Foto: Nil Alemany (SB)

Detroit Pistons 2018-19: Enésimo intento de asalto a la cima

Los Pistons vuelven a la carga con una plantilla sana y nuevo entrenador

¿Será este el año de los Detroit Pistons? Recuerdo que hace un par de temporadas la NFL lanzaba el lema «Why not us?» para captar la atención del aficionado medio y ocasional para que invirtiera más horas en la visualización de la liga. En ese spot, jugadores de diferentes equipos presentaban su candidatura a la SuperBowl con tres simples palabras, pero cuyo poder es incalculable. Dar esa chispa de imprevisibilidad y optimismo prende la llama del aficionado, que confía en un desenlace grotesco de los acontecimientos que culmine en su equipo gozando de una opción real de tocar la gloria.

Pues bien, el año pasado los Pistons se abonaron al «Why not us?», y si había un equipo indicado para hacerlo, ese era el de la Motown. Jugadores interesantes en todas las posiciones, algunos que todavía debían demostrar su valía en la liga, y unos pocos tapados. Una franquicia con historia laureada y presente decepcionante pero que bajo la batuta de Stan Van Gundy habían mostrado calidad y peligro, ganas de jugar y trazas de una identidad que podría haber prosperado. Un equipo poco convencional para los tiempos que corren, con una predisposición al tiro de media distancia que ya había mareado más de una vez a Daryl Morey.

Ocho años, solo una aparición en PlayOffs y un proyecto serio que podría haber resultado en algo memorable si las lesiones hubiesen respetado a los Pistons. Este verano ha traído aires de cambio con solo una incorporación. Dwane Casey, entrenador del año con los Raptors viene a imponer una propia filosofía de juego que, a priori, nos va a asemejar al resto de la liga.

El año pasado

Los aficionados de los Pistons no ganamos para disgustos. Solo hace falta ver esta década para darse cuenta. Tanking, lesiones y ejecutivos lanzando billetes a jugadores a los que solo se les vio correr para recogerlos pueden ser tres buenos sustentos en los que hacer reposar un apacible espacio de tiempo para los periodistas que cubren al equipo. Trabajar de octubre a abril y después ir a ver el béisbol en pantalón corto y perrito caliente en mano, que los atardeceres quedan preciosos en la ciudad.

Los Pistons empezaron la temporada traspasando. Ganaron aparentemente el traspaso con los Celtics, en el cuál los verdes nos enviaron al reputado escolta Avery Bradley y una segunda ronda a cambio de Marcus Morris. Sobre el papel y a julio de 2017, a todos nos parecía un gran trato. La cara B del traspaso y su resultante: dimos al único jugador con carácter de nuestro roster y recibimos a un jugador que no tenía pensado quedarse y una segunda ronda, que nunca viene mal para errar una nueva apuesta por un joven. Pero nosotros todavía no sabíamos eso, y, como cada año, nos lo pasábamos muy bien fantaseando un nuevo perímetro ultradefensivo. Echaos para atrás, Thomas y Dumars; ni un paso más, Billups, Hamilton y Prince. Jackson, Bradley y Stanley están aquí para escribir una nueva página en el histórico muro de la Motown. Tardamos poco en desechar tal idea.

La temporada empezó muy bien, con el equipo copando las primeras posiciones de la conferencia. Jackson dirigía bien después de estar una temporada en el dique seco. Bradley se estaba mirando una casita en el barrio de Birmingham para echar raíces.  Tobias fantaseaba con el all star y Drummond aprendía a correr la pista de nuevo después de pasarse una temporada viendo si podía terminar un partido sin derramar una gota de sudor. Cuentan las malas lenguas que lo consiguió. Todo iba bien, hasta que en un partido ante los Pacers, Reggie Jackson se torció el tobillo. Ish Smith tuvo que salir con la primera unidad, lastrando así la segunda y con ello toda al química del equipo en pista.

En un intento desesperado de reflotar el bote, Stan Van Gundy decidió hacer algo que en Detroit conocemos bien, que es invertir mucho en un jugador que viene de fuera del equipo. Y cosa extraña es que en estos últimos diez años que todo nos ha ido tan bien, hemos usado esta genial técnica en múltiples ocasiones. Lo vimos con Charlie Villanueva, lo vimos con Ben Gordon, los vimos con Josh Smith, y ahora con Blake Griffin. Van Gundy accedió a traspasar a Tobias Harris, Boban Marjanovic, Avery Bradley y una primera y segunda ronda por Blake Griffin y dos jugadores de fondo de banquillo como Brice Johnson y Willie Reed. Terminamos la temporada usando a Griffin como ala pívot/base/raza blanca tirador y deseando que llegara el draft (ah, no, que le hemos dado el pick a los Clippers).

