Erik Drost (CC)

Los PlayOffs más aburridos que recuerdo

Paseo sin oposición para GSW y Cavs en unos playoffs sin sorpresas

LeBron James y sus Cavs, sin despeinarse en estos playoffs - Erik Drost (CC)
LeBron James y sus Cavs, sin despeinarse en estos playoffs – Erik Drost (CC)

Los playoffs han sobrepasado el ecuador y, pese a que lo mejor aún está por venir, me están dejando más frío que lavando rábanos.
Llevo más de cinco lustros siguiendo este deporte (me estoy haciendo mayor) y debo confesar que esta postemporada no la guardaré en ningún archivo de mi memoria como una de las más vibrantes que recuerdo (de momento).
Quizás esta visión negativa ante dicho espectáculo venga provocada debido a que no soy simpatizante de ninguno de los 16 equipos que empezaron la lucha por el anillo (por desgracia), pero sinceramente no lo creo, ya que disfruto del mejor baloncesto como el que más. Entonces ¿qué sucede?

Cavaliers y Warriors, otra dimensión

Uno de los motivos quizás sea el paseo militar que están llevando a cabo los Cleveland Cavaliers en el Este y los Golden State Warriors en el Oeste. La final a día de hoy parece cantada. Pero lo peor es que estaba cantada a inicios de estos playoffs y, si me apuras, a inicios de temporada también. Y si, lo estoy llevando mal. 10-0 hasta el momento de los Cavs y 11-0 de los Warriors por la otra costa.

Bien es cierto que la primera ronda de los de Tyronn Lue fue mucho más dura de lo que indica ese 4-0. La remontada histórica que tuvieron que hacer para llevarse el tercer partido y la mínima diferencia de puntos, 16 (una de las menores en cualquier 4-0 de la historia de los playoffs de la NBA) entre los cuatro partidos indican que los de Paul George dieron el callo, pero el resultado al fin y al cabo, fue el mismo que se llevaron Damian Lillard y C.J. McCollum ante los Warriors. Estos si que, por su parte, apenas pusieron oposición (cosa normal viendo una y otra plantilla).

Primera ronda al completo

Apartándonos un poco de los gigantes de dos cabezas que son los de Oakland y los de Ohio, tampoco hemos vibrado como sí lo hicimos en años anteriores a estas alturas de la temporada.

De las otras seis eliminatorias, solo en una (Clippers vs Jazz), se llegó al séptimo encuentro y solo en esta pasó el equipo que no tenía ventaja de campo, es decir, el a priori no favorito. Pero ni la suerte en forma de lesiones ha respetado. Blake Griffin se perdió gran parte de esta serie (Gobert también lo hizo dos partidos), así que ninguno de los dos equipos disputó la eliminatoria al 100%. Repito, la única que llegó al séptimo en primera ronda y la única en la que hubo «sorpresa».

Y, analizando los 44 partidos que han habido en esta primera ronda, un dato que llama la atención es que solo ha habido un partido con prórroga (el cuarto entre los Grizzlies y los Spurs). Ninguno más. Un dato muy pobre.

En esta primera fase, algo que no estuvo en el guión fue la muerte de la hermana de Isaiah Thomas, que quizás afectó en demasía (normal) al jugador y a su equipo, y vieron peligrar su eliminatoria (0-2 para los Bulls). Pero ahí también surgió otro contratiempo inesperado en forma de lesión, la de Rajon Rondo. A partir de ahí la eliminatoria cambió por completo y los Celtics defendieron su primera plaza.

El quinto partido entre los Wizards y los Hawks, los triples dobles (con derrotas) de Westbrook, y nada más a destacar de una primera ronda muy predecible y poco emocionante.

Segunda ronda

En la segunda ronda, por parte de los dos Goliaths de la NBA, pocas cosas cambiaron. Toronto, en vez del velociraptor de su logo, fueron poco más que unas salamandras comunes para el Rey, que se las zampó sin piedad. Si a esto le añades que se quedaron sin Lowry…

Y los de San Francisco, otro 4-0 (este a mi parecer más sorprendente, porque pensaba que Utah daría más guerra), y a esperar en la Final de la Conferencia. Ya tienes dos de las cuatro eliminatorias sentenciadas por la vía rápida.

La excepción que confirma la regla en estos playoffs son las eliminatorias entre Boston y Washington y San Antonio y Houston. Estas dos eliminatorias ya han tenido más prórrogas (2) que todas las anteriores conjuntas. En una se llegó al séptimo partido (por segunda vez tan solo en estos playoffs), la otra, en seis. En una se vivieron momentos de tensión (pelea entre Olynyk y Oubre Jr.) y también canastas ganadoras que pasarán a la posteridad (como el triple de Wall). En la otra, sorpresas como la de los Spurs finiquitando la serie por 40 puntos fuera de casa y sin su máxima estrella, Kawhi Leonard, que estaba lesionado.

Finales de Conferencia

Parece que, hasta que no lleguemos a las Finales de la NBA, esto será solo un oasis en cuanto a emoción e incertidumbre.

El primer partido entre los Cavs y los Celtics, en Boston, hace indicar que solo un milagro va a evitar que los de James no lleguen a la Final (y además invictos). La humillación en el segundo, otra vez en el TD Garden, no hace más que confirmar los presagios que auguran un 0-4 doloroso, sonoro y lo que es peor, sin oposición.

En cambio, la Final de Conferencia que sobre el papel iba a estar más igualada quedó en agua de borrajas cuando a mediados del tercer cuarto del primer partido, Pachulia torció el tobillo a Leonard (que ya venía maltrecho de ese mismo partido) y permitió a los Warriors remontar una desventaja de 21 puntos para llevarse el primer punto de la eliminatoria. En el segundo noqueó a un rival que, a diferencia del sexto partido contra los Rockets, notó demasiado que le faltaba su faro alumbrador y se perdió a orillas de la costa del pacífico, en un barco que parece tocado y casi hundido. El tercero tampoco lo jugó Kawhi; mismo resultado, y muy probablemente se pierda el cuarto también.


Y así estamos y en este momento nos encontramos. En estos playoffs no ha habido apenas momentos memorables. A los grandes, ni siquiera se les ha tosido un poco.

Aún así, espero por el bien del espectáculo que haya muchas sorpresas de aquí al final de la competición. Y si no hay sorpresas, que la Final sea por lo menos inolvidable.