MILWAUKEE, WI - APRIL 10: Jason Terry #3 of the Milwaukee Bucks celebrates in the fourth quarter against the Charlotte Hornets at BMO Harris Bradley Center on April 10, 2017 in Milwaukee, Wisconsin. NOTE TO USER: User expressly acknowledges and agrees that , by downloading and or using this photograph, User is consenting to the terms and conditions of the Getty Images License Agreement. (Photo by Dylan Buell/Getty Images)

Jason Terry, la extensión de Prunty en el parqué

Pone las cosas en su sitio

Jason Terry abre las alas para ayudar a despegar a los Bucks más mediocres del año.

Quién me diría a mi que teniendo a Malcolm Brogdon, a Giannis Antetokounmpo y a Eric Bledsoe, tres creadores de juego de élite, acabaría escribiendo un artículo sobre la increíble labor de Jason Terry en un equipo que va cuesta abajo y sin frenos. Y es que en muchas ocasiones, la calidad, el talento, la técnica y el físico se ven superados por un factor, pero que factor, el baloncesto. Pues las cosas como son Jason Terry tiene mucho baloncesto, tiene ese carisma, esa inteligencia que a sus 40 años le hace un jugador más que vital en el plantel de Joe Prunty, el cual ha visto en Jet su extensión dentro del terreno de juego.

Ya que por su forma de entender el juego es el que da sentido al nuevo sistema y hace funcionar a los Bucks en ataque, es como una especie de motor. Es el encargado de gestionar los espacios y de medir los tiempos, algo que él hace como nadie, no es exactamente un director de orquesta, sino más bien alguien que le da sentido al juego, no que lo dirige, simplemente lo pone en su sitio. La voz de la experiencia es la que más brilla por ahora en unos ciervos muy grises.

Y no es casualidad que esto pase en los Bucks del señor Joe Prunty como se comentaba antes, donde el más listo de la clase es el más favorecido, y los jugadores “más verdes” parece que jueguen medio segundo por detrás de lo que deberían jugar. Ya que el nuevo sistema trata de crear y aprovechar espacios, desmontar la defensa y no dejar que se sienta cómoda y en eso nadie gana al ex de los Celtics.

Él le da un timing especial, un juego de parar y arrancar a contrapie, de saber pasar, cortar, bloquear en el momento justo, saber que hacer antes de recibir, y no solo eso, sino que es un juego en el que hay que saber reaccionar, otro aspecto que domina. Y es precisamente en este apartado en el que más destaca sobre sus compañeros, en saber recolocar a todos, en el juego sin balón, en la actuación tras fallos de colocación de sus compañeros, es justo lo que necesitaban en Milwaukee, y que hace que cada vez se eche menos en falta a Malcolm Brogdon, jugador también importante en este tipo de sistemas ofensivos asociativos y ausente por lesión estos últimos días.

En esta situación de reacción es de gran interés como no da un respiro a la defensa, y no deja que ningún compañero se esconda tras su par, ni que se aglomeren tanto algunos jugadores que acaben facilitando la labor defensiva. Nunca para, mueve, da vida, da sentido, desestabiliza, hace funcionar; además que nunca da un paso adelante, siempre deja al equipo fluir. Y eso permite saturar las labores defensivas, de una forma u otra se las arregla para que los defensores estén más encima del marcaje que del balón, de hecho con él en pista hay menos ayudas de lado débil rivales. Fíjense como causa inquietud que cuando se encuentra con un defensor que está muy pendiente de las ayudas trata siempre de salir de su órbita de visión.

Tal como insistía antes el de Seattle es clave porque desbloquea a los Milwaukee Bucks en ataque, a veces no le hace falta balón, tan si quiera palabras, solo con moverse, dejando y ocupando espacios, basta. Esto ocurre porque hay jugadores que jueguen a lo que jueguen tácticamente están en su mundo solo pensando en su juego, por eso es necesaria la figura de un Terry en estos Bucks, porque hay mucho jugador del tipo mencionado. En definitiva un papel discreto pero necesario, cumplidor, no es el que más puntos metes, ni el que más minutos juega, pero si el que hace mejor al equipo (salvando distancias).

En cuanto a la defensa digamos que es el más pillo de la clase (no está el nivel alto tampoco), se las sabe todas, y además no tengo miedo a afirmar que es uno de los mejores de la liga en segundas y terceras ayudas. Es un jugador más mediocre en defensa sobre todo en el uno contra uno, situación en la que regala el primer paso muchas veces y en el juego más colectivo y posicional ya que muchas veces no antepone la protección del aro a la de su par cuando este mismo no tiene balón. Otra pega es la intensidad, a veces ni se flexiona, hace pocas faltas y cambia en todos los bloqueos, se toma un pequeño descanso.  Sin embargo, como es de esperar por su veteranía, la base y los fundamentos que tiene son vitales algo que demuestra diariamente en su transición defensiva. Quitando los puntos rojos defensivos el 3 de los Milwaukee Bucks es siempre un jugador que hace más bonito el juego asociativo y entretiene los ataques del equipo.

Muchos partidos acaba siendo el jugador que mejor +/- tiene del cuadro de Wisconsin, y en casi todos está en el top 3 (desde que llegó Joe Prunty). Lo que dice mucho de su trabajo, un trabajo que los ciervos deberán de paliar sin él pronto, para ello se piensa en:

  • Thon Maker, por su gran entendimiento del juego y los espacios, y su poca necesidad de pensar tan solo en él mismo en ataque.
  • Malcolm Brogdon, por su comprensión del juego estático, su selección de acciones y su mente fría.
  • Brandon Jennings, por como mueve al equipo, aunque él lo haga más con balón en mano.

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