William Montgomery

Gordon Hayward: cuando el sueño se desmorona

El sueño de Hayward, hecho trizas en un instante

Gordon Hayward Utah Jazz
Foto: Nil Alemany (SB) – Se aviva la polémica sobre la posibilidad de Gordon Hayward de firmar con los Boston Celtics.

Comenzó la temporada de la NBA. Todo se presentaba inmejorable, pero ocurrió algo fatídico. Cuando sólo habían transcurrido 6 minutos, Gordon Hayward, en una mala caída, se fracturó su tobillo izquierdo y quedó tendido en el suelo de un Quicken Loans Arena que quedó sumergido en un silencio sepulcral. Nadie quería mirar. Uno de los grandes fichajes del verano acababa de decir adiós a la temporada. Y de qué modo. Verle ahí, tumbado en la camilla mientras le conducían a los vestuarios, incapaz de apartar una mirada de horror de su pierna, nos volvió a recordar que el deporte es piadoso con nadie. ¿En qué pensaría Hayward tumbado en aquella camilla?

Pongámonos en el lugar de Gordon Hayward

Imagina que el último verano ha sido con diferencia el más duro de tu vida. Imagina que después de ocho temporadas en una franquicia que te lo ha dado todo (minutos, apoyo, prestigio, un hueco en la NBA, y una afición que te adora) has sido lo suficientemente valiente para decirles NO y te has marchado a otro equipo, asumiendo todas las consecuencias que eso conllevaba. Imagina que llegas a un equipo candidato al anillo, del cual tú vas a ser uno de los pilares. Imagina que ahora está a tu alcance la posibilidad de alcanzar unas Finales de Conferencia, y quién sabe, unas Finales de la NBA, algo que ha sido prácticamente imposible para ti en toda tu carrera. Imagina que a dicho equipo, si ya era uno de los mejores de la NBA, se le une uno de los mejores bases de la liga. Imagina pensar que, cuando vuelvas a la ciudad que te dio la primera oportunidad y de la cual te gustaría tener sólo buenos recuerdos y mostrar agradecimiento, ellos te recibirán con abucheos, insultos y harán del pabellón un infierno para ti. Imagina pensar que las personas que en su día te llamaban amigo y confiaban en ti, ahora te ven como un traidor que se ha convertido en enemigo.

gordon hayward
Gordon Hayward (credito William Montgomery)

Imagina que, una vez asumidas estas consecuencias, y una vez tomada tu decisión, llegas al equipo que te dará la oportunidad de tu carrera en el mejor momento de la misma. Imagina que tras haber sido capaz de sobreponerte al hecho de que has dejado tu hogar y eres un recién llegado a la franquicia con más títulos de la historia, la idea de tener un anillo de campeón en tu dedo cobra fuerza y pasa a ser objetivo en vez de fantasía. Imagina que estás preparado para comenzar la temporada más importante de tu carrera como profesional. Imagina que estás en una situación en la cuál tienes mucho que ganar, de sobra para demostrar, y te faltan cosas que perder, ya que eres el cazador que va a por la bestia rey del Este. Imagina estar en el vestuario junto con tus compañeros minutos antes de saltar al parqué gritando consignas de ánimo y con intención de dar un golpe de Estado en la mismísima casa del Rey. Imagina que el árbitro lanza la pelota al aire y comienzas a disfrutar de tus primeros instantes vistiendo la camiseta del equipo que has decidido construir con valentía. Es imposible que esa noche de ensueño salga algo mal. Imagina que a los pocos minutos una mala caída puede haber puesto fin a tu carrera. Imagina que eres Gordon Hayward y todas estas suposiciones acaban de convertirse en realidad.

El deporte nunca ha sido justo del todo con algunas personas, pero lo de anoche fue más allá. Fue ver morir un proyecto cargado de ilusión cuyo tiempo de vida no pasó de los 6 minutos. The Q enmudeció. Jaylen Brown se llevaba los brazos a la cabeza y era incapaz de cerrar la boca en un claro gesto de incredulidad. Dwayne Wade se postró sobre su rodilla a pocos metros de Hayward y comenzó a rezar mientras mantenía sus ojos cerrados. LeBron James se tapaba la cara con las manos y la plantilla de Boston se abrazó en silencio mientras el pabellón continuaba mudo. Todos habían comprendido la magnitud de lo que acababa de ocurrir.

Gordon Hayward volverá a jugar, pero lo que va a sufrir hasta entonces será un largo y doloroso camino. Cualquier palabra de ánimo suena hueca y vacía ahora, pero no por ello no hay que dejar de decirlas, porque las va a necesitar. Le espera un largo período de recuperación, donde tendrá que prestarse con todo su físico, y sobre todo, mantener la mente fría, venirse abajo en un momento así puede ser letal y una liga tan exigente no espera a nadie. Por ello, Gordon Hayward, te mando todo mi apoyo y espero volver a verte lo antes posible en una cancha de baloncesto luchando por el título de campeón con los Boston Celtics. Ya puedes decir que este deporte te debe una.