Carlos Calvillo (SB)

Valencia Basket, la magia de soñar despierto

Temporada mágica para los taronjas

El trabajo coral fue determinante para sellar el pase a la final / Carlos Calvillo (SB)

Decía Charles Dickens: “Cada fracaso enseña al hombre algo que necesitaba aprender”, y es que en la vida hay momentos complicados que nos reconducen al sendero correcto. No es sencillo situarse en el lugar adecuado cuando has sufrido en el pasado. Solo el trabajo bien hecho a base de confianza puede permitir acercarse a las personas al lugar donde desean estar. Esa es la razón por la que el Valencia Basket no ha dejado de perseguir la ansiada final continental.

Recibir un duro golpe del Real Madrid, comandado por Sergio Llull, en la final de la Copa del Rey es algo que cuesta digerir. Sin embargo, los de la capital del Túria apenas permanecieron unos días con la mente en Vitoria y con el cuerpo disputando los encuentros posteriores a la cita copera. No fue sencillo resurgir de las cenizas como hizo el ave fénix, sino que llevó un duro trabajo. En primer lugar, el combinado de Pedro Martínez tuvo que preparar la Caldera Taronja para doblegar a un temido Khimki que forzó el tercer partido. El ambiente para el último encuentro de cuartos de final fue inmejorable, lo que aupó al equipo hacia la siguiente ronda, donde se vería las caras ante el Hapoel Jerusalem.

Sam Van Rossom rompe a Jerome Dyson / Carlos Calvillo (SB)

Enfrentarse al equipo israelí suponía un obstáculo reseñable en el camino para acceder a la final, el destino reservado para los más grandes. Tener en el bando rival a todo un All-Star de la NBA como Amar’e Stoudemire aportaba un aliciente todavía mayor para la eliminatoria. El primer encuentro salió de manera inmejorable para los españoles, en el cual se adjudicaron el triunfo con cierta holgura. Aquella noche Fernando San Emeterio fue el gran artillero, dirigiendo al equipo desde el puesto de base y aportando la veteranía acorde a su calidad.

Para el segundo asalto, los valencianos tuvieron que poner rumbo a Israel en plena semana fallera. Mantener a los jugadores alejados de la fiesta que se ha convertido en Patrimonio Inmaterial de la Humanidad fue un aspecto clave para mantenerles concentrados. Pese a ello cedieron el viernes ante el bando jerosolimitano, por tanto debían de jugar todas sus cartas el miércoles en Valencia. Entre medias pusieron rumbo a Tenerife para el correspondiente compromiso liguero ante el líder de la Liga Endesa, al cual vencieron sufriendo hasta el final.

Tras los dos vuelos previos al tercer encuentro, los valencianos sabían que debían de llenar la Fonteta para colarse en la final. Para ello dieron una máxima difusión al encuentro por redes sociales con vídeos que animaron a los aficionados a llenar nuevamente la Caldera Taronja, esa que ruge como si de un león se tratase, pero escupiendo de su boca el fuego de un dragón. Algo épico, solo al alcance de aquellos que se lo propusieron.

En una noche mágica, nada externo podía salir mal. Muchos fieles seguidores del equipo acudieron al pabellón con su bocata y con las gargantas preparadas para vivir un momento único. Digo único porque debemos de valorar cada momento que tenemos en la vida, como si fuera el último. Cada pase a la final es diferente por todo lo que conlleva.

Los aficionados taronjas estuvieron de diez / Carlos Calvillo (SB)

El spiker animó a los aficionados a aupar a sus ídolos hacia la victoria. Un triunfo basado en una férrea defensa, pero sobre todo en un trabajo colectivo solo al alcance de los más grandes. El gesto de pasión de Pedro Martínez camino de los vestuarios, antes de llegar al descanso, agradeciendo el apoyo a los admiradores taronja y pidiendo que continuaran así, simbolizó el compromiso de todos. A él se unió un Pierre Oriola que estuvo sensacional una vez más, dejando claro que puede ser un jugador a tener en cuenta en el futuro de la selección. El de Tárrega puso uno de los mejores tapones que se han visto esta temporada.

En la segunda parte la superioridad del Valencia Basket fue abismal, pasando como una apisonadora por encima del Hapoel Jerusalen. Los israelís se vieron completamente bloqueados, son ideas ni argumentos acordes a un partido de tal entidad. El técnico Simone Pianigiani no daba con la tecla, ni si quiera se atrevió a detener el partido con tiempos muertos. Lo dejó escapar demasiado pronto.

¡Que bote, que bote la Fonteta! –gritaban los aficionados.

El bloque local no dio ninguna opción a su rival y dominó con claridad. Esa holgura permitió ver a los jóvenes Luis Ferrando y Emil Savic en pista. Finalmente el resultado fue 90-75.

Cuando sonó la bocina del final del encuentro, los entrenadores de ambos conjuntos se abrazaron, mientras los jugadores taronjas saltaban en el centro de la pista junto a la mascota. La emoción fue máxima.

¡Si no salen, no nos vamos! –cantaba la afición tras ver como los jugadores se fueron al vestuario.

No tardaron en regresar. El DJ puso una música que animó, tanto a jugadores como a aficionados, a bailar sobre el parquet como si de una fiesta se tratara. Fue uno de esos momentos que dejan huella, simbolizando la comunión entre ambos. No dudaron en hacerse fotos para recordar este precioso día durante mucho tiempo. Todo salió a pedir boca.

El Valencia Basket agradeció el apoyo a su afición / Carlos Calvillo (SB)

Ahora nos espera una apasionante semana de baloncesto con un mínimo de tres enfrentamientos entre el Valencia Basket y el Unicaja Málaga:

  • Sábado 25 de marzo: Valencia Basket vs Unicaja Málaga (19h)
  • Martes 28 de marzo: Valencia Basket vs Unicaja Málaga (20:30h)
  • Viernes 31 de marzo: Unicaja Málaga vs Valencia Basket (21:00h)
  • Miércoles 5 de abril: Valencia Basket vs Unicaja Málaga (20:30h)*

*Si fuera necesario.