Oklahoma City Thunder y el momento de volver a rugir

Ha sido un buen verano para los Thunder y buscan remontar el vuelo

Russell Westbrook Oklahoma City Thunder
Los Thunder siguen encomendándose a Westbrook – Keith Allison (CC)

Comencemos hablando del MVP de Oklahoma City Thunder. No, no me refiero a Russell Westbrook. De él hablaremos más adelante. Estoy hablando de nada menos que de su gerente general, Sam Presti.

Minutos apenas comenzada la agencia libre, el mercado ya había estallado. El Thunder adquirió a Paul George. Sin nadie que lo esperara, y quizás aprovechando la desesperación de los Pacers para no perder a su estrella a cambio de nada el próximo verano, Sam Presti jugó sus cartas.

Este movimiento, hacerse con una super estrella para acompañar a Russell Westbrook, ya era un logro en sí mismo. Pero lo más llamativo fue lo que se entregó a cambio. En una sola acción, el gerente general se deshizo del contrato tóxico de Victor Oladipo (US$ 21 millones durante cada uno de los próximos 4 años) y lo convirtió nada menos que en Paul George. El otro jugador que entró en la operación fue Domantas Sabonis, jugador de una discreta primera campaña en la NBA. No rondas de draft, no jugadores consagrados, no nada.

paul george
Paul George ha llegado al Thunder – Brenda Staples (CC)

El ingreso de Paul George en el esquema del coach Billy Donovan es casi perfecto. Le dará a Westbrook la ayuda con la que no contó la temporada pasada, cuando debía cargarse el peso completo de la ofensiva del equipo. George, que promedió 39.3% de triples la pasada campaña, se sentirá cómodo como segunda espada, ubicándose en las esquinas esperando los rompimientos de ‘Russ’ y castigando desde larga distancia. Por otra parte, la ofensiva del Thunder no se verá tan mermada cuando Westbrook vaya a la banca, teniendo a otra estrella con poder de fuego para esos momentos.

Bien, ahora volvamos a los movimientos de OKC en el verano. Otro de los puntos claves fue la renovación de Andre Roberson. Seamos claros: Dre, con su tiro roto, es poco menos que un lastre en ofensiva. No aporta casi nada, salvo un ocasional triple aquí o allá (26% en su carrera y 6.6 puntos por partido). Pero su falta de consistencia en el tablero del frente lo compensa con su actividad en defensa. Es una verdadera super estrella defensiva, siempre encargado de marcar al mejor externo rival, y permitiendo a Westbrook ahorrar energías en defensa para explotar en ataque.

Jugadores sin ningún peso en ofensiva generalmente no reciben un contrato máximo en la NBA. Roberson no iba a recibirlo, pero se esperaba que le llegara el momento del gran cheque. Presti lo trajo de nuevo a Oklahoma City por la módica suma de 30 millones por los próximos tres años, y juntándolo con PG13 para convertirlos en una pesadilla para los backcourts rivales.

Andre Roberson deberá ser el anulador del equipo – Fuente: Erik Drost (CC)

Pues bien, se había sumado a Paul George como segunda carta ofensiva. Se había traído de vuelta a Roberson para seguir sumando, y mucho, en el costado menos glamuroso. ¿Qué le faltaba al equipo, y qué fue algo que sufrió durante toda la temporada pasada? Abrir la pintura. La última campaña, Domantas Sabonis convirtió un 32% de sus tiros de tres. Taj Gibson nunca fue amenaza desde el perímetro. Los internos rivales congestionaban la pintura en un intento (vano, en fin) de frenar a Russell.

El 66% de los tiros de campo de Patrick Patterson la temporada pasada fueron de 3 puntos. Y convirtió casi el 40% de ellos. El ala-pívot llegó al Thunder como agente libre, con un contrato de 16 millones durante tres temporadas. Es un defensor confiable, y un buen complemento para Steven Adams debido a su facilidad para cambiar en el pick&roll.

Lo último que nos compete con respecto al mercado fue la llegada de Raymond Felton, un buen base con características de asistidor para salir desde la banca.

Y tenemos que hablar de Russell Westbrook. The Brodie tendrá un nuevo desafío esta temporada. Ya no será necesario su triple doble de cada día. Tampoco su promedio de 31 puntos por partido. Paul George es un jugador que no le demandará constantemente la bola, pero que debe ser alimentado. ‘Russ’ tendrá que reducir su apetito voraz para la anotación e intentar hacer jugar al equipo. Es la principal carta del equipo y de él depende que el proyecto funcione o no.

Paul George está en el último año de su contrato. Puede irse el verano que viene a donde quiera. En Russell Westbrook descansan las posibilidades de que el futuro que ideó Sam Presti se mantenga o no. El Oeste estará más peleado que nunca, con Warriors, Rockets y Spurs (cuándo no) acechando por el dominio de la conferencia.

Pero… ¿ y si ‘Russ’ y PG llevan a OKC, digamos, a unas finales del Oeste? ¿Y si además le hacen dar un buen susto a los campeones? Si las piezas encajan, tienen armas para hacer frente a la death squad de los de la Bahía, pero eso será para otra entrada. Si se da una gran campaña, quién puede asegurar que el ticket de George a los Lakers ya está firmado?

La banca deberá dar un paso adelante. Enes Kanter, Álex Abrines, Jeremy Grant, Doug McDermott. Deben darle la profundidad en ataque como la intensidad en defensa para que no se sienta tanto la diferencia cuando los iniciales necesiten un respiro. El coach Donovan deberá trabajar mucho en ese aspecto para mejorar la competitividad de los reservas.

Las piezas están dispuestas. Falta que comience el juego para ver cómo logran finalmente acomodarse en el tablero. Y quizás se dé que simplemente no les alcance el talento para hacer frente a Warriors o Rockets. Pero lo que sí podemos decir, pase lo que pase, es que ha sido un verano bien soleado en Oklahoma City…

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