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Todo el mundo habla de los New Orleans Pelicans

Tras dos duros años, el equipo vuelve a estar arriba

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Los New Orleans Pelicans, por fin, han conseguido desquitarse de todos aquellos lastres que impedían al equipo emprender el vuelo y ya están cuartos en la Conferencia Oeste, en la durísima Conferencia Oeste.

Las expectativas nunca fueron buenas. Creo que este es el enésimo artículo que empiezo de esta manera, pero es que no veo mejor manera de empezar que acordarme de toda esa gente que dio a los New Orleans Pelicans por perdidos en dos ocasiones clave: inicios de temporada y  la lesión de DeMarcus Cousins. Y, si acusamos a la lógica para intentar resolver estas dos situaciones, realmente sería una locura haber augurado buenos presagios para la franquicia de NOLA. Es por ello que, el baloncesto, nos está dando otra lección más en forma de unicejo y un animal un tanto… peculiar.

Nadie habría podido decir que los Pelicans estarían aquí ahora mismo después de la lesión de DeMarcus Cousins. Su lesión suponía la lesión de su segundo mejor jugador (o primero, según se mire), uno de los mayoritarios generadores de juego del equipo y, fácilmente, un 25-20-5 cada noche, si es que no se iba al triple-doble. Y no lo niego, era imposible que, tras este mazazo, la franquicia luchara por algo más que un octavo puesto, séptimo si nos ponemos optimistas.

Y a pesar de que anoche acabó la racha de 10 victorias seguidas, todos los analistas de la NBA está envueltos en intentar responder una pregunta que a todos nos ronda en la cabeza; ¿a qué se debe? ¿Qué ha pasado para que los New Orleans Pelicans se hayan colocado en la lucha por el cuarto puesto de la Conferencia Oeste más dura y difícil de los últimos años? Hoy vamos a intentar responderla.

Errores que ya no se cometen

Cinco errores pueden eclipsar cinco aciertos. Sin embargo, un error no puede eclipsar tres aciertos. Ésta filosofía es la que los New Orleans Pelicans están aplicando este año; efectividad antes que abundancia. Y gracias a eso, están tan alto. Hay una serie de errores que el equipo de NOLA llevaba arrastrando desde hacía unas temporadas que ya no comete, quizás un ingrediente imprescindible en las recetas de los equipos consistentes en la NBA:

  • Ganar en los partidos ajustados: Este era el principal problema en NOLA. Cuando el equipo llegaba a finales ajustados, siempre acababa cediendo la victoria causa de algún error en los últimos compases del partido, cuando más tiemblan las manos. Este año, de las 38 victorias del equipo hasta el momento, 25 han sido por menos de 10 puntos de diferencia y 13 de ellos por menos de 5 puntos. Además, los Pelicans cuentan con un récord de 7-2 en los partidos que se han tenido que decidir en el tiempo extra. La defensa no ha sido buena hasta ahora, pero el equipo es capaz de adecuarse a las necesidades de cada partido para acabar siempre luchando por él al final.
  • La plantilla, diseñada para conseguir resultados: La gestión del General Manager, esta temporada, es digna de admiración. Con un equipo más o menos acorde a los tiempos que corren, al menos sobre el papel, ha conseguido un núcleo ganador que ha ido amoldándose según los contratiempos que la temporada ha ido presentando. Fichajes como el de Jameer Nelson a principios de curso, Nikola Mirotic o Emeka Okafor no son frutos de la casualidad. El equipo, según ha ido necesitando movimientos precisos para mantenerse en la lucha en base a las carencias, ha cumplido con creces. Y el resultado está ahí.
  • Rotaciones mejor establecidas: Esto puede ser gracias a un mayor equilibrio de la plantilla, pero Alvin Gentry ha comprendido este año que la regularidad en las rotaciones ofrece resultados. Si el año pasado se experimentaba mucho con diferentes alineaciones en función de la meritocracia de los jugadores, éste año hay minutos regulares para todos los jugadores, algo que ha ayudado a organizar mejor el equipo y eliminar ese caos que existía en base al tiempo de juego. Mención especial también a las lesiones, que dan un poco de tregua también.

