Debby Wong - USA TODAY Sports

El fin de la era de los ‘Nets picks’ para los Celtics

La última pieza del movimiento es traspasada

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Isaiah Thomas, nuevo jugador de los Cavaliers, en el Barclays Center. | Nil Alemany (SB)

Guste o no, Kyrie Irving es jugador de los Boston Celtics. Y lo es a cambio de Isaiah Thomas. En un movimiento indudablemente sorprendente, el intercambio de cromos entre las potencias del Este representa un cambio en la tónica a la que estábamos acostumbrados. Las estrellas no suelen salir traspasadas por otras estrellas. Dos monedas de cincuenta céntimos no valen lo mismo que una de un euro en esta liga. Tras todo lo vivido en Boston, a Danny Ainge no le ha temblado el pulso para enviar a Thomas a su máximo rival de conferencia. Lo hace, por supuesto, con vistas a una imagen mayor.

Nadie lo vio venir. Cada vez que una estrella sale al mercado, el nombre de los Celtics aparece vinculado a ella. O, al menos, así era hasta ahora: Paul George, Jimmy Butler y más. Además de un sinfín de movimientos y transacciones menores, el famoso traspaso con los Brooklyn Nets en 2013 nutrió a los verdes de varios activos valiosos. Por suerte o por desgracia, las elecciones adquiridas en el traspaso colocaron de forma inevitable a los Celtics en el punto de mira de cada traspaso. Algunos apuntaban a la supuesta cobardía de Ainge como la culpable de que no hubiera ningún movimiento importante.

El traspaso de Irving podría ser una muestra de valentía del directivo, pero no lo es intencionadamente. No tiene que demostrar nada. Desprenderse de la primera elección en cualquier draft requiere sangre fría. Volviendo a Brooklyn, mover a leyendas de la franquicia como Paul Pierce o Kevin Garnett requiere aún más. Sin aquel traspaso, este no se habría dado. El último pick de Nets irá para Cleveland. Y nada será lo mismo.

Como se ha mencionado anteriormente, si algo demostró Ainge con el traspaso de Pierce y Garnett es que las emociones importan más bien poco. El de Thomas lo confirma. Recordamos aquel movimiento, criticado también inicialmente:

Boston Celtics: Gerald Wallace, Kris Humphries, MarShon Brooks, Kris Joseph, Keith Bogans, elecciones de primera ronda en 2014, 2016 y 2018, derecho a intercambiar elecciones de primera ronda en 2017

Brooklyn Nets: Kevin Garnett, Paul Pierce, Jason Terry

Garnett tenía 37 años. Pierce, 36. Por entonces, no todos vieron el traspaso con los ojos amables de ahora. Mikhail Prokhorov, dueño principal de los Nets, declaró en el momento que «los dioses del baloncesto habían sonreído a la franquicia». La perspectiva que otorga el tiempo, evidentemente, no le ha dado la razón. De todos modos, indaguemos más en el traspaso. Sin él, Kyrie Irving no estaría en Boston.

Por parte de Brooklyn, no alcanzaron las expectativas, como ya sabemos. Parecían ser candidatos al título. Con los números contractuales más altos de la liga, una derrota en las semifinales de la Conferencia Este ante Miami acabó su primera temporada. Pierce firmó con los Washington Wizards tras sólo un año con ellos. Garnett aguantaría 42 partidos más antes de volver a los Minnesota Timberwolves. El proyecto decayó y el valor de las elecciones se catapultó por encima de lo esperado.

Los jugadores que recibieron los Celtics resultaron prácticamente irrelevantes. Gerald Wallace fue el único de ellos que seguía en la plantilla tras la temporada de transición. El valor del traspaso, claro está, residió en las elecciones. Con la decimoséptima elección en el Draft de 2014, Boston seleccionó a James Young, escolta de la universidad de Kentucky. El pick no fue bajo; los Nets firmaron una temporada decente y se asentaron en los Playoffs. Tras 89 partidos con los verdes, Young ya no forma parte del equipo. Nunca alcanzó el nivel que periodistas como Bill Simmons esperaban de él.

