Rick Carlisle, entrenador de los Mavericks (Foto: D. Bollinger CC)

El futuro cercano de los Dallas Mavericks

Los próximos compromisos decretarán su rumbo

Rick Carlisle, entrenador de los Mavericks (Foto: D. Bollinger CC)
A pesar del registro negativo de los Mavs, Rick Carlisle sigue siendo uno de los mejores entrenadores de la liga (Foto: D. Bollinger CC)

Con un decepcionante registro de 22 victorias y 34 derrotas, los Dallas Mavericks se ubican en tierra de nadie. Ni tienen el talento suficiente para trepar hacia el octavo puesto en una Conferencia del Oeste siempre competitiva, ni la firme intención de acumular derrotas para conseguir una mejor posición en el próximo draft. La temporada de los Mavs ha sido tan dura como imprevista. A pesar de que sostienen un plantel de valiosos nombres, las múltiples lesiones fueron el talón de Aquiles de un equipo que tendrá por delante un futuro incierto y demasiadas preguntas por responder a medida que avance el tiempo.

La actual campaña de Dallas ha tenido -hasta el momento- una innumerable cantidad de irregularidades que explican su posición en la Conferencia del Oeste. Los Mavericks abrieron la temporada con cinco derrotas en fila, firmando el peor inicio para la franquicia. Luego, en el mes de noviembre, encadenaron ocho caídas al hilo, sufriendo la ausencia del mejor jugador de su historia. El mes de diciembre resumió perfectamente los últimos años del conjunto texano, y principalmente, esta temporada. Dallas alternó victorias y derrotas sin encontrar una necesitada regularidad para escalar posiciones. A pesar de que el plantel de Rick Carlisle logró buenos triunfos ante los Clippers y los Trail Blazers, se vio superado frente a equipos de menor calidad en numerosos casos a lo largo de la temporada, poniendo en duda el nivel verdadero de este inconsistente grupo de jugadores. En enero los Mavs gozaron de una leve mejoría al encadenar tres triunfos seguidos y sorprendentes victorias ante San Antonio y Cleveland, en noches consecutivas. Pero en febrero los Mavericks volvieron a ser presos de su propia irregularidad, sufriendo caídas duras en momentos críticos. Llegado el descanso por el Juego de las Estrellas, la franquicia texana tiene en sus manos más preguntas que respuestas en un momento crucial para afrontar el tramo final de la fase regular.

Con la última parte de la temporada a punto de comenzar, Dallas se prepara para un tramo en el que definirá su rumbo de cara a los próximos años. A pesar de que los Mavs estén lejos de los puestos de playoffs, los líderes del equipo intentarán luchar ante una gran cantidad de adversidades para conseguir lo que sería un improbable y épico pasaje a la postemporada. Su ADN no los llevaría a tomar un camino alternativo para acumular derrotas con el objetivo de mejorar su posición en el draft. Los Mavericks son una franquicia ganadora. Sentenciaron su nombre en las páginas gloriosas de la NBA con la llegada de Dirk Nowitzki. Sus principales líderes sólo hablan de ganar. Pero quizás nada esté a su favor en este momento y tengan que remar contra viento y marea. Aun así, y con demasiados factores en contra, una franquicia tan orgullosa como los Mavericks no se rendirá, y previamente, en ciertos casos de esta decepcionante temporada, lo han demostrado. Posiblemente el conjunto de Carlisle no logre llegar a los playoffs tan solo por segunda ocasión en los últimos 17 años, pero eso no les impedirá seguir jugando con la ambición de ganar y de desarrollar a los jugadores más jóvenes que serán parte de su futuro.

Son 26 los encuentros que le quedan por disputar a los Mavericks en la actual temporada. La exigencia de estos partidos será equilibrada porque 13 juegos son ante equipos de récord negativo y los restantes 13 son frente a aquellos que tienen un registro ganador. Con el objetivo primordial de trepar posiciones, para los Mavs será indispensable adjudicarse los enfrentamientos ante los rivales directos. Pero no será nada sencillo. En el actual período de traspasos, la noticia que sacudió al mercado de la NBA impacta directamente contra las posibilidades de Dallas de lograr su objetivo. La llegada de DeMarcus Cousins a los New Orleans Pelicans potencia indudablemente a uno de los rivales directos de los Mavericks y los convierte en favoritos a quedarse con la plaza disponible para alcanzar los playoffs. Ese puesto al que hoy se aferran los Denver Nuggets -que también se reforzaron con la contratación de Mason Plumlee- será el premio para el equipo en disputa que tenga un mejor cierre de temporada. A los Mavs les restan dos choques directos ante los renovados Pelicans, que con los mencionado Cousins y Anthony Davis, compondrán una de las parejas internas más poderosas de la liga. Además, los Mavericks registran apenas 13 victorias en 35 encuentros frente a rivales de su propia conferencia, y aún le quedan por delante 17 partidos, entre ellos, enfrentamientos ante potencias como Golden State, San Antonio, Los Angeles Clippers y Oklahoma City Thunder.

Los próximos seis partidos terminarán de determinar el rumbo de Dallas en una temporada que no le permitió encontrar regularidad a Carlisle ante tantas lesiones. Los Mavs enfrentarán a Minnesota en lo que será el cruce más accesible, pero luego tendrán un durísimo tramo ante New Orleans, Miami (dos equipos de reciente mejoría), Atlanta, Memphis y Oklahoma City. Sobre el papel, los Mavs -que probablemente cuenten con la total recuperación de Andrew Bogut y J.J. Barea- lucen en desventaja ante, por lo menos, cuatro de estos seis rivales inminentes. Será otro momento crítico que tendrán que afrontar los Mavericks, y nadie mejor que ellos sabe que cada derrota disminuirá proporcionalmente sus chances de salvar una temporada que puso demasiadas piedras en el camino.

La última caída ante los Detroit Pistons en el partido previo al descanso por el Juego de las Estrellas puede servir como resumen de lo que ha sido la fase regular hasta el momento. Los Mavs se metieron inconscientemente en un hoyo demasiado profundo. Y probablemente sea muy tarde para salir a la superficie, aunque los esfuerzos por remediar los errores siempre estén presentes. No hay duda alguna de que los Dallas Mavericks lucharán hasta que tengan chances reales de alcanzar su objetivo. El legado que transmiten sus líderes los obligan a levantarse de esta situación inimaginable. Quizás tanto nadar para morir en la orilla sea el resultado final del futuro inmediato de los Mavs, pero valdrá la pena intentarlo porque perder nunca debe ser una opción.