Fragilidad en la imbatibilidad

El FC Barcelona continúa invicto tras vencer en la prórroga a una más que seria Penya.

No importa el contexto, un derbi catalán entre Barça y Penya es siempre un partido especial. Más aún si, como está ocurriendo esta temporada, ambos equipos se encuentran en el top 8 de la Liga Endesa. Tras una temporada complicada para ambos equipos, en la que el Joventut estuvo luchando por la permanencia y el Barcelona sufrió decepción tras decepción (con la excepción de la Copa del Rey con la que se alzaron a media campaña), ambos conjuntos han vuelto a la carga con fuerzas y esperanzas renovadas.

Cara y cruz

Los primeros instantes de partido no hicieron más que confirmar las impresiones que ha ido dejando la Penya en este inicio de temporada. Con una rotación muy bien definida y un planteamiento muy serio, los de Badalona dejaron claro que no estaban de visita por Barcelona. Después de unos primeros cinco minutos muy apretados, el Joventut tomó el control del encuentro con total facilidad.

A base de triples y triples, los de Carles Duran dejaron atrás al Barça, que no supo responder de ninguna forma. La debilidad mental de los locales, incapaces de hacer nada por evitar el parcial de los verdinegros, contrastaba de manera absoluta con el nivel y seriedad de sus rivales. Entre los últimos minutos del primer cuarto y los primeros del segundo, la Penya acumuló un parcial de 14-0 a su favor que dejaba al Barça totalmente contra las cuerdas.

Los males endémicos de los locales volvían a salir a la superficie. La falta de control del partido, los agujeros defensivos, las malas decisiones atrás y algún que otro error de concentración fueron las principales razones que permitieron el gran parcial para los verdinegros.

Pero, como viene siendo habitual, el Barcelona es capaz de mostrar su peor y su mejor versión en un margen minúsculo de tiempo. Eso fue lo que ocurrió, precisamente, en el segundo periodo, cuando los locales respondieron con su particular parcial de 13-0 y volvieron a equilibrar el marcador. Con el liderazgo absolutamente a cargo de Kevin Pangos, los locales dejaron una de sus mejores versiones de toda la temporada. Marcando los tiempos, sin complicaciones en ataque y poniendo el cerrojo atrás, los blaugranas remontaron un partido que parecía perdido, por sensaciones y resultado, hacía apenas cinco minutos.

Pese a ser capaces de tener minutos a un nivel tan descomunal como en el segundo cuarto, la fragilidad mental del Barcelona sigue siendo uno de sus mayores problemas. Mientras en la Liga Endesa han seguido saliéndose con la suya y logrando sacar los partidos adelante, está claro que deben remediarlo para competir en Euroliga. Por suerte para ellos, son capaces de revertir estas situaciones en liga, pero también ha quedado claro que es imposible hacerlo en competición europea.

Toma de decisiones

El Barcelona fue capaz de aprovechar esa inercia y comenzar la segunda mitad a un gran nivel. Más allá de los típicos parciales a favor de unos y otros, el control de los locales parecía ser mucho más sólido en estos instantes. Con Kevin Pangos echándose al equipo a la espalda y controlando todas las facetas del juego, los de Pesic tomaron las riendas del partido. A raíz de ese control, la pareja interior formada por Séraphin y Singleton comenzó a coger ritmo y a demostrar de lo que son capaces.

Sin embargo, en el lado opuesto, Shawn Dawson respondía siempre que su equipo lo necesitaba, manteniendo las esperanzas y la motivación de los suyos por todo lo alto. Eso fue, justamente, lo que permitió a la Penya estar siempre metidos en el partido. Entre él y Conor Morgan lideraron a un banquillo que terminó anotando 49 puntos y siendo la clave absoluta de su casi victoria en el Palau Blaugrana.

Pese a eso, el Barcelona llegó a los instantes finales con el partido prácticamente en el bolsillo. El partido solo lo podían perder ellos…. Y vaya si estuvieron a punto de lograrlo. De nuevo, los momentos de tensión sacaron a relucir las flaquezas de este Barcelona, que tomó siempre la peor decisión. Así fue como la Penya forzó la prórroga y estuvieron a punto de remontar un partido que parecía totalmente perdido.

Para ilustrar el casi descalabro blaugrana en la recta final del partido, no hace falta más que mirar su parcial en esos minutos finales. Pese a estar ocho puntos por encima del marcador a falta de cuatro minutos, los de Pesic dejaron remontarse, quedándose solo un punto por encima a falta de 15 segundos y, más adelante, permitiendo el triple que forzaría la prórroga.

Es en esos instantes finales cuando más difícil de entender se hace la rotación de los blaugrana. Con Séraphin como líder indiscutible en ataque en estos momentos, el Barça disfruta de un líder total en la pintura rival. Al mismo tiempo, los agujeros que deja en defensa son más que evidentes y uno de los mayores problemas de los de Pesic en ese lado de la pista. A día de hoy, parece que el Barça no tiene del todo claro cuál es el quinteto adecuado para cada situación en esos instantes decisivos del encuentro.

Con los partidos apretados, salen a relucir las flaquezas del equipo y ponen en evidencia sus problemas más básicos. Con la vuelta de Hanga, eso sí, los blaugranas recuperan infinidad de opciones que deberían ayudarles a cerrar la rotación y hacer que todas las piezas encajen.

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