Al finalizar la temporada, Tom Gores decidió rescindir el contrato de Stan Van Gundy. Jeff Bower dejó sus funciones de General Manager y trajimos a un puñado de directivos que firmaron a Dwane Casey para entrenar al equipo y que ahora están haciendo un conglomerado que actúa como GM.

Objetivo del equipo

¿Qué esperaríais de un equipo cuya pintura está copada con dos all stars con un contrato de más de 100 millones en vigor, un base cuya única temporada sana fue la de los PlayOffs del equipo, un pick TOP 10 y otro TOP 15 que fue escogido mejor tirador de su camada el año pasado? ¿Y si además os cuento que están entrenados por el vigente mejor entrenador de la NBA? Pues bien, yo juego a adivinar vuestros pensamientos y me atrevo a predecir que no bajan de las semifinales de conferencia. Yo cojo vuestras predicciones y las bajo un peldaño.

Pese a que el objetivo de este equipo, por calidad en pista y banquillo, debería estar en disputar una batalladas semifinales de conferencia y tener aspiraciones de llegar a la final, mi objetivo realista está en llegar a los PlayOffs, y una pizca de optimismo pasajero me lleva a soñar con un quinta o sexta plaza. Porque seamos sinceros, sobre el papel la plantilla es preciosa, pero si apartas la vista del folio y prestas atención a la pista, la cosa cambia. No ves a un Reggie Jackson penetrador y anotador, ni a un Blake Griffin dominador en el cuerpo a cuerpo, ni a un Drummond dueño y señor de la pintura. Y mucho menos a los triplistas meter sus lanzamientos ni a los físicos de los jugadores formando un muro inexpugnable que deje a los rivales con los porcentajes por los suelos cada noche.

Los Pistons tienen mucho potencial y pueden sacar mucho más de los recursos de los que disponen, pero no han encontrado la forma de hacerlo. Griffin dirigiendo los ataques, un excesivo uso de los triples (que Casey ha querido implantar en esta pretemporada), despistes en defensa, ataques estáticos y sin ideas y una nula consistencia de resultados hacen que unas semifinales de conferencia bajen a que primero queramos asegurar los partidos más allá de abril. Todo lo que venga después, bienvenido será.

Jugador estrella: Andre Drummond

No es extraño que cuando desde la redacción tuiteamos algo sobre Drummond, nos tengamos que preparar para un alud de críticas y deseos de ser de los Warriors para solo estar tensos de 4 a 7 partidos al año. Y eh, no os culpamos, que ya son años. Pero ¿porqué Drummond y no Griffin? El ex de los Clippers tiene más calidad, es más versátil en ataque y desde luego tiene mucho más nombre en la liga y en el imaginario del aficionado común de la NBA.

Lo cierto es que si Griffin llevara unos añitos más en la Motown, el nombre que hay puesto arriba en rojo sería otro. Pero pensando bien ¿quién es el jugador franquicia del equipo? Si este proyecto llega a la trade deadline sin convencer, ¿quién sonaría más para salir? Desde mi humilde opinión, creo que Griffin tiene más números para hacer de Detroit un equipo puente entre sus primeros años de carrera y su desfile hacía la veteranía.

Porqué Drummond y no Griffin. Primero de todo, por el estilo de juego. Casey quiere implantar un estilo de juego rápido y de tiro exterior, y Griffin no tiene ninguna de estas dos cualidades. El ala pívot tiende a amasar el balón, ya sea en el perímetro buscando línea de pase o en la media distancia, buscando a un compañero para asociarse o un uno contra uno a base de corpulencia. Estos segundos son preciosos, y rompen el ritmo de partido. Y Griffin no es un buen tirador de tres como para que valga la pena darle tiros perimetrales ni acelera el ritmo del ataque para sus compañeros. Drummond en cambio, no pide mucho en el apartado ofensivo. Pick and roll, algún que otro posteo rápido, pase decente a tiradores abiertos y rebote, mucho rebote. Últimamente se ha apuntado a la moda del triple, pero sus primeros partidos le darán o no la razón y todos viviremos mucho más tranquilos.

