Anoche me visitó Cayo Julio Cesar y hablamos de los Jazz

Estuvimos charlando sobre la actualidad de Utah

Cayo Julio César, deliberando en sueños sobre los Jazz. Samuel Delgado (C.C.)

Dormía yo plácidamente en mi camita con mi perra a los pies, cuando unos impacientes carraspeos ajenos me despertaron. Yo soy de los que cuando duermen lo hacen profundamente, por lo que despertarme en mitad de la noche no suele servir de mucho. Para mí, estar dormido y estar durmiendo es prácticamente lo mismo. Cuando mis ojos se hicieron parcialmente a la oscuridad me pareció ver una figura alta y espigada frente a mí. Haciendo alarde de mi natural inteligencia encendí la lámpara de la mesilla, lo cual alargó aún más la incertidumbre porque necesité unos instantes para que mis ojos se acostumbrasen a la luz.

Cuando lo hicieron pude ver con claridad a la figura que tenía delante: alto, delgado pero fibroso, de pelo entre rubio y canoso peinado hacia delante en un intento de disimular una frente demasiado despejada. Vestía uniforme de campaña: lorica musculata sobre túnica, focale alrededor del cuello y el escarlata paludamentun sujeto al hombro. En aquel momento no me fijé si calzaba caligae o sus famosas sandalias altas rojas, porque hubiese tenido que alzarme para comprobarlo, y en esos momentos estaba yo petrificado.

_¿Pero qué cojo…?_ alcancé a susurrar.

_¿Qué cojo?_ preguntó el extrañado.

_¿Quién eres? ¿Y cómo has entrado en mi casa? ¿Y qué haces vestido así?

_¿Así cómo?_ otra vez respondiendo a mis preguntas con más preguntas.

_¡Qué quién eres!

_¿Y tú?

_Yo soy Xabi, ésta es mi casa y ésta perra que duerme a mis pies como si nada ocurriese también es mía. Todo lo que hay en ésta casa es mío y del banco, así que te lo vuelvo a preguntar: ¿Quién eres?

_Yo soy Cayo Julio Cesar.

_Farfullo, farfullo…

Tras unos instantes observando a mi interlocutor tuve que admitir que la situación no podía ser más surrealista: Cayo Julio Cesar, o en su defecto un tío que se le parecía mucho, de pie frente a mi cama con aires de impaciencia.

_¿Y bien?_ preguntó.

Quizá aturdido por el sueño, quizá porque quería saber a donde llevaba todo esto, decidí seguirle la corriente.

_Eeeeeeeeh…sí, perdón. Que modales los míos.

Salí de la cama e indicándole cortésmente la salida de mi dormitorio le pregunté solícito:

_¿Te apetece un cafelito, ¡OH IMPERATOR!?

_¿Un qué?

Me vino a la cabeza una de sus excentricidades.

_¿Quizá un poco de vinagre caliente?

_Solo lo tomo al despertar.

Él me seguía con las manos a la espalda, observándolo todo con detenimiento. Si le causaron extrañeza algunas de las fotos o de los cuadros colgados de la pared se esforzó en no mostrarla.

_Bueno, un poco de vino es lo único que puedo ofrecer, ¡OH DICTATOR!

_Vino entonces.

Acabamos en la cocina. Miró un instante la televisión apagada y se sentó majestuosamente en la única silla con respaldo que poseo en ésa estancia. Llevaba las sandalias altas rojas. A mí me apetecía beber vino a esas horas de la noche tanto como depilarme las ingles con cera, pero hice el esfuerzo.

_No está mal_ sentenció tras darle un sorbo al rioja.

Una vez probado el vino me quedé en blanco. Ya no sabía que hacer ni que decir. ¿Qué se supone ha de hacer uno cuando se le aparece Julio Cesar en mitad de la noche? Fue él, tan decidido siempre, el que rompió el incómodo silencio.

_Así que tú eres Xabi Marco, redactor jefe de los Utah Jazz en Somosbasket, ¿no es así?

_El mismo_ . A esas alturas de la situación ya no me sorprendía nada, ni siquiera que supiese quien soy.

_Pues bien, quiero que discutamos algunos aspectos de la actualidad Jazz que me rondan por la cabeza desde hace un tiempo.

