Valencia Basket: un juego de “tres mosqueteros”

Van Rossom, Dubljevic y Thomas, protagonistas

La temporada pasada a estas alturas, Valencia Basket estaba entre los primeros de la Liga Endesa, pero el momento que se vivía era preocupante, ya que varias derrotas evitaron la clasificación en Euroliga, competición que se hizo muy cuesta arriba para el equipo por aquel entonces entrenado por Txus Vidorreta.

Ahora, la situación podríamos decir es a la inversa, y para muchos, algo más preocupante. Valencia Basket ha certificado su pase al Top 16 de la Eurocup siendo primero de grupo, pero en Liga Endesa son séptimos con seis victorias y cinco derrotas, lejos de rivales como Real Madrid, Baskonia y FC Barcelona, que lideran la clasificación, y con los que en teoría debería luchar el conjunto taronja.

¿Está el equipo en peor situación que el año pasado? ¿Es su juego inferior? ¿Qué se puede mejorar? Damos las claves en este pequeño análisis del rendimiento actual de la plantilla respecto a la temporada anterior, eso sí, siempre teniendo en mente el contexto y la situación.

Los tres mosqueteros: Dubljevic, Van Rossom y Thomas

Si analizamos los partidos y las estadísticas, hay tres nombres que sobresalen respecto a sus compañeros, y ese es el caso de Bojan Dubljevic, Sam Van Rossom y Will Thomas. El base belga es el mejor director del juego, mientras el montenegrino y estadounidense son el complemento perfecto bajo el aro.

El mejor jugador, y líder de este trío es Bojan Dubljevic. El pívot ha ido encontrando progresivamente su mejor juego gracias a que las lesiones le han respetado (hasta ahora) y sus números son de 13’7 puntos y 7’6 rebotes, para 18’7 de valoración. El montenegrino es claramente la referencia ofensiva de los valencianos, líder dentro y fuera de la pista, y que, desafortunadamente, no podrá ser de la partida en unas semanas debido a una lesión en el tobillo izquierdo.

Foto: Carlos Calvillo (SB)

El otro comandante del barco es Sam Van Rossom. El base belga ha demostrado que ha recuperado con creces su mejor nivel tras diversas lesiones de larga duración y es el jugador más estable y fiable de la actual plantilla. Sin él en el campo, el equipo nota mucho su ausencia, y los mejores minutos se dan con él como director de juego. Sus números están en la línea del año anterior, un poco por encima: ha pasado de promediar 7 puntos y 8 de valoración a 7’5 puntos y 8’3 de valoración.

El tercer mosquetero es Will Thomas. El ala-pívot estadounidense ha dado un paso adelante en la que es su tercera temporada con el Valencia Basket, siendo el compañero perfecto de Bojan Dubljevic en el juego interior y el jugador más destacado en diversos encuentros. Ha ganado en confianza y fiabilidad, y sus números también lo demuestran: ha pasado de 7 puntos y 9 de valoración a 10’9 puntos y 14’7 de valoración.

Los actores secundarios: Thomas y San Emeterio

Este “núcleo duro” no está encontrando muchos compañeros capaces de dar continuidad a su juego, aunque hay que destacar a dos jugadores que, aunque no están en su mejor versión, aportan anotación y defensa al equipo de Ponsarnau.

El primero es Matt Thomas. El estadounidense, uno de los fichajes de este verano, está algo lejos de la versión que ofreció el año pasado en Monbus Obradoiro, pero aporta anotación en el tiro exterior y sus números no están siendo malos. Teniendo en cuenta la diferencia de jugar en un equipo u otro, podemos dar por aprobado al jugador. Sus estadísticas el año pasado fueron de 16 puntos y 16 de valoración, mientras en este es de 11’7 puntos y 8’3 de valoración.

Valencia Basket

El segundo en cuestión es Fernando San Emeterio. Aunque por debajo de lo que suele ofrecer el jugador, las continuas lesiones han mermado su participación en el equipo, pero su experiencia siempre es un grado y aporta más que resta en la rotación de Ponsarnau, además de que ayuda a la circulación del balón.

La novedad un tanto irregular: Louis Labeyrie

El francés Labeyrie está dando sensaciones encontradas en esta primera mitad de temporada. Sus números y actuaciones están siendo mayoritariamente discretas, con un promedio de 4’9 puntos, 2’4 rebotes y 6’2 de valoración, pero es algo que no se tenía la temporada pasada.

Recordemos que por su posición pasaron los peores jugadores de la campaña anterior: Latavious Williams, Dajman Rudez o Ivan Buva, con poca aportación, casi nula en la rotación del entonces entrenador. Este año, Valencia Basket tiene más con Labeyrie, pero cabe también tener en cuenta que es un jugador nuevo en la Liga, a la que se está adaptando, y su físico sufre ante jugadores grandes y muy físicos de ACB.

Los puntos débiles

Estos que hemos comentado serían los puntos positivos del conjunto taronja esta temporada 2018-2019, pero hay algunos puntos débiles respecto a la temporada pasada que podrían explicar algún rendimiento bajo en diversos partidos.

El primer aspecto a destacar está en el segundo pívot. La temporada pasada, Tibor Pleiss era el relevo de Bojan Dubljevic en el puesto de cinco, y sobre estas fechas promediaba en Liga Endesa 10 puntos y 7 rebotes para 13 de valoración. Mike Tobey, el segundo ‘cinco’ esta temporada, está teniendo actuaciones discretas, con 5’7 puntos y 6’7 de valoración, y que no acaba de dar la continuidad al juego desplegado por ‘Dubi’. Y no es calidad lo que le falta al norteamericano, pues la pasada campaña estaba en los números conseguidos por Pleiss en Valencia: 9 puntos y 6 rebotes, para 11 de valoración, además de que era el líder interior del juego de Iberostar Tenerife. Mike Tobey es uno de los jugadores que faltan por aparecer para Valencia Basket.

El siguiente en la lista es Joan Sastre. El mallorquín está lejos de ser decisivo como lo fue la temporada en la que se consiguió la Liga, y culpa de ello es su lesión de larga duración en la espalda. Solo ha disputado tres encuentros de ACB este año, en los que cabe decir que dejó buenas sensaciones. La temporada pasada a estas alturas fueron tres los partidos que no jugó, y sus estadísticas fueron parecidas a las de esta: 9 puntos de 12 valoración por los 8 puntos de este año.

Por otro lado, la aportación ofensiva de jugadores como Aaron Doornekamp, Alberto Abalde o Guillem Vives está siendo más baja de lo esperado, y en ellos el margen de mejora también es importante. Doornekamp, vital en defensa, no lo es en el ataque, al igual que sucede con Vives o Abalde, con lo que un paso adelante de ellos ayudaría a dar continuidad al juego del “núcleo duro”.

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