Allen Crabbe. Foto: Portland Trail Blazers (CC)

¿De quién se desprenderán los Portland Trail Blazers?

Los de Oregón, la franquicia con menos margen de maniobra

Allen Crabbe Portland Trail Blazers
Allen Crabbe es uno de los nombres calientes en los Blazers – Portland Trail Blazers (CC)

A Neil Olshey no le tembló el pulso el verano pasado. Meyers Leonard y Allen Crabbe, jugadores prometedores pero todavía muy lejos de la consagración, se convertían en agentes libres restringidos. Posiblemente la euforia de un final de temporada tan ilusionante llevase al general manager de los Portland Trail Blazers a guiarse por las sensaciones del momento. Pero Olshey -más vale- debía de tener algo más grande en mente cuando decidió que Meyers Leonard merecía 41 millones divididos en 4 años o cuando igualó una oferta de los Brooklyn Nets para retener a Allen Crabbe por 75 millones durante 4 años. Además, a esos movimientos hubo que añadir la contratación de Evan Turner, que llegaba como agente libre y, tras recibir consejo de su amigo Andre Iguodala, se agenciaba el que seguramente será el contrato de su vida: 70 millones en 4 años.

Casi un año después, los Portland Trail Blazers afrontan un nuevo verano tras una temporada de altibajos que algunos recordarán como decepcionante y otros como prometedora. Si bien es cierto que los resultados empeoraron respecto al curso 15/16, también hay que decir que factores como la llegada de Jusuf Nurkic o la explosión de CJ McCollum abren las puertas a una nueva temporada todavía más ilusionante. La plantilla se conocerá mejor y será un año mayor, algo que en el caso de los Blazers significa experiencia y no vejez. Por tanto, ¿hay motivos para apostar por una mejora en Portland, por resultados más regulares y un juego más consistente y equilibrado? Sí, por supuesto, pero sin olvidar que la transición de promesa a realidad pasará por los despachos antes de llegar a las pistas.

Más de 138 millones

138.157.877 dólares pagarían los Portland Trail Blazers durante la temporada 17/18 si el primer partido se disputase hoy. Y mientras, el segundo equipo más comprometido ahora mismo, los Cleveland Cavaliers, soltaría algo menos de 127 millones. La diferencia de más de diez millones de dólares es notable; pero esta comparación, a priori, destaca sobre todo porque el bloque joven, sin llegar a ser candidato al anillo, sería el menos flexible económicamente.

Esto es, obviamente, algo poco común, con ventajas e inconvenientes contrastados para el proyecto de futuro con base en Oregón. Podemos afirmar que a corto plazo no conviene firmar grandes contratos a jugadores que no han demostrado su valor, que cometer errores de cálculo puede condenar a una franquicia a pasar con más pena que gloria por una época que, atendiendo a los sueldos ofrecidos, debería ser gloriosa. Pero tampoco hay que olvidar la parte positiva: Neil Olshey ha atado por tiempo suficiente a jugadores que en cualquier momento podrían explotar y, además, ha blindado la base de un grupo que realizó un auténtico temporadón cuando las expectativas estaban por los suelos.

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Con Damian Lillard y CJ McCollum como líderes, con Jusuf Nurkic como contrapeso tanto en ataque como en defensa, con un año más de experiencia y jugadores como Evan Turner mejor adaptados, los Trail Blazers parecen bien posicionados de cara a la próxima carrera por los Playoffs. La media de edad de la plantilla no llega a los 25 años, y Turner, que cumplirá 29 a finales de octubre, es el jugador más experimentado del grupo. La juventud es, sin duda, una virtud. ¿Pero hasta qué punto es conveniente intentar sobrevivir sin verdaderos veteranos? Aunque Neil Olshey ha demostrado que esto parece no preocuparle en exceso, lo cierto es que los Portland Trail Blazers podrían estar incluso sobrecargados de inexperiencia, por lo que una limpieza cuidadosa y una optimización de los recursos económicos podrían suponer un gran paso adelante.

Sí, es cierto: eufemismos como «limpieza» y «optimización de los recursos económicos» no suenan tan bien como «playoffs» o «Three J. McCollum». Pero es que, para las franquicias que no tienen la suerte de ser la casa de LeBron James o los escenarios mediáticos que tanto atraen a ciertas estrellas, es imposible empezar a construir la casa por el tejado. Los Portland Trail Blazers deben plantearse ya mismo quién jugará como local en el Moda Center la temporada que viene y quién no. Olshey ha comentado que CJ McCollum y Damian Lillard son intransferibles y que Festus Ezeli será cortado, pero la continuidad de otros como Allen Crabbe, Ed Davis o Meyers Leonard no está ni mucho menos asegurada.

Ed Davis

El ala-pívot de 27 años cobrará 6,4 millones de dólares en el que será el último año de su contrato actual. La temporada 2016/2017 no ha servido para que nos hagamos una idea de su valor real en un hipotético traspaso, pues las lesiones lastraron su rendimiento y le impidieron jugar 36 de los 82 partidos de temporada regular. De todas maneras, Davis se las arregló para promediar más rebotes que puntos a base de esfuerzo y sacrificio defensivo en favor del bien común. Sus limitaciones son evidentes, pero los Blazers podrían aprovechar el interés de todos aquellos equipos que busquen jugadores trabajadores y baratos.

