. Sirva como ejemplo la comparativa con otros pívots: Andre Drummond anota este año el 59% de los tiros en esa zona; Anthony Davis el 53%; Joel Embiid el 74% y Clint Capela el 63%.