Erik Drost (CC)

Los Milwaukee Bucks suman su sexta victoria consecutiva

Minnesota Timberwolves 95 - 102 Milwaukee Bucks

Giannis Antetokounmpo milwaukee bucks
Giannis Antetokounmpo volvió a ser decisivo para los Milwaukee Bucks. Erik Drost (CC)

Los Milwaukee Bucks recibían en su casa a los Minnesota Timberwolves, un duelo sin mucha trascendencia e importancia aparentemente, pero que sin duda enfrentaba a dos equipos con mucho futuro pero sin ideas demasiado claras pese a tener ya gente como Giannis, KAT, Jabari o Wiggins que tiren de sus respectivos carros. Claro estaba el duelo que habría, pero toda una pena que no se haya podido rememorar el duelo entre el número uno y el número dos del «draft» de 2014. Duelo en que los Bucks no contaron de nuevo con Malcolm Brogdon y Minny tampoco con Zach LaVine, ambos por lesión. El que tampoco jugaría y sigue extrañamente sin debutar es el ala-pívot Terrence Jones.

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Pero aunque sufran muchas lesiones, el partido no pierde interés ya que se enfrentan dos equipos de zona no muy alta de la tabla, pero que aprovechan el flojeo de los de arriba. Los de Thibodeau tienen de referentes sus dos últimos partidos en los que ganaron a Clippers y Warriors, mientras que los de Jason Kidd llegaban tras cinco partidos sin conocer derrota, y recién entrados en «playoffs.»

Los locales salieron como en el partido anterior con Matthew Dellavedova, Tony Snell, Khris Middleton, Giannis Antetokounmpo y Thon Maker. Mientras que los de fuera, jugaban de inicio con Ricky Rubio, Brandon Rush, Andrew Wiggins, Gorgui Dieng, y Karl-Anthony Towns. 

El partido empezó muy bien para los lobos, pero sólo fueron los primeros minutos de indecisión, luego cuando el partido se planteo más serio, los Milwaukee Bucks dieron un paso hacia delante. Entrando en partido muy fuerte, y jugando al juego que nos tiene acostumbrados este equipo, con la inclusión ya de jugadores de la segunda unidad. Acabando el primer cuarto, 19-23 de nuevo los de casa con una defensa que se nos ha olvidado que tenían.

Extrañamente, y al contrario que suele suceder de normal, los Milwaukee Bucks se relajaron con la inclusión completa de la segunda unidad. Llegando a perder la ventaja adquirida en el posterior cuarto y dando señales de debilidad y falta de ideas, pese a momentos de lucidez, no llegaron en ningún momento a encontrarse como equipo dentro de este cuarto. Mientras que sus rivales cogían rebufo, y empataban el marcador, 48-48 al descanso, con un último empujón de los ciervos.

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Para el tercer cuarto los de casa sacaron lo mejor que tenían, y no empezaron nada mal, ya que, Ricky y compañía se vieron por un momento contra las cuerdas. Daba sensación de que podía romperse el partido en cualquier momento, pero la paciencia premió a los T-Wolves, ya que consiguieron no sólo evitar irse del partido sino situarse por arriba en el electrónico. El cuarto se sentenció 75-76 con un Tony Snell «on fire».

Los de Wisconsin como acostumbran, llegaban a un último cuarto con el partido prácticamente empatado. Y como también nos tienen acostumbrados, según los últimos precedentes, rompiendo el partido al inicio de este definitivo termino, ya que en apenas 4 minutos el trabajo parecía estar hecho. Y no sólo parecía sino que lo estaba, ya que los de Jason Kidd, un partido que el año pasado no se habría ganado, lo solventaron sin dejar entrar al rival con posibilidades. Ya que en ningún momento bajaron de 4 puntos de diferencia, resultado final 95-102