Sam Van Rossom y Bojan Dubjevic fundidos en un emotivo abrazo. Foto: Carlos Calvillo / SB

Valencia Basket o como dar el primer paso a ritmo de Van Rossom

17 puntos para el base belga

Valencia Basket ya tiene el 1-0 en la eliminatoria de cuartos de final de playoffs de Liga Endesa ante Herbalife Gran Canaria gracias a la victoria que ha conseguido este lunes, 71-56. Sam Van Rossom fue el nombre propio del partido con 17 puntos, el que lideró a los taronja en un paso que les acerca al objetivo de disputar Euroliga el año que viene. ¿Qué os lo que propició ese 1-0? Nosotros lo sabemos.

Van Rossom, on fire

Carlos Calvillo (SB)

No es que Valencia Basket comenzara con muy bien pie en el encuentro, todo lo contrario. Los de Luis Casimiro pronto se pusieron por delante ante unos primeros ataques débiles y sin ideas de los taronja. Eso hasta que apareció Sam Van Rossom y anotó la primera canasta del encuentro, su partido. El maestro de ceremonias sería el belga, y lo dejó caer desde los primeros minutos.

Él fue el que activó el ataque de sus compañeros. Lo hizo con su primera canasta, que bien supo continuar Fernando San Emeterio. Ocho puntos consecutivos anotó Van Rossom en el primer cuarto para demostrar que una lesión más no le baja el nivel, sino todo lo contrario, que tenemos belga para rato en Valencia. Su estado de gracia lo siguió evidenciando durante todo el partido, pero volvió a coger las riendas de los suyos justo cuando había que hacerlo.

Si en el primer cuarto fue el que dio el pistoletazo de salida a la ofensiva taronja, en el último fue el director de una orquesta que supo tocar a su ritmo. Supo contagiarse de los triples que habían anotado Vives y Sastre, e hizo lo suyo. A pesar de que Valencia anotaba, los amarillos seguían con opciones, hasta que él quiso. Dos triples consecutivos, y la Fonteta estalló de alegría como en las grandes noches que todavía quedan en la retina de los aficionados taronja. Un jugador en comunión con el espíritu del club, de la afición y que no sabe lo que es no luchar. De nuevo, lideró como tocaba a su equipo, con una gran actuación de 17 puntos, 4 rebotes y un acierto en el triple de 71 %. Otro partido y ocasión para seguir creyendo en el número 9.

Los taronja van de 3 en 3

Bojan Dubljevic sigue lejos del estado de forma que le llevó la temporada pasada a ser el MVP de la Liga Endesa, Ivan Buva aún no está del todo adaptado y Tryggvi Hlinason no disfruta de los suficientes minutos para hacer gran cosa. Este es el panorama de Valencia Basket en la pintura con Tibor Pleiss como baja definitiva en esta temporada, y ante esto, ¿qué? Pues solo queda confiar en el triple, y más si este entra.

Los de Vidorreta siguen confiando en su tiro exterior para decidir los partidos y dominar en ataque, y otra vez les valió para llevarse la victoria. El porcentaje final en las estadísticas fue de un 44 %, nada extraordinario, nada del otro mundo, pero sin duda, lo más importante fue el momento en el que se tuvieron lugar.

Ya hemos hablado de lo clave que fueron los triples de Van Rossom, tanto para abrir el partido como para cerrarlo, sin embargo, hubo más. Aaron Doornekamp protagonizó una de las jugadas de los cuartos de final de estos playoffs ACB con un triplazo desde la otra parte de la pista y que fue la mejor manera de cerrar el primer cuarto. Un triple de Rafa Martínez volvió a activar el ataque cuando se había atascado en el segundo tiempo, y lo mismo pasó con Will Thomas. El norteamericano realizó un gran partido, y desde el tiro exterior anotó varios puntos que siguen confirmando su buen estado de forma.

Y ante la igualdad en el tercer cuarto, tocaba revitalizarse en el último, y Guillem Vives adivinó que la manera de hacerlo podía pasar por el triple, y así empezó. Joan Sastre encontró suerte de cara al aro también con el tiro exterior, siendo precedente de las dos últimas balas que dispararía Van Rossom para la estocada final.

Decisiones arbitrales y solo buen comienzo

Vale, sabemos que Van Rossom y el triple fueron la dupla para que Valencia venciera, pero ¿qué pasó con Gran Canaria? Ante el precedente de la victoria de MoraBanc Andorra en el Palau Blaugrana, soñaban los amarillos con asaltar la Fonteta, y hay que decir que empezaron por el buen camino para lograrlo. Asestaron un 0-7 inicial muy colectivo y con un rápido ataque, pero se desvanecieron.

Once puntos de distancia para empezar el segundo cuarto, donde a pesar de ir a remolque, lograron igualar e irse con opciones al descanso. Y luego, vuelta al pasado. De nuevo un buen inicio, asustando al público taronja, pero al que no supieron dar la continuidad necesaria para una importante ventaja, y lo acabaron pagando.

Ello, con un clima de cierta tensión entre Fonteta y trío arbitral, cuyas decisiones fueron criticadas en gran parte por el público. Luis Casimiro y sus pupilos volvieron a imponer velocidad al ataque y recuperarse en cierta manera, pero fue entonces cuando apareció la mejor versión de Will Thomas en el partido y acabó con esa buena dinámica de los insulares. Tenían las ideas, pero les faltó continuidad y mayor acierto en el triple, justo donde su rival se apoyó para la victoria.

La Euroliga

Aunque pueda parecer extraño, en estos playoffs Liga Endesa no todo es ganar el título liguero, y una de las motivaciones extra está en lograr la plaza Euroliga que tiene la liga española más allá de los equipos con Licencia A. El conjunto que quede primero por detrás de Real Madrid, Baskonia y FC Barcelona disputará la máxima competición europea la temporada que viene, y el Valencia Basket – Herbalife Gran Canaria está llamado a ser el partido de esa lucha.

De los ocho clasificados, solo tres tienen la plaza asegurada, los ya comentados. De momento, MoraBanc Andorra y Valencia Basket van con cierta ventaja por el 1-0 en sus eliminatorias, pero Unicaja o Gran Canaria no se van a dar por vencidos, saben que tienen una oportunidad ahí. Para los taronja, en una complicada temporada debido a las lesiones, la vuelta a la Euroliga no ha sido la más soñada, con lo que el poder estar de nuevo el año que viene les podría dar otra oportunidad para mejorar la clasificación europea. De eso dependerá la plantilla del año próximo.