Por | Twitter: @el_pichu | 2 febrero, 2018
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Jordan Clarkson el mejor jugador de estos Lakers. Nil Alemany (SB)

Hoy les quiero contar algo que ya sabrán, Los Ángeles no es un lugar tranquilo para cohabitar. Y por extensión, Los Ángeles Lakers no es la franquicia mas cómoda para intentar desarrollar una equilibrada, y próspera, carrera como jugador de baloncesto. Pese a que todos lo sabemos de sobra, algunos valientes prefieren intentarlo, y en el camino se encuentran con la cruda realidad, la de L.A.

El ultimo valiente (casi) vivo en el universo púrpura y oro se llama Jordan Clarkson, lo que a mi me gusta denominar toda una gran casualidad. Ejemplo perfecto del concepto más utilizado en la NBA, eso que algunos llaman “el robo del draft”. Jugador del que nada se esperaba, un tipo que apareció casi por error, y que el paso de los años ha convertido en casi un pilar en el juego de estos Lakers.

Todas estas buenas palabras, que puedo decir yo, pero también cualquier técnico de la franquicia dorada, para Clarkson son casi la muerte anunciada. Lakers no son un equipo de casualidades, ni tan siquiera de futuros buenos jugadores de baloncesto, es un equipo de nombres propios, lo dice claramente la historia de esta franquicia.

Es entre la historia de Lakers, donde encontramos el principio del fin de Clarkson, ese precipicio que lleva años viendo, del asombro de sus números. Si recuperamos la historia reciente, vemos los años tortuosos de Pau Gasol, esa lucha de Lakers por traspasarle por algo mejor. Y solo por una razón, ser el único valor importante de traspaso, y que el baloncesto evolucionaba hacia un juego más abierto en su puesto.

Algo parecido, pero distinto, sucede con Clarkson, y es que el escolta de Florida fue confirmado como jugador de rotación, pero importante decían, hace ya unas temporadas, y ese siempre es el principio del fin. Mal negocio para cualquier jugador, y esa pequeña charla con su equipo, reconocer que eres bueno, pero que han preferido que seas reserva, no vaya ser que te vean demasiado los demás.

Asi, ese gran primer momento vivido por Clarkson, recuerden ese “robo del draft”, esa casualidad, se torno en problema, o mejor dicho, que bueno eres, pero poquito tiempo. Lakers lo tenían claro, seria importante pero solo cuando lo necesitasen, primero su ayuda fue en la pista, donde se muestra, a veces, imparable. Pero ahora, ya, directamente desde los despachos.

Y es que Jordan Clarkson se ha elevado entre altares, como uno de los mejores sextos hombres de la liga. Y como ya hiciesen estos Lakers, con Lou Williams, es la hora de Clarkson, es la hora de deshacerse de él, e intentar que la economía de su equipo vuelva cuadrar. El verano está en el horizonte, y Magic Johnson, y su inseparable Rob Pelinka, lo quieren intentar. Quieren volver a la tradición más Laker, quieren un nombre propio, por fin, en su hogar..

Podríamos hablar de odio, no a Clarkson, sino al rol, a ese jugador que destaca muy por encima de otros, pero que sin embargo no es valorado como merece, no es nombre propio, y, por lo tanto, ADIÓS.

Con las actuaciones en la mano, y con sus números en la mano, Clarkson se merece mas minutos, y la titularidad. Pero la realidad siempre es cruda, torres purpuras mas grandes han caído, y Jordan Clarkson no es ninguna torre, ni tan siquiera llega a muro de carga. Simplemente, es una casualidad, una moneda de cambio, para una franquicia que busca volver a ser el SHOWTIME.