Osea…Se me aparece Cayo Julio Cesar, uno de los hombres más brillantes que ha parido nuestra especie y quiere hablar de los Utah Jazz…delirante. A mí se me acumulaban en la cabeza mil preguntas que hacerle, pero no quería ser descortés. Además, éste es un tema del que poseo conocimientos.

_Venga, va.

_¿Renovarán Gordon Hayward y George Hill?

_La pregunta del millón.

_¿Del millón de qué?

_Es una frase hecha…

_Ah.

_No tengo ni pajolera idea. Parece simple: si renueva Hayward lo hará Hill probablemente. La verdad es que sólo Gordon conoce sus intenciones, así que a los Jazz no les queda otra que ponerle muy difícil las cosas a cualquier posible pretendiente. Ofrecerle el máximo y los mandos de un equipo de élite, ¿qué más pueden hacer?

_¿Y si finalmente no renueva? ¿Y si después de desprenderse los Jazz de jugadores para poder tener suficiente espacio salarial no quiere quedarse, y por ende Hill tampoco?_ hay que ver lo puesto que está en la actualidad Jazz el jodido.

_Pues que estaríamos peor que tu antiguo patrón, Craso, en la batalla de Carras.

_¿Otra frase hecha?

_Eeeeeeeeh, no…se me acaba de ocurrir.

_Ah.

Silencio incómodo de nuevo. Como siempre mi bocaza abriendo camino. Mentar a su antiguo patrón, y parece ser que también amigo, no fue una gran idea. Aún así Cesar siguió preguntando impertérrito.

_En caso de tener que escoger piezas para ser sacrificadas, ¿a quién crees que dejarán irse sin renovar o a quien traspasarán?

_Hombre, habiendo renovado a Gobert por varios años y un pastizal, y viendo el nivel al que está jugando el francés, está claro que ha de ser Favors. De hecho en este Deadline no se dejó de especular sobre su marcha. Con pena lo digo, pero si hay que escoger entre Hill y él, lo tengo claro. Supongo que los Jazz también. Luego están Ingles, Diaw y alguno más que no está claro si entrarán o no en los planes de la franquicia.

_Hablando del Deadline_ Cesar bebió lo que le quedaba de vino de un trago, yo le imité con respingo al final y llené de nuevo los vasos_. ¿Qué pasó exactamente?

_Nada…bueno, no se cerró ningún traspaso pero seguro que tuvieron mucho trabajo en las oficinas de los Jazz. Por lo que sabemos se llegaron a poner encima de la mesa los nombres de Favors, Mack y Withey, por lo menos. Con seis rondas en el próximo Draft, dos de ellas primeras, y con más de 13 millones de espacio salarial era lógico que sonase el teléfono. Pero por lo visto nada de lo ofrecido les puso golosos. A mí me parece bien, vamos, o conseguían algo gordo o ¿para qué tocar al equipo cuando marcha tan bien?. Supongo que si hubiesen tenido la posibilidad de traerse a Kevin Love…

Llegados a éste punto creí oportuno exigir un poco de «Cri Procuo»«Cru Procio»…bueno, como se diga.

_Aprovechando que estás aquí, ¡OH DICTATOR IMPERATOR!, siempre he tenido dudas sobre tu autonombramiento de Dictador Perpetuo…¿lo hiciste porque querías serlo o para acallar las voces de aquellos que te acusaban de querer ser Rey de Roma?

_¿Y tú qué crees?

_Que lo hiciste para que dejaran de tocarte la vaina…

_Ah.

Sin tiempo para asimilar tan extensa respuesta, el descendiente directo de Venus volvió a la carga.

_¿Y no crees que puedan reforzar al equipo con algún agente libre?

_Bufffffff…pues no sé, la verdad. Tampoco hay en el mercado jugadores para volverse loco...Terrence Jones podría estar bien, pero para 4 abierto podemos utilizar a JoJo Johnson, a Diaw y a LylesMario Chalmers, Nate Robinson, Carl Landry, Bogut el «Cojo»…nada sexy. A D-Will no lo queremos ver por SLC ni borrachos. En fin, nada que nos saque de pobres.

_¿Otra frase hecha?

_Eeeeeeh…sí.

Se había acabado el vino y yo estaba ya un poco mochales. Es uno de mis superpoderes: enseguida cojo el puntillo, lo cual me ha ahorrado mucho dinero a lo largo de mi vida. Así que me decidí a preguntar de nuevo.