Durante la pretemporada, la mayoría de los partidos han acabado con menos de un 30% de acierto en el triple por parte de la Motown. Si Casey no quiere atender a razones y sigue con la idea de triple o barbarie, no me extrañaría verle sondeando un 4 abierto con garantías perimetrales.

Año sí y año también, Andre Drummond es sinónimo de esperanza. Empezó su carrera como un finalizador e intimidador, y ha ido evolucionando con el juego, para acabar siendo, por el momento, una de las mayores máquinas reboteadoras de este siglo y un jugador cada vez más adaptado a recibir en el poste alto para distribuir el juego. Esta faceta todavía debe desarrollarla mucho, ya que el año pasado no fue extraño verle lanzar más de una piedra a sus compañeros, y verle con el balón en las manos no era sinónimo de confianza.

Pero las ganas de seguir mejorando y aprendiendo están ahí, y aunque todavía haya la incógnita de saber si Drummond sería más productivo como un mero intimidador y finalizador como DeAndre Jordan, el pívot se empeña en seguir ampliando su arsenal ofensivo. En el Media Day de septiembre dijo que no veía razones para no ser uno de los mejores reboteadores, taponadores y defensores de la liga, y también ha querido asustarnos colgando vídeos entrenando el triple.

Drummond es la infinita apuesta de los Pistons, su proyecto de la década, el pívot que debe seguir la estela de los Lanier, Laimbeer y Wallace, por lejanos que nos parezcan estos nombres. Lo que le pido a Drummond es que cierre con candado la pintura, que sea físico e intenso en la defensa y que muestre poderío cerca del aro rival. No quiero que se vaya al perímetro a lanzar triples ni que se empeñe en salir en los highlights del siguiente día. Eficacia e intensidad.

Rotación 

  • Reggie Jackson – Reggie Bullock – Stanley Johnson – Blake Griffin – Andre Drummond
  • Ish Smith – Luke Kennard – Glenn Robinson – Jon Leuer – Zaza Pachulia
  • José Manuel Calderón – Bruce Brown Jr. – Zach Lofton – Khyri Thomas – Henry Ellenson

La predicción de rotación para empezar la temporada es esta. El quinteto titular es el lógico, ya que Reggie Bullock mostró un gran rendimiento durante la pasada temporada, y nadie ha tirado todavía la toalla con Stanley Johnson. Luke Kennard es un futuro titular si su progresión sigue estable, pero deberá seguir esperando su turno y ser un revulsivo junto al microondas por antonomasia, Ish Smith. Hablando de bases, Reggie Jackson esperará que esta sí sea por fin su primera temporada sana desde que llevó a los Pistons a sus primeros PlayOffs en 7 años en 2016. Griffin y Drummond formarán la indiscutible pareja de interiores.

Todo esto está claro, pero ahora vienen las dudas y los cambios según el partido fluya y el rival se comporte. En los puestos interiores suplentes está la mayor duda. ¿Está Leuer por encima de Ellenson después de tener una lesión que duró casi toda la temporada pasada? Jon Leuer siempre ha jugado por encima de Ellenson, ya que daba estabilidad al equipo con buenos puntos debajo del aro y una amenaza exterior que el año pasado fue casi inexistente. Pero la veteranía está ahí, y su madurez ayuda a pasar por encima de Ellenson, que no aporta mucho más. Su tiro en temporada regular no ha hecho acto de presencia. Su defensa ha sido blanda y no ha tenido ritmo. Leuer tampoco es que fuera la reencarnación blanca de Ben Wallace. Durante esta pretemporada Ellenson empezó jugando buenos minutos, y se ganó el piropo de Drummond, pero cuando Leuer estuvo recuperado volvió al banquillo. Otro aspecto a ver es la posibilidad de utilizar a Leuer como pívot pequeño, o incluso a Ellenson, y dejar a Pachulia en el banquillo.

El otro punto a revisar es el de los rookies y el puesto de tercer base. Casey y toda la afición de la Motown sabe que Ish será el segundo base, pero habrá días en los que necesitemos inventar. El nuevo entrenador de los Pistons ha dicho que ha estado probando a Bruce Brown Jr. y a Luke Kennard como bases, pero que no están preparados para hacerlo en pista. Bruce Brown Jr. lo ha probado en pretemporada, así que podemos intuir que las señales nos indican que el rookie dirigirá el equipo cuando esté en pista. Calderón tendrá minutos ocasionales, y los compaginará con las tutorías a los jóvenes. Khyri Thomas no ha tenido mucho protagonismo en pretemporada, y Zach Lofton le ha pasado por delante, ganándose un two-way contract.