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De Azul y Naranja | Walt Frazier, el estilo como forma de vida

ICONO DENTRO Y FUERA DE LAS CANCHAS

Walt Frazier
The Sporting News Collection CC)

Si alguna vez tenéis la suerte de acudir al Madison Square Garden en New York, por favor, fijaos en el techo. Sí sí, el techo, porque allí veréis colgado un numero, concretamente el 10, y un apellido, Frazier en cuestión, el mítico Walt Frazier.

Para los que no conozcáis a Frazier, solo deciros que se trata del mejor base de la historia de los New York Knics, además, si esto fuera poco, se le puede considerar junto a Willis Reed el gran artífice de los dos únicos campeonatos que la franquicia neoyorquina tiene en su haber.

Sin embargo, Walt Frazier fue mucho más que un gran jugador de baloncesto y es que el mítico «Clyde» se convirtió en uno de los iconos de moda más seguidos en el Nueva York de los años 70. A través de este nuevo capítulo De Azul y Naranja repasamos sus dos carreras, la deportiva y la estilística.

Walt Frazier, el dueño del balón

Frazier empezó a destacar ya en sus años de instituto y se convirtió en una de las promesas baloncestísticas más seguidas del estado de Georgia. Sin embargo, Frazier era una de las muchas personas afroamericanas que sufrieron en sus carnes la discriminación racial, por lo que en su etapa universitaria tuvo que trasladarse al estado de Illinois. Ya en la universidad de Southern Illinois destacó como uno de los mayores talentos universitarios del país, promediando 17,7 puntos y 10,6 rebotes.

Frazier decidió presentarse al draft NBA de 1967  y fue seleccionado en quinta posición, por una de las franquicias fundadoras de la liga y que en esos momentos atravesaba grandes problemas, los New York Knicks.

Los inicios de Frazier en los Knicks no fueron fáciles, a las pocas oportunidades que tenía de jugar se sumaba el mal rendimiento del equipo. Sin embargo, el base de Atlanta se fue ganando la confianza de Red Holzman progresivamente, por lo que este último decidió entregarle la batuta del equipo en el inicio de los 70.

El resto de la historia es por todos conocida, Frazier ganó dos anillos  con los New York Knicks en el 70 y en el 73. Fue All-Star 7 veces, formó parte del mejor quinteto de la NBA en cuatro ocasiones, promedió 18,9 puntos, 5,9 rebotes y 6,1 asistencias en sus años en la liga y posteriormente fue incluido en el Hall of Hame y nombrado como uno de los mejores 50 jugadores de la historia de la NBA.

«El balón es de Frazier y solo nos permite jugar con él de vez en cuando», bromeaba Willis Reed.

Su estilo en la cancha era el de un jugador elegante y a la vez espectacular. Capaz de ser un anotador incansable, también se caracterizaba por ser un jugador de élite en defensa y un gran asistente.

El estilo «Clyde» Frazier

El base de Atlanta fue también estrella fuera de la cancha. Apodado ‘Clyde’ por un sombrero gangsta que luciría Warren Beatty en ‘Bonnie & Clyde’, fue el primer jugador NBA en salir en las revistas de moda, en conducir un Rolls Royce, en mostrarse un amante de las excentricidades como las habitaciones con camas redondas y espejos en el techo…

«Cuando era novato no jugaba a la altura de lo que se esperaba de mí, y para consolarme me iba de compras. Entonces, cuando volvía a casa me miraba al espejo y me decía a mí mismo, no juego bien pero al menos sigo teniendo buena pinta», dijo Walt Frazier.

Y es que Frazier siempre fue un tipo interesado por la moda y el buen vestir. Decía que esta afición le venía de familia, y es que su madre le inculcaba el respeto que se podía transmitir a los demás cuando uno mismo cuidaba al detalle su vestimenta.

Todo esto en un contexto y una década, la de los 70, donde el Power Black  y la estética Black Noir estaban en auge. Frazier representaba perfectamente todo aquel microcosmos como amante de la música, de las salidas nocturnas, de los abrigos de visón, de los coches llamativos, de la ropa más estrafalaria y del éxito afroamericano.

«Llegó un momento en que me di cuenta que la gente me esperaba para ver cómo iba vestido cuando salía a la calle, sin tener mucha constancia de ello, me convertí en todo un icono para la gente¨, comentó Frazier.

Su éxito en este ámbito fue tal, que la marca alemana Puma se puso en contacto con él para crear unas zapatillas de baloncesto que representaran todo aquel rollo cool que rodeaba a Walt Frazier. Tras unas negociaciones con el jugador, finalmente salieron a la luz las flagrantes Puma Clyde, que como no pudo ser de otro modo, se convirtieron en todo un éxito de ventas.

«Cuando llegábamos al vestuario o a la cancha competíamos por ver quién era el mejor vestido entre nosotros, era una auténtica competición» declaró su ex compañero Dick Barnett.

Este era y sigue siendo el mítico Walt «Clyde» Frazier, un tipo tan grande en la cancha como fuera de ella.

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