Foto: Jonathan Daniel/Getty Images

ANÁLISIS | ¿Qué está pasando en Chicago?

Los jugadores y el entrenador no han entrado en conexión

Se ha encendido la llama en Chicago, y para nada se trata de una situación agradable. Los Bulls se encuentran en medio de la que podría ser su peor crisis en la historia de la franquicia. Las malas decisiones de John Paxson y Gar Forman han terminado por desesperar a los aficionados de los Bulls. La última de ellas fue el despido del entrenador Fred Hoiberg y su sustitución por el entrenador interino Jim Boylen.

Necesitaban un cambio drástico en la cultura de la franquicia, y este experimento no ha hecho nada más que empeorar la situación en un equipo en el que el incendio interior es más que visible. Se ha perdido toda la sintonía entre los aficionados y los directivos y se ha convertido en una bomba de relojería que puede explotar definitivamente en cualquier momento.

Intento de “golpe de Estado” en el vestuario

Todo comenzó con una dolorosa derrota ante Boston Celtics con un resultado final de 133-77, 56 puntos de diferencia a favor de los Celtics que significaban al mismo tiempo la peor derrota en la historia de la franquicia de la ciudad del viento. Los jugadores no terminaban de estar convencidos acerca del cambio en los banquillos, tanto que plantearon una especie de sabotaje al cuerpo técnico al día siguiente. Esta especie de revolución se gestó en grupos de mensajería móvil donde algunos de los jugadores de la plantilla plantearon la opción de no aparecer por las instalaciones de los Bulls y dejar plantado al nuevo entrenador tras una paliza histórica.

No todos los integrantes apoyaron este golpe en el vestuario, los veteranos fueron los que instigaron al resto a acudir al entrenamiento y así poder solucionar todos sus problemas. Los jugadores de Chicago decidieron tener una reunión donde solamente estuvieran presentes ellos, ningún otro miembro del cuerpo técnico o la dirección de la franquicia. Según ha informado K.C. Johnson del Chicago Tribune, Esta reunión estuvo liderada por Zach LaVine y Justin Holiday donde los jugadores pudieron abrirse acerca de su estado en el equipo.

Sin sintonía con el entrenador

Los jugadores de Chicago Bulls no han terminado de congeniar a la perfección con el que fuera el entrenador asistente de Fred Hoiberg anteriormente. Muchos siguen sin pensar que la incorporación de Boylen como entrenador jefe sea la adecuada y esto se refleja de manera perfecta en las intenciones que tuvieron tras la derrota ante Boston Celtics. Según han confirmado varias fuentes cercanas al equipo, Boylen somete a sus jugadores a entrenamientos muy pesados donde terminan agotados físicamente. Este podría haber sido uno de los principales factores del mal rendimiento mostrado en pista la noche anterior. La situación no ha mejorado mucho desde entonces, con el asterisco de la victoria ante Oklahoma City Thunder con canasta ganadora de Lauri Markkanen.

No obstante, la dirección está muy satisfecha con el nombramiento de Jim Boylen y piensan que es el entrenador perfecto para poder poner a los Bulls donde se merecen. La franquicia sigue estancada en un proceso de reconstrucción que no parece terminar y sus jugadores no están preparados para formar un grupo que sea candidato a disputar la postemporada. Los aficionados han comenzado a desesperarse y no quieren que Boylen continúe en el banquillo lo que resta de temporada. A pesar de sus peticiones, parece que no habrá un cambio en los banquillos en un futuro cercano.

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