El Barclays Center, la pesadilla de grandes equipos

El estadio de los Nets, un fortín

El Barclays Center, un fortín difícil de asaltar. David Jones (CC)

Los Brooklyn Nets se ganaron el respeto y credibilidad en la justa derrota con los Warriors en el Barclays Center. Antes del partido el entrenador rival ,Steve Kerr, elogio a los Nets, en especial a la cúpula de estos, Kenny Atkinson y Sean Marks, por su excelente trabajo de liderazgo en la transformación y renacimiento del equipo.

Acerca de Atkinson mencionó la fuerza y energía que desprende desde la banda:

“Puedes sentirlo cuando juegas contra el”, tienes una sensación que llaman “grit” por ahí.

En cuanto a Sean Marks dice que le gusta lo que hace aunque cree que:

«Quizás tiene la peor mano para ser el General Manager de alguien en la historia de esta liga«.

Los Brooklyn Nets salían al Barclays Center sin Jeremy Lin y D’Angelo Russell, para más inri, al inicio del partido Trevor Booker se esguinzó el tobillo y tuvo que abandonar, mientras que, Kevin Durant no estaba disponible para Golden State. Nadie esperaba realmente que los Nets ganaran este juego y no lo hicieron. Sin embargo, le dieron a los Warriors dificultades hasta el último minuto para embolsarse la victoria.

No es algo repentino. Si regresamos a la offseason, Russell ya comentó a la prensa después del intercambio con los Lakers que algo que resuena y debería molestar a sus compañeros de equipo.

«Hemos tenido problemas en los últimos años en el Barclays Center», dijo, eligiendo presentarse como parte de la organización. «Los equipos están acostumbrados a entrar, lucirse y marchar con una cómoda victoria».

Antes de la llegada de Marks y Atkinson, los equipos estaban acostumbrados a entrar en el Barclays Center y “tomarse la noche libre”. La identidad de los Nets era, bueno, darse por vencida. Una vez que cayeron, se quedaron abajo. Eso comenzó a cambiar la temporada pasada. Los Nets obtuvieron un representante que a pesar de su evidente falta de talento, tenían carácter y jugaban duro todas las noches.

Lo que hizo que la cita de D’Angelo fuera tan intrigante fue esta: si alguien sabe lo que es tomarse una noche libre en Brooklyn, obviamente se trata de los oponentes. (Russell demostró en los últimos dos años, haciendo partidos de 32 y 39 contra los Nets, es que sabe de qué habla).

Russell no se equivoca en sus declaraciones. Cambiarlo, sin embargo, se remonta a la gran cosa que hemos mencionado antes, y cómo encaja en todo a lo que esta cultura e identidad se están trasladando. Están ganando credibilidad en la calle por una sencilla razón: los buenos equipos no pueden venir al Barclays Center y tomarse una noche libre.

Y si no que se lo digan a los Cavaliers, a quien batieron en los primeros partidos sin Russell ni Lin pero con un Dinwiddie luciéndose. Pregúntale, a los Celtics, el equipo con mejor récord de la liga, teniendo serias dificultades de despegarse a unos férreos Nets en el marcador. Y si no se han convencido aún, pregúntenle a los Warriors, los defensores del título, quienes dejaron escapar a los Nets 28 puntos arriba con 3:40 restantes del tercer cuarto. Incluso sin Russell, los Nets parecían pertenecer al mismo gimnasio que Golden State.

«Nos dejamos llevar por el momento un poco… Se congelaron por alguna razón «, dijo Atkinson después del partido. «(Los Warriors) Son un gran equipo. Quizás eso fue todo. Pero estábamos en nuestros talones. Eso no somos nosotros. Así no es como jugamos. No puedo explicar lo que sucedió en la primera mitad: por qué salimos tan sin aliento y falta de energía «.

Pero con 2:38 por jugar, los Nets estaban abajo por cuatro. Stephen Curry había cometido una falta y Dinwiddie y Allen Crabbe sabían que estaba en ellos. Las cosas se pusieron interesantes, pero los Warriors pusieron la directa y ganaron por siete. Tal vez fue el momento. Los jóvenes Nets aún no tienen mucha experiencia en los grandes juegos, aunque está por llegar. Ahora, solo tienen que aprender a ganar.

Los Nets no estaban contentos con su esfuerzo después del juego. La idea de perder es inaceptable, pero en el contexto de la situación de Brooklyn, es fácil ver por qué los aficionados pueden ver esto como una victoria moral. Esa no es la forma en que los jugadores lo ven. Al menos estos jugadores. Eso habla muy bien de la competitividad del grupo.

Es la identidad que están adquiriendo estos Nets, luchar contra viento y marea hasta que suena la bocina. Hay partidos donde flojean pero la gran mayoría, estos chavales juegan muy duro bajo las órdenes de Kenny Atkinson. Si alguien cae, es el próximo hombre en subir, sin autocompasión.

¿Cuál es el mensaje del entrenador?

«Juega más duro«, dijo Caris LeVert, sin ninguna duda.

Y eso es lo que hicieron. Y es por eso que es una buena señal porque muestra crecimiento; crecimiento porque el objetivo de esta temporada era ver la mejora como una unidad colectiva. Los elogios individuales son geniales, pero los Nets mejorarán cuando consigan un sólido ataque.

Muestra el crecimiento, como organización, de que no hay más excusas. Las expectativas se han atenuado desde el principio. Todo está impulsado racionalmente, siendo conscientes de lo que tiene y lo que no. En cambio, trabajan más duro cada día para hacer que la próxima sea un poco mejor. Saben que no tienen tanto talento como los campeones, el mejor equipo o LeBron, pero van a competir por esfuerzo. Ellos lucharán algunas victorias solo por el esfuerzo.

Es difícil de celebrar, especialmente cuando tienes 7-12 y solo pierdes. Pero se trata de una visión más amplia. Se trata del futuro. Se trata de estos Brooklyn Nets que demuestran que no deben tomarse a la ligera, sin importar quién esté jugando, el oponente o dónde juegan.

Después de todo, ¿no es eso lo que es la credibilidad callejera?

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