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LaVar Ball muestra su disposición a financiar una liga alternativa a la NCAA- USA Today

Hace ya unos días LaVar Ball, hizo unas declaraciones en las que manifestó su disposición a crear una liga profesional alternativa a la conocida NCAA. No es la primera vez que este pintoresco personaje se posiciona en contra de esta liga. El patriarca de la familia Ball siempre se mostró contrario a que sus hijos no cobraran sueldo alguno por jugar en la universidad. Esto unido a que UCLA suspendiera su hijo LiAngelo después de haber sido pillado robando en una tienda de lujo en China, llevó a LiAngelo y LaMelo a jugar en Lituania.

Esto no va de representar a una universidad, sino de prepararte y formarte para ser un buen jugador de baloncesto. Ése es el motivo y así lo haremos.”  “Esos niños que son únicos, no deberían estar allí con la NCAA tratando de mantenerlos como rehenes. No les permiten quedarse con la camiseta que usan mientras venden réplicas de ellos en las tiendas.”

Esto reabre un debate que siempre ha estado ahí. ¿Es justa la política de que los jugadores de la NCAA no cobren? Para empezar deberíamos preguntarnos: ¿realmente estos chicos no reciben un centavo? La respuesta justa es no.

Hay que desmitificar esto. En el momento en el que escribo este artículo soy universitario (y probablemente lo siga siendo unos cuantos años más), por lo tanto he hecho suficientes matrículas y rellenado suficientes solicitudes de beca para ser plenamente consciente de que la universidad barata no es. Y estamos hablando de España, porque en Estados Unidos el presupuesto nos daría un vuelco al corazón a más de uno.

El coste de la universidad en EEUU depende de diversos factores: la matrícula, el hospedaje y la alimentación, los libros y materiales, el seguro de salud… Solo el precio de la matrícula suele oscilar entre los 26000 dólares, en una universidad privada, y entre los 18000 dólares en una universidad pública. Obviamente pocas personas pueden permitirse pagar esto. Por lo que se otorga a jóvenes muy destacados en el deporte con sus respectivos institutos la opción de una beca deportiva. Para ello, primero hay que llamar la atención de un ojeador de una universidad. Si verdaderamente está interesado, este le concede una entrevista a la joven promesa. Y si todo sigue en orden se le concede un tipo de beca. Hay dos tipos de beca: las completas y las parciales. La decisión del tipo de beca está en manos del head coach del equipo.

Para hacernos a una idea de cuánto dinero puede llegar a recibir un jugador tomaremos el ejemplo de la prestigiosa Duke University. El costo anual de esta universidad privada es de unos 63273$. La subvención media para alumnos becados es de unos 42345$ en 2015. Esto equivaldría a unos 3529$ mensuales, muy superior a los 900€ de sueldo medio en España. No olvidemos que hay numerosos casos, pero es para hacernos a una idea de que el mito de que loa jugadores no reciben nada a cambio es falso. Sin embargo aún no hemos resuelto la duda principal, ¿este sistema es justo?

Hay unas cifras que nos ayudarán a resolver esto. Cada año la NCAA ingresa 770 millones de dólares por los derechos de retransmisión. De hecho, ya han renovado contrato con la CBS y Turner, por lo que a partir de 2025 recibirán 1,1 mil millones de dólares por temporada. Esto es solo un ejemplo de que el baloncesto universitario mueve muchísimo dinero. Entonces tenemos el caso en el que esta organización se está embolsando millones a costa de los jugadores. Puesto que estos aportan muchísimo dinero a sus universidades en comparación con el que reciben en sus becas. De hecho, la mayoría de los casos la beca solo cubre una parte de lo que gastan por estar ahí. Lógicamente esto es injusto.

Se dice que esta es una liga de nivel amateur y por ende, los jugadores no deben cobrar. Al mismo tiempo tenemos entrenadores que cobran 7 millones al año y universidades que ganan más millones con la venta de camisetas y publicidad. En 2015 se calculó el valor de los jugadores de las 20 universidades con más ingresos. Esto se hizo siguiendo la misma normativa de la NBA en la que los jugadores deben cobrar como mínimo el 49% de todos los ingresos de la franquicia. El resultado destroza el absurdo romanticismo de que en esta liga el amor al deporte está por encima de todo.

Gráfica de las universidades con los jugadores con mayor valor de mercado según el convenio de la NBA

Y todavía hay que meterse en materia con los casos de corrupción en la NCAA. Y es que septiembre de 2017 nos dejó con 10 detenidos, entre los cuales destacan 4 técnicos: Chuck Person (Auburn), Lamont Evans (Oklahoma State), Book Richardson (Arizona) y Tony Bland (USC). Todos ellos fueron acusados de ser sobornados por agentes para presionar a sus chicos a firmar con estos en su salto a la NBA. También cabe destacar al directivo de Adidas, Jim Gatto, acusado de sobornar con 100 mil dólares a un chico para que seleccione una universidad que vistiera dicha marca con la promesa de un futuro contrato publicitario en su paso a la liga profesional. Pero estos son solo unos pocos casos que indican que la NCAA empieza a desprender cierto tufillo a podrido. De hecho, Steve Kerr llegó a manifestar por qué siempre ha rechazado ser entrenador universitario.

Esta política de no pagar a los jugadores también parece contraproducente. Porque tenemos jugadores de la talla de Lonzo Ball, Jayson Tatum o Markelle Fultz jugando una sola temporada en la NCAA. Todos están ansiosos de cobrar el dinero que se merecen. Y esto hace que el college no pueda mantener a sus mejores estrellas más de un año. Para ellos, la NCAA solo es una breve transición a la NBA. Y no les culpo por pensar eso.

Dicho esto parece que la mejor opción es la liga alternativa de LaVar Ball. Por mucho que me cueste admitir que muchos de los argumentos de este hombre son correctos, hoy tampoco le podré dar la razón. En 2009, Sports Ilustrated sacó a la luz un dato que ya muchos se empezaban a oler, el 60% de los jugadores de la NBA se arruinan tras cinco años de su retiro. Estrellas del nivel de Scottie Pippen, Dennis Rodman o Antoine Walker perdieron sus ingresos ganados como profesionales. Y es que la gente ya se ha acostumbrado a ver estrellas arruinadas. Todos ellos cumplen el mismo perfil: jóvenes que se embolsan millones antes de alcanzar una madurez suficiente como para manejar semejantes cantidades.

En 2015 ya aparecieron campamentos financieros que ayudaron a minimizar este problema. Sin embargo, en mi opinión, sería mucho más productivo que se implanten programas obligatorios de educación financiera en las universidades para cortar el problema de raíz. Una liga alternativa haría que este inconveniente aparezca a edades más tempranas.

La liga alternativa podría ser una buena solución para acabar con la influencia de la gangrena de la NCAA que poco a poco se está destapando. No obstante, pienso que la liga universitaria es una poderosa arma que puede acabar a la larga con ciertos problemas que sufren los jugadores. Aunque cierto es que hay que amputar esa zona podrida y otorgar un convenio justo a las futuras promesas. Porque en mi opinión, toda persona debe recibir un sueldo justo acorde a los ingresos que genera su trabajo. La injusticia no son los millones que ganan jugadores como Stephen Curry en comparación con cualquier otro trabajo, sino las cantidades que mueve dicho mercado.