Alberto Abalde anotando una canasta en la ida. Foto: SolosBasket

El Divina Seguros Joventut se divierte en la despedida de Villacampa

Divina Seguros Joventut 82-55 Bilbao Basket

Divina Seguros Joventut
Alberto Abalde anotando una canasta en la ida. Foto: SolosBasket

Tras una favorable derrota del Real Betis Energía Plus ante el Valencia Basket, el Divina Seguros Joventut buscaba derrotar al Bilbao Basket en el Olímpic, lo que supondría un enorme salto hacia la permanencia. Además, no era un partido más para la gente de Badalona. Y es que tras diecisiete años, Jordi Villacampa presenciaba su último partido como presidente de la Penya.

Aunque el partido empezaba con un robo y contraataque de Jonathan Tabu, la fuerte defensa del Joventut impedía ataques claros del equipo visitante. La mala nota se encontraba en el ataque, donde los verdinegros no se mostraban acertados de cara al aro en los primeros cuatro minutos. Entonces, pasado el equador, llegó un triple de Albert Sàbat que animaba a sus compañeros y conseguían la primera ventaja en el marcador (9-8). El parcial se extendió hasta un 10-0 que detuvo Carles Durán con un tiempo muerto. Terry James Smith se encargaba de seguir dando cuerda a los suyos (dos triples en el primer cuarto) para que el marcador tras los primeros diez minutos fuera 19-10.

La Penya siguió aumentando el parcial hasta 25-2 y los bilbaínos no vieron aro hasta el equador del segundo cuarto, con el marcador ya 27-10.  El Bilbao Basket entonces se animó y en unos tres minutos anotó once puntos. Pero aún así, el Divina Seguros Joventut no se venía abajo y al final de la primera parte el marcador reflejaba un claro 39-22 tras un segundo cuarto sin mucha historia.

Fue en el tercer cuarto cuando Luka Bogdanovic, tras haber desaparecido en la primera parte, quien con ocho puntos consecutivos (una canasta pisando la línea de tres), quien apuñalaba  al Bilbao Basket para que Alberto Abalde, sin piedad ni misericordia alguna, les diera el toque de gracia. Al final del tercer cuarto, el marcador iluminaba un 63-40 que clamaba sentencia e inspiraba a la diversión a un Olímpic entregado a su equipo.

El último cuarto fue tan solo para el disfrute de los locales a lo que había resultado un partido redondo. Finalmente, 82-55.