Estilo de juego: apoyo para Anthony Davis

Anthony Davis – Keith Allison (CC)

Puede sonar extraño o quizás imposible, pero lo cierto es que en New Orleans, con un grande se juega mejor que con dos. Si bien es cierto que, esta temporada, hay muchísimo más apoyo para Anthony Davis, sobre todo en el plano exterior, éste factor alcanza su culmen con un sólo “big man” en cancha.

Y esto se transforma en números; los New Orleans Pelicans, haciendo alarde de un juego rapidísimo que ayuda a remontar ventajas muy rápido, tienen un promedio de 126,1 puntos durante ésta racha de 10 partidos ganados. Sólo cinco equipos en toda la historia lo han logrado dentro de una racha, y todos ganaron el campeonato ese año. Y es que es realmente imposible pensar que un equipo mantenga este tipo de media. Además, es el tercer equipo que más puntos promedia en total esta temporada, con 112,5 por noche, tan sólo superado por los Houston Rockets y los Golden State Warriors.

Diríamos que este es el estilo que más beneficia al ala-pívot. Anthony Davis tiene, en total, hasta cinco tiradores con muy buen juego off-ball y que, además, algunos pueden crearse su propio tiro: Jrue Holiday, E’Twaun Moore, Ian Clark , Darius Miller y Nikola Mirotic. A través de tanto jugador exterior, el campo se abre de tal manera que Davis puede promediar estos terroríficos números que promedia desde la baja de Cousins.

Y, todo esto, potenciado por el nivel de Rajon Rondo. Dejando a un lado sus 10,9 puntos, 5,8 rebotes y 9,5 asistencias (y ojo, 49 % en tiros de campo y 37 % en triples) en 30,3 minutos durante la racha, Rondo es tan importante en el equipo porque su juego es perfecto para lo que quiere hacer el equipo. Base rápido, con facilidad para repartir balones sin muchas pérdidas y aprovechar el espacio que generan Anthony Davis y los tiradores para entrar a canasta y, así, o soltar el balón o dejar una bandeja. Los números lo confirman; mantiene un ORtg de 115, que en un base de éstas características tiene más peso al ser él el principal responsable de la organización de juego. Además, es el segundo jugador mejor clasificado en la estadística de “pace”, que marca el ritmo con el que es capaz de jugar en su equipo, tan sólo por detrás de Stephen Curry, cualidad que también beneficia el alto ritmo del equipo.

El paso al frente necesario de Jrue Holiday

Mucha gente dudaba de Jrue Holiday al principio de la temporada. Tras haber firmado un contrato de 25 millones al año en verano, muchas dudas acompañaban la incógnita principal del jugador, que debido a sus problemas de regularidad y su alto índice de lesiones, no incitaban a buenos pensamientos en el núcleo de entendidos de NOLA. Sin embargo, todos estos contras se disiparon a los tres meses de competición, cuando Jrue demostró que se había librado de todas aquellas cosas que lo limitaban.

Si ya estaba jugando bien antes de la lesión de Cousins, ahora es el escudero de Anthony Davis. En este buen estado de forma del equipo, Jrue Holiday ha conseguido aumentar el nivel hasta convertirse en un jugador capaz de tirar del equipo tanto cómo AD o DMC, rozando números dignos de un All-Star. Y con DeMarcus en el dique seco, esto era un factor imprescindible. Y como tengo la sensación de que no puedo expresar ésto sin apoyo visual, les iré dejando ciertos extractos de su gran nivel entre mis párrafos para que juzgen ustedes mismos.

Desde que los Pelicans son una brutal apisonadora, Jrue Holiday ha entrado en un estado de gracia que nunca le habíamos visto en toda su carrera; promedia 24,9 puntos, 4,6 rebotes, 8,5 asistencias, 1,5 robos, un 52,1 % en tiros de campo y un 43 % en triples a lo largo de la racha. Además, su impacto en el equipo cuando él está en pista es demoledor, con un plus/minus de +12 (es decir, cuando él está en pista, su equipo mantiene con sus rivales una diferencia de 12 puntos, lo cual es una barbaridad).

Y no es tanto su apartado estadístico cómo su impacto en el equipo. Siendo la segunda espada del equipo, es el que ayuda a Anthony Davis con sus puntos a mantener las ventajas y, en muchas ocasiones, a remontar las diferencias (véase los partidos contra Milwukee Bucks, Phoenix Suns o San Antonio Spurs). Ésto es, sobre todo, por su efectividad en la capacidad de crear su propio tiro. Sin él, nada de ésta racha sería posible.