Tras un año de cambios y derrotas, Marcus Smart llegó a la plantilla en 2015 con la elección propia del draft. Mientras la franquicia mejoraba, los Nets se hundían más aún. Fueron el tercer peor equipo de la liga, y la lotería no alteró la elección prevista. Los Celtics seleccionaron a Jaylen Brown, de California, con la tercera elección del Draft de 2016. Los aficionados verdes estaban cansados de escuchar rumores sobre cómo se traspasaría la elección por Jimmy Butler o Nerlens Noel. Sin embargo, se le dio un voto de confianza. Su físico y potencial defensivo hacen de él una pieza valiosa sin la cual resulta difícil imaginar el futuro de los Celtics.

Brooklyn empeoró más aún, y se llegó a la situación ansiada. En mayo de 2017, los Celtics obtuvieron la primera elección en la lotería. La sensación era de victoria. El traspaso con los Nets finalmente había dado su fruto más preciado, el primer pick que tanto se había esperado. El resto, como saben, es historia. Philadelphia apretó el gatillo y envió a Boston la tercera elección -con la que se elegiría a Jayson Tatum, de Duke- y una protegida de Los Ángeles para 2018.

Volviendo al traspaso de Irving, esta elección de Lakers es también importante. Sin ella, es poco probable que los Celtics hubieran aceptado desprenderse de una oportunidad en un draft, en principio, excelente por arriba. Gracias a los Sixers y a los Lakers, la suerte del equipo no dependería exclusivamente de los Nets. No lo hará ahora, de ninguna manera, tras el traspaso. Gran parte de la afición cogió cariño a Brooklyn, y seguramente vaya a animar a los Nets este año. Tras la reclasificación de Marvin Bagley, un pick alto en este draft lleva consigo un jugador joven extremadamente interesante.

Varios dudan sobre cómo será Brooklyn este año. Deshacerse de Brook Lopez, su jugador franquicia desde hace un tiempo ya, no es fácil. No lograron hacerse con Otto Porter o Kentavious Caldwell-Pope, pero quizás las adiciones de D’Angelo Russell, Allen Crabbe o DeMarre Carroll puedan contribuir. Es necesario tener en cuenta también la falta de incentivos para perder, motivación que sí pueden tener equipos que conservan su elección como Atlanta, Chicago o Indiana. Casi todas las victorias de los Nets serán bienvenidas en Boston, al contrario que estos últimos años.

¿Merece la pena incluir la elección para los Celtics?

No del todo. A la vez, pienso que no hay traspaso sin incluir la elección. Una protección 1-5 habría sido ideal, pero es comprensible que Cleveland no lo haya visto así. Quizás incluir la de Lakers habría sido una apuesta más segura, debido a las múltiples protecciones que lleva. Exceptuando futuros movimientos (o el casi imposible caso de que Boston no entre en Playoffs y la lotería les sonría), Boston no tendrá la primera elección del Draft de 2018. No es un drama, pero es algo a considerar.

Sería positivo que la naturaleza agresiva del Oeste haga perder a los Lakers más de lo previsto, pero no lo suficiente como para tener la primera elección. En ese caso, sería dirigida a Philadelphia. Así, en Los Ángeles tampoco hay incentivo para perder.

Cualquiera de Michael Porter Jr, Marvin Bagley, Luka Dončić, DeAndre Ayton o Mo Bamba sería excepcional para Boston. Puede que los Celtics no tengan tiempo para desarrollar dos prospects más junto a Smart, Brown y Tatum, pero es cierto que ningún equipo en la práctica rechazaría encontrarse en dicha posición. A no ser, por otra parte, que sea con la intención de buscar un bien mayor. Kyrie lo representa aquí.

Es posible que si no hubiera dudas con respecto a la salud de Thomas, su situación contractual o cómo envejecerá su juego, la elección no habría sido necesaria. Es posible, aunque seguramente no. Irving tiene 25 años, es una estrella de la liga y ha demostrado brillar cuando se le ha necesitado. Stevens lo sabe de primera mano y ha tenido que sufrirle lo suficiente. Es hora de que los bandos se alternen. En este caso, ha sido necesaria la elección para que ocurriera. Se cierra, así, no sólo la breve pero intensa era de Isaiah Thomas, sino la igualmente entretenida de los Nets picks. Bienvenidos a la era de Kyrie Irving.