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OPINIÓN | La gran apuesta de Toronto Raptors

Masai Ujiri se lo juega todo a una carta

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Dos semanas de conversaciones han acabado llevando a Kawhi Leonard a Toronto y a DeRozan a San Antonio. El traspaso tiene mucho que analizar, y no ha sentado bien a todo el mundo

Todo el miércoles ha habido un sinfín de informaciones. Empezó el reportero de Yahoo, Shams Charania, informando de serias conversaciones entre Raptors y Spurs. Mas tarde, su homólogo en ESPN, Adrian Wojnarowski, apuntó que las negociaciones estaban llegando a su fin.

Finalmente, éste último lanzaba la bomba al mediodía. El traspaso era una realidad: Kawhi Leonard y Danny Green acabarían en Raptors a cambio de DeMar DeRozan, Jakob Poeltl y una primera ronda protegida (que se convierte en dos segundas al año siguiente si el pick está entre el 1 y el 20)

Poco antes del anuncio, DeRozan vía Instagram dejaba entrever que los Raptors le habían prometido que no iba a salir del equipo. “Te dicen una cosa y hacen otra. No puedes confiar en nadie.” Claramente, el jugador no estaba nada contento con su salida.

Como era de esperar, esto ha provocado todo tipo de reacciones. Que si el equipo tendría que haber tratado mejor a DeMar, que si Kawhi no quiere venir a Toronto, que viene lesionado. También contrarias: Leonard es un paso adelante y necesario, robo de los Raptors, obtienes un top-5 de jugadores por uno que no renta en PlayOffs.

Estoy en parte de acuerdo con ambas corrientes, e intentaré explicar a continuación cómo veo este traspaso en varios puntos:

Adiós, Capitán

El adiós de DeRozan supone muchísimo más que la marcha de un gran jugador. “Yo soy Toronto” dijo en 2014. Un tipo de Crompton, Los Ángeles, con familia allí, que es drafteado en 2009 y al que hemos visto crecer hasta ser 4 veces All-Star. Uno que en su última agencia libre no quiso escuchar los cantos de sirena de muchas franquicias, y prefirió quedarse en Toronto. Que ha desarrollado una relación inolvidable con Kyle Lowry, tanto dentro como fuera de la pista y siendo líder de los mejores Raptors de siempre.

 

 

 

 

 

DeMar DeRozan cierra una etapa en Toronto. Fuente: CityNews Toronto  

Un jugador leal, cercano y que ha luchado mucho por el equipo. Para algunos, ya ha superado a Vince Carter como mejor raptor de la Historia. Duele, y mucho, verlo marchar, sobre todo por las formas.

El Norte no olvida

Dejando al lado sentimentalismos, la forma en la que los Raptors se van de estos últimos PlayOffs es muy dolorosa. Casi más que el año pasado. Un banquillo de escándalo, un juego muy vistoso y la mejor regular season de la franquicia. DeRozan jugando su mejor temporada en la NBA, con todos aportando y unos Cavs que no se sostenían por ninguna parte.

El resultado lo conocemos todos. Los fans, por aquel entonces muy cabreados, hablaban de reconstrucción, se han de tradear a las estrellas por picks, se debe echar a Casey, empezar de 0 desde ya.

Una ilusión restablecida

Con este punto anterior en mente el objetivo principal del traspaso es lavar la cara al equipo. La realidad es que los Raptors no podían afrontar otros PlayOffs con el mismo equipo tras lo visto en el pasado. Aún con el cambio de entrenador y la marcha de LeBron del Este, la confianza de los aficionados en este equipo había quedado muy tocada.

Se pedía un gran cambio, y Ujiri se puso en marcha. Dadas las prisas que tenía Leonard por dejar San Antonio, y ese deseado trade a Lakers que no llegaba, el presidente de los Raptors se lanzó a por su presa. Cuentan las fuentes que fueron cerca de dos semanas de conversaciones, que acabaron en el día de hoy.

Al final del trade, estás obteniendo un jugador que, sano, puede ser Top 5 de la Liga sin mucho debate. Un jugador que es dos veces mejor defensor de la NBA, 4 veces incluido en el equipo defensivo, campeón de la NBA en 2014 y MVP de las Finales. Repito, un campeón. Algo muy necesario para estos Raptors, que deben cambiar su mentalidad si realmente quieren hacer cosas grandes.

Kawhi Leonard, nuevo dinosaurio en la manada. Fuente: Sporting News

Entonces, ¿éste sí que es el año?

Pues sí, volvemos con el discurso de todos los años. Nos hemos cansado de decir cosas como: “esta vez es diferente”, “ahora tenemos banquillo”, “por fin podremos parar a LeBron”. Hay que admitir que desde fuera, debe ser gracioso oír a los de Raptors repetir esto, y tener el mismo final.

La verdad es que Toronto nunca tuvo un jugador de este calibre, y ha hecho el traspaso tocando lo menos posible. La única baja del núcleo joven es Jakob Poeltl y llega Green, un más que correcto defensor. Suponiendo que todos están sanos, en mi opinión, la plantilla ha dado un salto de calidad enorme. Así que sí, por mi parte, volveré a decir que éste es el año de los Raptors.

Ahora, Toronto hace un viaje a lo desconocido. Primero, por la lesión de Kawhi. El jugador ha estado casi un año sin tocar bola, no es importante si fingía la lesión o no. Segundo: ciertas informaciones apuntan a que Leonard no quería jugar en Toronto. Si esto es cierto, prácticamente hablamos de un año tirado a la basura.

Una tercera: el trabajo de Nurse cobra un papel esencial. Tendrá que reestructurar por completo el libro táctico para colocar a Leonard y a Green en este equipo. La estrella es ahora Kawhi, un perfil bastante distinto a DeRozan, así que nada de lo anterior vale.

Por cierto, no podemos estar seguros de que Ujiri ha dado por cerrada la plantilla. El puesto de pívot queda muy tocado, con Valanciunas como único center puro. No me extrañaría que se lanzase a buscar algo más en el mercado, sobre todo teniendo en cuenta el overbooking que tienen los Raptors en los puestos de alero/ala-pívot.

Salen ganando los Raptors

En mi opinión, los Raptors ganan mucho con este traspaso. Masai Ujiri tenía prevista la reconstrucción para 2020, y con eso en mente firmó los contratos a DeRozan, Ibaka y Lowry. La llegada de Leonard supone un cambio de planes total, pero no tan brusco. En el caso de que Kawhi se marche el año que viene, probablemente empiece la reconstrucción sólo un año antes. 

Este traspaso supone un ‘All-In’ de la directiva para este próximo año. Lo apuestan todo al presente, y si una vez más los Raptors no son capaces de llegar a las finales y/o ganar el anillo, entonces habrá que empezar de cero.

Partiendo de la suposición de que sin cambios, hubiéramos vuelto a caer en PlayOffs, me parece razonable intentarlo todo a un año. Si por otra parte sale mal, sólo tendrás que adelantar un año la reconstrucción. Reconstrucción que, por otro lado, pinta mejor ahora que sabemos que el único que se va es Poeltl. El hecho de que se haya podido hacer este traspaso sin implicar a Anunoby, Siakam, Wright, es otro punto a favor.

Una pena, sí. Ganas de que empiece la nueva temporada, también.