El fichaje de Emeka Okafor

Tras la lesión de DeMarcus Cousins, era estrictamente necesario reforzar el juego interior con jugadores consistentes. Primero fue el fichaje de Nikola Mirotic, digno de admiración por la capacidad de reacción del front-office del equipo, y el segundo debía ser un pívot capaz de ofrecer minutos de calidad. Se pensó en Greg Monroe, el cual decidió escoger el dinero en vez de los lazos de su ciudad natal e irse a os Boston Celtics. Pero, tras cancelar el contrato de 10 días de un viejo conocido de la franquicia Terrence Jones, la franquicia confió en un jugador que llevaba 5 años sin jugar un partido en la NBA, movimiento el cual fue fuertemente criticado por toda la afición. Y esto es normal, pues era muy poco probable que este movimiento fuera algo positivo para el equipo.

Gracias al cielo, todo el mundo estaba equivocado. El movimiento de Emeka Okafor colocaba a Davis en el puesto de 4 más tiempo que e el puesto de 5, algo que agradece siempre, pues siempre se ha sentido más cómodo desde allí. Okafor cuenta con un total de 15,7 minutos por partido, en los cuales se limita a aportar lo que mejor sabe hacer: proteger el aro, ser efectivo en ataque y mejorar la defensa del equipo.

Con él en pista, los New Orleans Pelicans tiene un Defensive Rating de 105 puntos y un Ofensive Rating de 124 puntos, números que mejoran los valores medios del equipo en estas dos facetas. Sobre todo, la importancia de que este Defensive Rating baje en casi 7 puntos la media total de puntos recibidos del equipo, la cual es la segunda peor de la liga.

Su aportación individual también es para mencionar; 5 puntos, 5,6 rebotes y 1,6 tapones en estos 15 minutitos, con un 50 % en tiros de campo intentando 4 tiros y un 71,4 % en tiros libres recibiendo casi una falta por partido (1,4 intentos de tiro libre). Es decir, de todo lo que recibe debajo del aro, la mitad se convierte en canasta o en falta personal. Efectividad y solidez al servicio del equipo.

La química del equipo

Algo tan importante cómo la química del equipo puede marcar a veces el rumbo de un equipo.

SQUAD! #DoItBIG

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Ya lo pudimos en el training camp y llevamos viéndolo toda esta temporada. Ya sea por declaraciones o por fotos en las redes sociales, pero el equipo es un núcleo. La adicción de un veterano como es Rajon Rondo, la habilidad para hacer piña de DeMarcus Cousins o el buen rollo en general hacen que ese juego desinteresado (26,5 asistencias por partido, segunda mejor marca este año en la NBA) del equipo fluya tan bien.

Scandusky ✖️Scando ✖️Scandy Man

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“Se trata de victorias. Una cosa que aprecio de este equipo es que jugamos el uno para el otro. Se trata de la victoria al final de la noche. No se trata de números (individuales)”, declaraba DeMarcus Cousins tras un partido ante los Milwaukee Bucks.

Y ya, el gesto de Anthony Davis hacia DeMarcus Cousins en el All-Star no tiene adjetivos para calificarlo:

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My brother! 🙏🏿

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Alvin Gentry da por fin con la tecla

Igual por el estilo de juego que ha logrado implantar, o igual por la gran off-season del equipo, o igual es porque sus charlas pre y post-partido son mejores que los años anteriores… Pero lo que está claro es que el head-coach está haciendo algo bien. Nunca ha destacado ni por ganar partidos al final ni por que sus equipos defiendan bien, pero si el equipo está ganando partidos y funcionando bien en ataque, él es uno de los principales culpables. Y sigue cometiendo aún muchos errores (las últimas jugadas de los partidos apretados siguen siendo nefastas y sigue sin saber cuando pedir los tiempos muertos), errores que quizás nunca tenga la oportunidad de arreglar, pero este año se está aferrando a dos factores tan sólidos como el rendimiento ofensivo y la capacidad de explotar todos los recursos del equipo que le bastan para que su equipo se haya colocado en el cuarto puesto de la Conferencia Oeste y haya ganado 10 partidos seguidos.