James Dolan, dueño y señor de los New York Knicks.

De Azul y Naranja: James Dolan, un pequeño dictador

EL PEOR PROPIETARIO DE LA HISTORIA DE LOS KNICKS

James Dolan
James Dolan, dueño y señor de los New York Knicks-Fuente: thebiglead.com

James Dolan ha vuelto, y lo ha hecho por la puerta grande. Cuando muchos nos frotábamos las manos y suspirábamos aliviados al ver que el apellido Dolan no salía tanto en las noticias, ha vuelto.

El escándalo saltaba en último partido de los Clippers en el Madison, un partido que ya de si poseía un morbo extra orquestado por los supuestos rumores de traspaso de Melo a este mismo equipo. Entonces saltó la noticia, y no, esta vez no fueron los pitos a Carmelo o las constantes salidas de tono de Phil Jackson.

Twiter ardía, ya que James Dolan había ordenado echar del MSG a Charles Oakley, al mismísimo Oakley, un jugador que representó todos los valores que los fans de los Knicks respetamos como son la entrega, la garra y el pundonor.

La culpabilidad está en el aire, y es que posiblemente este asunto no sea un simple capricho de Dolan, pero permítanme que lo dude, porque si en este mundillo NBA hay una persona que no merece la presunción de inocencia, esa es James Dolan.

Muchos se preguntarán el porqué o tildaran mi sentencia de injusta, pero es que a Dolan ya no se le debe pasar ni una.

¿Por qué?

Simplemente porque lleva más de 15 años arruinando una franquicia histórica, sumergiéndola en el pozo más profundo y arrebatándole todo abismo de esperanza.

¿Quieren saber qué ha hecho el bueno de Dolan?. Vayamos por partes.

El primer aspecto donde Dolan deja ver su complejo de dios supremo es el ámbito deportivo.

Entre sus machadas deportivas, podemos encontrar cosas de todo tipo, incluyendo traspasos sin ningún sentido, cientos de millones malgastados, talentos desaprovechados y rendimientos deportivos muy pobres. Les animo a que elijan, porque Dolan puede ofrecerles una gran variedad de desdichas incalificables.

Una de sus grandes hazañas, está directamente relacionada con Eddie Curry. Eddie era un buen pivot, sí, pero quizás nada más que eso. El caprichito de Dolan  de traer a Curry le costó a los Knicks dos primeras rondas del draft, que a posteriori fueron los All-Star Lamarcus Aldridge y Joakim Noah, todo para que Curry solo disputara 10 partidos en sus dos últimas temporadas, todo un chollo.

Otro de las grandes trabajos de Dolan fue el fichaje de Carmelo Anthony. La valía de la actual estrella del equipo neoyorquino está fuera de toda duda, pero el precio que los Knicks pagaron por aquel trade podría catalogarse de excesivo como mínimo. Melo era el hijo pródigo de New York y Dolan vio el negocio del siglo en toda aquella historia. El problema fue que Dolan directamente no negoció, se bajó los pantalones y traspasó a medio equipo: Mozgov,Chandler, Felton y Gallinari, además de la primera ronda del draft de 2014. Un traspaso del que aún hoy en día se notan sus efectos nocivos.

Pero Dolan nunca quiso quedarse estancado en la mediocridad, y por eso posee el dudoso honor de ser el causante de la famosa ¨Allan Houston Rule¨ que permite  cortar ciertos contratos a equipos con impuestos de lujo. Todo esto gracias a los 100 millones que el presidente de los Knicks ofreció al famoso jugador, cuando el equipo que ejerció más competencia por sus servicios no sobrepasó los 75 millones, un contrato que acabo siendo uno de los más tóxicos de la historia reciente a pesar de la grandeza de Houston, Dios me salve.

También hay cabida para recordar sus gloriosos drafts, quizás su mayor especialidad, la de desperdiciar talento. Sus casi dos décadas  a cargo de los Knicks han dejado la extraordinaria cifra de 11  primeras rondas traspasadas, perdiendo a jugadores como Aldrige, Hayward o Murray. Y por último, y todo esto bien acompañado por el gran rendimiento deportivo, con solo cinco apariciones en Playoffs en los últimos 17 años y un balance negativo en derrotas y victorias, todo un datazo del que Dolan puede sentirse orgulloso.

Otro ámbito en el que Dolan deja ver su lado más dictatorial es su trato con las personalidades y estrellas que acuden habitualmente al MSG, y es que parece ser que a Dolan no le gusta que nadie le haga sombra.

Muestra de ello fue la reacción que tuvo con Woody Allen, negándole su asiento habitual al no prestarse este último a hacer promoción de sus películas en las compañías de cable de Dolan.

Otro caso fue el del famoso actor Ethawn Hawke, que en una entrevista de televisión criticó abiertamente a Dolan por su labor al frente de la presidencia de los New York Knicks, y el resultado fue claro, el actor no volvió a recibir invitaciones para acudir al MSG.

Y la lista no se acaba aquí; el desencadenante de Oakley, su relación con Sprewell y sus piques con con Spike Lee son solo el principio de una larga lista de despropósitos y rabietas del dueño de los Knicks.

Pero no solo de pan vive el hombre, y es que Dolan también deja mucho que desear como persona.

Amenazó con suspender de empleo y sueldo a un grupo de trabajadores a su cargo si estos aceptaban unirse a ciertos sindicatos, despidió a un empleado de seguridad (cosa que también ha hecho en el caso Oakley) por pedirle su autorización a la hora de entrar al estadio, ha tenido múltiples problemas con el alcohol en su juventud y, por si fuera poco, se burló y tildó de mentirosa a Browne Sanders , una ex-ejecutiva de los Knicks que demando a Isiah Thomas por acoso sexual y que finalmente obtuvo la razón por parte de la justicia.

Y esto no es más que una parte muy poco extensa del lamentable currículum que James Dolan tiene en su haber, el currículum más propio de un demonio que de un presidente a cargo de tan valiosa franquicia.

Gracias por nada, James Dolan.