Fuente: FIBA

Lauri Markkanen, presentado al mundo

El rookie de Chicago ha dejado buena imagen en el Eurobasket

Fuente: FIBA

El Eurobasket de este año será recordado como el Eurobasket de Lauri Markkanen para los aficionados de los Bulls. Y es que el joven jugador ha demostrado, en muy poco tiempo, que tiene muchas posibilidades de ser uno de los próximos grandes jugadores a nivel FIBA. Jugando en un combinado falto de talento y de referencias, Lauri ha logrado llevar la selección de Finlandia hasta más allá de la fase de grupos. De hecho, tal ha sido el nivel de «Lauridependencia» de su selección pese a contar con Kopponen o Salin que, en octavos de final ante Italia, el único partido en el que el de Bulls ha dejado de rendir, el resto del equipo no tuvo ninguna opción seria de meterse en el partido.

Markkanen deja el campeonato con unas estadísticas asombrosas: 19’5 puntos y 5’7 rebotes con un porcentaje de triples que roza el 48% y que se reduce 3 puntos y algo más de un rebote por partido por culpa de la discreta actuación que tuvo en el último partido. Lo más importante del torneo realizado por Markkanen son, sin embargo, las sensaciones que ha transmitido: hemos visto un jugador de apenas 20 años capaz de liderar su selección y asumir los tiros más comprometidos del partido. De hecho, este es otro de los factores que nos ha sorprendido de Lauri: su faceta «clutch». Quién nos iba a decir que Lauri, en su primer torneo «con los mayores», sería el encargado de llevar el partido a la prórroga ante Francia anotando los tiros decisivos cuando restaban menos de dos minutos o colaborando activamente en las labores ofensivas del equipo durante el extra time. Sin embargo, el mayor ejemplo de partido «clutch» de Markkanen es el partido contra Polonia: 10 puntos entre las dos prórrogas y 27 totales para llevar en volandas a su selección hacia la victoria. En estos dos partidos Markkanen hizo gala, una vez más, de un poderío ofensivo enorme y una capacidad para el catch&shoot brutal. 

Pero el partido que más me gustó de Lauri Markkanen, quizá en contra de la opinión popular, es el que disputó ante Grecia. Numéricamente fue un partido más discreto que el resto: 17 puntos y 6 rebotes que, si bien no son malas cifras, están un poco por debajo de su rendimiento medio. Sin embargo, me quedé con una sensación reconfortante que me confirmó que su progresión va viento en popa y tiene la capacidad para ir puliendo sus carencias en el juego físico y en la defensa: vimos a un Markkanen mucho más rocoso e intimidante, adaptándose a las necesidades del equipo para frenar la selección griega y su potencial interior (Pappagiannis, Bouroussis, las penetraciones de Thanasis Antetokoumpo, Printezis,…) y, si bien no llegó a taponar ningún tiro, sí que condicionó las jugadas del rival y llevó a cabo el trabajo oscuro que tanto agradecen los entrenadores. Pese a que tiene muchísimo margen de mejora y que sería un fracaso que de aquí diez años siga mostrando este nivel defensivo, fue interesante verle implicado en este aspecto, que es considerado una de sus grandes debilidades.

Más de uno que antes cargaba con todo contra Lauri Markkanen, ha aprovechado estas actuaciones para echar campanas al vuelo y fundar un club de fans en honor suyo. De mientras yo, que soy uno de los grandes valedores de la apuesta por Markkanen, he intentado no sacar de contexto el gran torneo realizado por el joven interior finlandés.  Ha sido curiosa la evolución de la opinión de los aficionados del baloncesto y, en especial de Bulls respecto a Lauri, ¿no? Pues sí, lo cierto es que Lauri Markkanen nos ha dado muchísima esperanza en vistas al futuro, pero creo que debería encontrarse un término medio entre la euforia desenfrenada y la desesperación más absoluta: sería bueno para el ambiente general y también beneficiaría muchísimo a la progresión del jugador, que sólo tiene 20 años, que cuando dé sus primeros pasos en la NBA necesitará un entorno paciente y comprensivo para evolucionar.

Nada más lejos de la realidad, Lauri Markkanen aún no ha disputado ningún partido en la NBA. Es innegable que este torneo es una extraordinaria tarjeta de presentación y un interesante punto de partida en el que ya ha mostrado esbozos de lo que es capaz de hacer, pero el juego FIBA es muy diferente del que se practica en la NBA: en la liga de Estados Unidos, el físico y la aptitud defensiva son dos condiciones consideradas indispensables para el éxito del jugador. Y en estos aspectos, Markkanen sigue dejando las mismas dudas que cuando estaba en NCAA. Ahora, lo único que sabemos con mucha más certeza y que ha servido para apaciguar algunas críticas que viene recibiendo desde su etapa universitaria, es que Lauri Markkanen puede sumar capacidad de liderazgo y ambición para mejorar a su increíble talento ofensivo. Por lo tanto, si Lauri quiere aprovechar la oportunidad que le brindarán los Chicago Bulls, deberá seguir trabajando en el gimnasio (cosa que en la NBA es muy importante y que todos los jugadores deben hacer) y mejorando en su faceta defensiva; ya éramos conscientes antes de iniciar el europeo que su proceso de adaptación a la NBA podría ser un proceso mucho más largo y costoso que el de muchos otros jugadores de esta camada.

Repito: talento tiene y capacidad para mejorar también, tal como hemos visto en este torneo, pero tiene mucho trabajo por delante y ya nos ha dado motivos a los aficionados para que creamos en él. Debemos ilusionarnos con Lauri Markkanen y no olvidar estos primeros pasos que ha dado en el mundo profesional, pero también debemos ser capaces de distinguir la manera de jugar en FIBA de la manera de jugar en la NBA y huir de comparaciones con otros jugadores que salieron antes del ser elegido por los Bulls de Chicago, que han cogido más fuerza que nunca en los últimos días y que resultan dañinas para la evolución de un jugador tan joven: Lauri Markkanen aún no ha hecho nada.