Moe Harkless

De la escuela de Ed Davis en lo referido a discreción, trabajo sucio y sacrificio defensivo. Sin embargo, a la hora de buscarle un traspaso, los Blazers contarían con ventajas como su juventud, su más que probable progresión ofensiva y los tres años de contrato que le restan. Harkless promedió en el curso 16/17 los mejores números de su carrera en puntos, asistencias, tapones y rebotes; por lo que, teniendo en cuenta su precio en la NBA actual, será una pieza útil en cualquier equipo. En Oregón, los únicos intraspasables son Damian Lillard y CJ McCollum: la disponibilidad de Harkless dependerá de las ofertas que reciba Neil Olshey y de la dirección que adopte la gestión estival.

Al-Farouq Aminu

A sus 26 años, Aminu es ya un alero adaptado al puesto de 4 moderno. Ha demostrado ser mejor y más versátil que Davis a ambos lados de la cancha, pero su temporada en el costado ofensivo ha resultado algo decepcionante. En la 2015/2016 promedió 10,2 puntos por partido con un buen 36,1 % desde más allá de la línea de 3. Teniendo en cuenta su edad, cabía esperar que mantuviese o incluso mejorase sus estadísticas en la pasada temporada, pero Aminu se quedó en los 8,7 puntos por partido y no superó el 33 % de acierto en triples. Es cierto que su aportación sobrepasa apartados como la anotación, pero factores como la llegada de jugadores jóvenes a través del draft o la evolución de los menos experimentados podrían llevar a Olshey a mover a Aminu. En la temporada 2017/2018, Farouq cobrará 7,3 millones de dólares.

Meyers Leonard

A juzgar por lo escuchado en el Moda Center durante la recta final de la última temporada, Meyers debería ser líder destacado en la lista de transferibles. La opinión popular lo ha crucificado –no sin ciertos motivos, todo hay que decirlo– y se le ha pitado en su propia casa, incluso en finales relajados de partidos decididos. Leonard, de 25 años, promedió 5,4 puntos en menos de 17 minutos por partido: un gran descenso respecto a su temporada 15/16, en la que se fue hasta los 8,4 tantos por partido. Su porcentaje de acierto en tiros de campo bajó también considerablemente: de 44,8 % a 38,6 %. Estos datos resumen bien el que ha sido su quinto año en la NBA y en los Blazers, un año que, por algún motivo difícil de descifrar, ha resultado ser un retroceso cuando lo que se esperaba era una consolidación. Meyers cobrará 31,8 millones repartidos entre las próximas tres temporadas. En un posible traspaso, serán determinantes las esperanzas que los negociantes tengan en el resurgir de Leonard.

Allen Crabbe

Parece que Crabbe es el jugador con más opciones de salir traspasado. Ya el verano pasado estuvo a punto de mudarse a Brooklyn como agente libre restringido, pero Olshey decidió olvidar el precio y retener al tirador. En esta última temporada ha promediado 10,7 puntos por partido, la mejor marca de su carrera, pero no ha dado el paso adelante que se le pedía. Su aportación se ha reducido básicamente al tiro exterior: 44,4 % en triples lanzando menos de 5 por cada 36 minutos de juego. A su favor, las grandes actuaciones contra Detroit (30 puntos con 5 de 5 en triples) o Minnesota (25 puntos con 8 tiros de 3), que prueban que es un anotador casi imparable cuando se enciende. Crabbe ha demostrado ser un suplente valioso y su rendimiento como titular es todavía una incógnita, pero su contrato podría llevar a Olshey a arrepentirse de la decisión tomada hace poco menos de un año: el alero cobrará casi 20 millones la próxima temporada y tiene contrato hasta 2020.

Evan Turner

Su primera temporada en Oregón no comenzó de la mejor manera posible; con el paso del tiempo fue entonándose. Un dedo roto cortó bruscamente su notable progresión, pero en la postemporada, en una serie desgraciadamente corta contra los Warriors, volvió a demostrar sus mayores virtudes y asumió un rol más importante tanto en ataque como en defensa. Su experiencia y su versatilidad son cualidades aprovechables en cualquier tipo de plantilla, pero su contrato, de más de 17 millones de dólares, puede convertir a Evan en pieza intercambiable. Promedia 9 puntos, 3,8 rebotes y 3,2 asistencias por partido; y sin embargo, juegue donde juegue, su aportación irá siempre más allá de lo tangible.


Definitivamente, si los Portland Trail Blazers quieren reforzar puntos débiles o mejorar la rotación con algún agente libre relativamente económico, Neil Olshey tiene mucho trabajo por delante. Los contratos más pesados nunca son fáciles de mover, pero dentro de la plantilla de Stotts sobra la juventud que tanta falta hace en otras ciudades. Cada vez queda menos para comprobar si este verano será movido en Portland.