Primeras conclusiones de Charlotte Hornets

El mes de octubre ha dejado buen sabor de boca

Charlotte Hornets
Charlotte Hornets ha empezado bien la temporada

Primer mes de competición y aún es pronto para sacar conclusión, aunque sí que nos puede dar una muestra de lo que los equipos pueden presentarnos esta temporada. Aquí analizaremos cómo ha sido el mes de octubre para Charlotte Hornets, un equipo del que se esperaba que diera un salto con respecto a la temporada pasada, pero aún así está sorprendiendo a la mayoría de los aficionados.

El récord actual del equipo de Carolina del Norte es de 5-3, situándose en la quinta plaza de la Conferencia Este y ganando cuatro de los últimos cinco partidos. Not bad. Pero más allá de la posición actual, el optimismo lo despiertan las sensaciones. Primero, porque la lista de bajas ha sido muy grande en todo momento de la temporada con jugadores llamados a ser importantes como Michael Kidd-Gilchrist o Cody Zeller perdiéndose varios partidos o Michael Carter-Williams y sobretodo Nicolas Batum que todavía no han podido siquiera debutar.

El caso del francés, siendo segunda espada del equipo y con el contrato más voluminoso, se esperaba que fuera especialmente duro, pero sin embargo el equipo está sabiendo sobreponerse fabulosamente.

Uno de los motivos por los que las bajas no se están notando tanto como se podía imaginar ha sido el paso adelante que han dado sus sustitutos. La aportación de la segunda unidad fue un drama el año anterior y cada lesión de un titular era poco menos que una tragedia, pero este año el cuento es diferente.

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Jugadores más importantes

Mención especial merece Jeremy Lamb, que ha sido titular como recambio de Nicolas Batum y ha dado el salto que llevaba años insinuando sin llegar a mostrar. Pero su madurez ha llegado. Sus números no dejan lugar a dudas; 17 puntos, 5.1 rebotes y 2.8 asistencias de media le han convertido en un jugador vital y candidato, aunque sea terriblemente pronto, a jugador más mejorado. Incluso ha batido su récord personal en un apartado que no es su especialidad, como son las asistencias, en el duelo ante Orlando Magic (6).

Otro factor clave ha sido la llegada de Dwight Howard. Parecía acabado, que sus mejores días hacían mucho que se habían escapado como las ganas de vivir un lunes mientras suena el despertador. De golpe ya no era determinante. Sin embargo su reencuentro con Steve Clifford ha sido balsámico y está mostrando un nivel de juego que hace a muchos dudar de si de verdad ha vuelto y de si puede ser All Star de continuar con este nivel. Su hoja de servicios dice que promedia 13.7 puntos y 14.9 rebotes por partido, los mejores números de toda su carrera en este apartado, y el segundo mejor en lo que llevamos de año en la NBA. Únicamente DeAndre Jordan le supera. Además, su defensa está resultando importantísima y se ha convertido en el ancla defensiva del proyecto. Entrar en la zona del Spectrum Center tiene peaje.

Y, si hablamos de nombres propios, por supuesto Kemba Walker. El base está jugando a un nivel estelar, un año más fiel a su progresión y mejorando los años anteriores. 24.6 puntos, 3.6 rebotes y 6 asistencias por partido y liderando a su equipo día sí y día también.Si bien este año ha bajado del 40% en triples que superó el año pasado, no se encuentra lejos, 37.5%. Se ha convertido en uno de los mejores jugadores de la NBA y, especialmente, en uno de los más divertidos de ver. Es la bandera del proyecto y uno de los contratos más rentables de toda la liga, si no el que más. Los 12 millones al año que percibe se antojan pocos para un jugador de su dimensión y el año que viene se convertirá en agente libre si Michael Jordan no lo convence de renovar antes.

Evolución rookie

En lo referente a los jugadores novatos, las esperanzas de Charlotte Hornets están puestas en Malik Monk. Y el escolta está empezando a responder. La adaptación a la NBA nunca es fácil y eso se notó en los primeros partidos, en los que se le vio fallón y, sobretodo, irregular. Alternaba buenos partidos con otros en los que pasaba totalmente desapercibido, nada extraño en un rookie. Sin embargo, parece que ya empieza a asentarse como importante en la rotación (ayudado por las bajas) y en su último partido cuajó una actuación soberbia. Anotó 25 puntos y llevó a su equipo a la victoria con 18 puntos en el último cuarto ante Milwaukee Bucks. Madera de crack y personalidad para liderar al equipo.

También está aportando más de lo que en un primer momento se esperaba Dwayne Bacon. Aporta 5.1 puntos y 5.1 rebotes y desahogo desde más allá de la línea de 3, algo que sus compañeros agradecen sobremanera porque es uno de los puntos más flojos del equipo.

Análisis general

Estas primeras semanas pueden tomarse como una muy buena noticia para los aficionados de Charlotte Hornets. Están ganando, jugando tramos de buen baloncesto, resolviendo problemas que el año pasado era muy graves (segunda unidad y mejoría del triple, aunque sigue sin ser brillante), y con apuestas que funcionan en forma de nombres propios, como Dwight Howard o Malik Monk.

Estadísticamente, Charlotte Hornets es el equipo que mejor rebotea y ha sido especialmente fiable en finales igualados de partidos, con hasta tres victorias apretadas, mientras que en puntos por partido se sitúa en medio de la tabla. Sin embargo el gran hándicap del equipo se está situando en la circulación de balón. Sin su gran generador, Nicolas Batum, el equipo está al fondo en asistencias, siendo el antepenúltimo en esta clasificación.

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