_¿Cómo es posible que no te hubieses dado cuenta, en la cena la noche antes de tu muerte, que algunos de los comensales conspiraban contra ti? No sé, ésa pregunta acerca de tu opinión sobre la mejor manera de morir…

Me miró extrañado durante un instante con aquellos intensos ojos azules y me respondió a la gallega, mira tu por donde.

_¿Y cómo es posible que hasta hace poco no te hubieses dado cuenta que Dante Exum es un paquete?

_Bueno…un paqueteee…aún es joven…viene del baloncesto de instituto australiano y su lesión el año pasado…

Cayo Julio Cesar me miró con un desdén solo al alcance de un patricio romano de pura cepa. Así que decidí no contradecirle más, no fuera a ser que me diese una hostia. Él, tan acostumbrado a la guerra y al combate cuerpo a cuerpo. Yo, que la última vez que entré en combate físico fue para rescatar a un amigo mío al que le estaban dando entre cinco. Me acerqué corriendo al lugar de los hechos, con tan mala suerte, o más bien debido a mi indecente estado de embriaguez, que me caí al suelo nada más llegar al tumulto. Por lo que los susodichos bellacos no tuvieron más que aprovechar la coyuntura y patearme sin ningún esfuerzo ni compasión. He de decir, no sin cierto orgullo, que conseguí mi objetivo: que dejasen de pegar a mi amigo.Tan entretenidos estaban en darme aquella paliza que éste se vio libre de golpes, momento que aprovechó para huir pragmáticamente lo más rápido que pudo.

 

Prueba gráfica del amor de la Gens Julia a los Jazz. Aquí el sobrino-nieto, y más tarde hijo adoptivo, de Cesar: Augusto. Samuel Delgado (C.C.)

A partir de aquí fue todo un toma y daca. Yo le hacía preguntas a las que no contestaba y yo respondía como buenamente podía a las que él me hacía. Frente a un hombre acostumbrado a grandes enfrentamientos verbales en el Senado de Roma ante gente de la talla de Cicerón, o del facha de Catón el Uticense, no tenía yo nada que hacer.

Aunque a una conclusión llegué: las acusaciones que iniciase en su día Marco Minucio Termo de una supuesta homosexualidad de Julio Cesar, y que sus enemigos políticos no dejaron de utilizar en su contra, carecían de fundamento. Durante toda la conversación, ni una miradita disimulada de lascivia me dirigió. Y eso que yo llevaba un esquijama azul con motivos florales de lo mas sugerente.

Y en fin, como veía que no iba a responder a las preguntas que le hiciese decidí prestarme a contestar a las suyas lo mejor posible. Me preguntó sobre el equipo médico, sobre Snyder y sobre los PlayOffs. Yo le respondí que los médicos mal, Snyder bien y que el objetivo de los Jazz en PlayOffs debería ser pasar la primera ronda y luego sin presión…

Tras unos instantes cavilando mis respuestas se levantó tan majestuosamente como se había sentado.

_Bien. Ya es hora de marchar. Te agradezco tu hospitalidad. Veni, vidi y ahora tengo más claro lo que…

_¡UN MOMENTUM!_ los efluvios del vino tomaron las riendas_. ¡No te puedes marchar así sin más!

_¿Ah, no?_ los desdenes los borda, hay que reconocérselo.

_He tenido en mi casa a Cayo Julio Cesar durante un buen rato de charla y no me ha respondido a ni una sola de mis preguntas, y aún tengo miles por hacer…

_¿Y no adivinas por qué?

_¿Por qué qué?_. ¡Ajá! ¿a que jode?

_No he respondido a ninguna de tus preguntas porque no conozco las respuestas. No soy más que la mala digestión nocturna del kebab «con todo» que te zampaste justo antes de dormir. Soy el fruto de tu desordenado subconsciente. Y aclarado ésto me voy. ¡Ave! y ¡Go Jazz!

Desperté entre sudores. Una de las experiencias más emocionantes de mi vida había sido solo un sueño. Así que llegué a la conclusión que en el futuro tengo que vivir más intensamente que mis sueños…y cenar más ligero. Pero después de haber tomado un café mañanero y luego haber pasado por mi habitual visita, también mañanera, al baño cambié de opinión. Próximamente cenaré dos kebab «con todo», a ver si se me aparece Alcibíades. Eso sí que puede ser la host*a. Si eso ya os contaré. Ave.

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