Reggie Jackosn tiene un futuro incierto. Fuente: Zach Frailey (CC)

Reggie Jackson y el equilibrio de los Pistons

Su lesión ha descompensado las dos unidades del equipo

Reggie Jackosn tiene un futuro incierto. Fuente: Zach Frailey (CC)

No valoras realmente algo hasta que lo pierdes, y con Reggie Jackson ha sucedido algo parecido.

«Detroit, it’s a big word», decía una voz en off en la promo de hace dos años para tentar a los aficionados a llenar el Palace en la última temporada que el equipo jugaría en Auburn Hills. El equipo venía de jugar los PlayOffs por primera vez en 7 años, y esto fue mayormente por culpa de dos nombre: Andre Drummond y Reggie Jackson. La historia de después ya la sabemos, y nunca es un buen trago recordarla. Reggie se lesionó en el training camp debido a una tendinitis en su rodilla y pasó la temporada en salas de recuperación hasta diciembre, y jugando medio lesionado hasta abril. Van Gundy reconoció recientemente que se pasaron con Reggie, y que le dieron el alta demasiado pronto.

Esta temporada iba a ser la de redención para el base italiano de los Pistons, y sus primeros pasos en la 2017/2018 así lo indicaban. Pick and rolls temibles con Andre Drummond nos hacían recordar a 2015, año referencia de los Pistons que muchos utilizamos para ponernos optimistas respecto a un jugador, aunque solo consiguiéramos un octavo puesto y gracias a que Bucks y Wizards no tuvieron un año acertado. El listón no es demasiado alto.

Reggie Jackson siempre se ha caracterizado por ser un base tradicional, de los de subir la bola, marcar jugada y construir a partir de él mismo. Siempre suele haber un bloqueo el cual él acepta gustosamente y se coloca sobre la línea de personal, donde decidirá que hacer, si seguir para canasta, pasar al bloqueador o doblar el balón al exterior para que se lance o se haga una segunda jugada. Cuando Reggie ha estado sano, es decir, su primera temporada completa en Detroit y el inicio de la presente, este método funcionaba, ya que el jugador tenía el físico para ganar tiempo con su cuerpo y ser una amenaza real para el contrario en una hipotética penetración. Por tanto, en una penetración se abrían espacios para crear. Lo malo viene cuando no estas fino de rodillas, y esto se convierte en una obcecación constante por anotar o hacer jugadas en el último esfuerzo.

Y lo malo es que Reggie tiene la clase para hacer lo que quiera en pista. Si quiere, se puede poner en el papel de director de juego y empezar a repartir balones de gran calidad, como hizo el día de su lesión hace menos de un mes. Pero tiene que ver claramente que no puede aportar en el apartado anotador para cambiar el chip. Sus críticos, cada vez mayores en número y argumento, han pedido su cabeza ya en multitud de ocasiones, y en febrero del pasado año casi ven satisfecha su súplica en el trade deadline. Es cierto que durante tramos de esta temporada el equipo ha jugado mejor bajo la batuta de Ish Smith cuando la segunda unidad salía a pista, pero no se puede decir que el equipo titular haya jugado mal durante un tiempo prolongado con Reggie Jackson. El base ha tenido bajones, y su movimiento corporal así lo decía. El base parecía triste e impasible ante las señalizaciones arbitrales y las consecuencias de su juego. Lo único claro aquí es que el jugador está pasando un mal momento personal.

¿Pero debemos rendirnos y vender a Reggie Jackson en febrero para traer a otro base? Mi respuesta es no. Jackson ha demostrado que cuando está bien físicamente es un activo muy valioso para el equipo, tanto por calidad individual como por compenetración con sus compañeros. Y además ha aportado un aspecto muy importante para el equipo: equilibrio. Si decimos que cuando Reggie está bien el equipo está engrasado, cuando sale la segunda unidad el conjunto no se resiente, ya que Ish Smith los comanda a las mil maravillas. Ahora que Jackson está lesionado y tenemos que jugar con Smith de base titular, la segunda unidad ha quedado huérfana de base, y aunque Dwight Buycks ha jugado correctamente, incluso haciéndonos replantear su contrato de dos vías, se hecha de menos el equilibrio y el status quo que reinaba en la Motown. La segunda unidad ha empeorado en calidad de juego, y para muestra, un botón. Anthony Tolliver estaba jugando muy bien como power forward suplente, con buen acierto en el tiro exterior y una defensa a base de trabajo. Pero desde que Jackson se ha lesionado e Ish Smith no juega a su lado, sus anotaciones en los partidos no han subido de los 5 puntos.

Y vosotros me diréis, pero Albert, ¿entonces lo que aporta Reggie Jackson al equipo es ocupar un hueco para que Ish salga con la segunda unidad? No. Mi punto es que cuando Reggie Jackson está sano mental y físicamente es uno de los mejores jugadores para colocar en los Pistons. Su juego en el pick and roll rinde casi siempre beneficios en el equipo, tiene tiro y es uno de los jugadores mas decisivos en lo minutos finales. «En los últimos cinco minutos de partido, dale la pelota a Reggie Jackson y que haga lo que tiene que hacer», decía Andre Drummond. ¿Qué quizás los fans de Detroit se han cansado de que Reggie no esté sano físicamente o que no tenga un bienestar mental prolongado? Puede. Y que quizás no salga a cuenta estar esperándole mientras los mejores años de este proyecto pasan es otro punto poderoso. O que simplemente no te guste su juego y quieras o bien un perfil mas físico o pasador. Pero lo para mí está claro es que un Reggie sano es una gran noticia para la Motown, y la respuesta a este asunto se decidirá en febrero con el fin del mercado de traspasos.