Un Gran Canaria histórico y una decepción taronja

El baloncesto y sus dos caras

El baloncesto tiene dos caras bien diferenciadas y esta noche de viernes se ha podido presencias en la Fonteta. Herbalife Gran Canaria ha vencido a Valencia Basket, 89-92, en un encuentro que necesitó una prórroga para resolverse, y que ha dado a los canarios el premio de disputar por primera vez en su historia la Euroliga.

En la casa de Valencia Basket, los taronja han visto como su temporada terminaba de la manera más cruel, apeados de los playoffs a las primeras de cambio y sin el premio de la Euroliga la próxima temporada. Si algo ha sido esta campaña para los taronja ha sido de todo menos fácil, debido a las lesiones y también porque en los momentos clave no han dado la talla.

En el otro lado tenemos la éxtasis de los amarillos. Luis Casimiro ha conseguido por primera vez clasificar a Herbalife Gran Canaria para la Euroliga, y además logran el pase a semifinales de los playoffs por segunda vez en su historia. Lo dicho, la alegría pura ante la terrible decepción de unos taronja que hace apenas un año tocaban la gloria con su primera liga ACB.

El agotamiento frente a las ganas

Valencia Basket nunca fue dueño y señor del encuentro, esa fue la realidad. A diferencia del primer partido de cuartos, los taronja solo tuvieron una importante ventaja en el último cuarto, pero no supieron administrarla y no era suficiente. Siempre demostró ser un equipo fundido enérgicamente, y con excesiva dependencia de un gran estado de forma de jugadores como Sam Van Rossom, Fernando San Emeterio o Will Thomas, que, aunque trabajaron para ello, no podían hacer milagros.

Los amarillos eran amos de la pintura desde el primer cuarto, con Balvin sin problemas, mientras Dubljevic tenía que trabajárselo en el otro lado. Will Thomas desatascó por momentos los problemas interiores de los de Vidorreta, pero no era suficiente. Ivan Buva parece seguir sin adaptarse, y Hlinason no tuvo minutos para demostrar algo. Han faltado los centímetros del lesionado Tibor Pleiss.

Erick Green intentó ser revulsivo para los suyos en el comienzo del segundo cuarto, y en cierta manera lo consiguió, porque los metió en el partido. En Valencia siguen mirando con añoranza aquel estadounidense que anotaba veinte puntos por encuentro y que se desvaneció conforme pasó la temporada. Incluso ya se afirma que tiene sustituto para el año que viene (Matt Thomas).

Will Thomas, de los mejores de Valencia Basket en playoffs. Foto: Carlos Calvillo (SB)

Y siendo uno de los mejores equipos en el tiro de tres, Valencia Basket empezó a mejorar cuando el triple entraba. Aaron Doornekamp con dos triples consecutivos invitaba a ser positivo, pero lejos de la realidad, el canadiense está a años luz del que era en Tenerife, a pesar de que su trabajo en defensa ha sido de notable esta campaña.

El buen hacer en el tercer cuarto hizo que los taronja consiguieran irse de diez, estando el partido casi decidido, o eso parecía. No se supo cerrar el encuentro y esto lo pagaron. Apareció Marcus Eriksson y con su triple, forzó la prórroga. Albert Oliver y Gal Mekel ayudaron en ello, demostrando que Herbalife Gran Canaria tiene recursos suficientes para ser una amenaza. Polémica fue la última jugada porque se pitó falta ante Gal Mekel. La Fonteta gritaba “manos arriba esto es un atraco”, pero no era solo eso lo que hacía perder un partido, sino el no saber imponerte a tu rival y ser mejor que él.

Al final, sigue el sueño para los de Casimiro, no solo por la Euroliga, sino porque continúan en la lucha por el título, y se acaba para Valencia. Toca planificar ya la siguiente de cara a volver a una competición europea que han demostrado que se les da bien: la Eurocup. Eso sí, tocará ver la plantilla que al final será la que la dispute.

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