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Luces y sombras en la temporada de Jordan Clarkson

Su bajón coincide con el inicio de la mala racha del equipo

Jordan Clarkson
El rendimiento de Jordan Clarkson sufre mientras los Lakers naufragan en la NBA. TheDailySportsHerald (CC)

Esta temporada se presentaba en el horizonte como la temporada en la que Jordan Clarkson tenía que demostrar y confirmar lo que todos pensamos desde un primer momento. Clarkson había sido un robo del Draft, un jugador del fondo de segunda ronda con el que los Lakers se hicieron gracias al pago de cash a Washington Wizards, tras ser seleccionado por estos en el draft de 2014. Clarkson sorprendió desde el inicio a la NBA con su capacidad de juego atlético, su potencial, y su rango de tiro.

Desde un primer momento todos vimos los que los Lakers habían traído al equipo, se trataba de un exterior que podía jugar tanto de base como de escolta, con una capacidad anotadora innata desde el inicio en sus tiempos en la NBA, este jugador demostraba algo de lo que muchos rookies carecen: capacidad para desarrollar su potencial desde un primer momento. Tras dos temporadas siendo un jugador importante en el juego de los Lakers, la franquicia angelina llegó a un acuerdo multianual por 4 años, a razón de 50 millones.

La temporada de Jordan Clarkson se puede definir en una palabra: Irregularidad. Tras un gran inicio de temporada, Clarkson sufrió en el mes de diciembre un bajón importante en su nivel de juego, bajando en todos los aspectos del mismo, especialmente en su faceta principal, el tiro, y no ha recuperado su nivel desde el inicio de temporada. Es capaz de ser el mejor jugador de los Lakers una noche, y a la noche siguiente hacerse un partido horrendo, con un 25 por ciento en tiros de campo.

Los números no engañan: Jordan Clarkson está realizando una temporada decepcionante

Sus números esta temporada en total están siendo peores que la temporada pasada; promedia menos puntos, menos asistencias y menos rebotes por partido, mientras que sus porcentajes de tiro están siendo similares. Aporta al juego del equipo menos rebotes y asistencias que su año de debut en la liga. Una solución a este bajón de forma podría ser un cambio en la rotación por parte de Luke Walton, emparejarle más minutos con D’Angelo Russell, darle minutos junto a José Manuel Calderón, o apostar por una pareja de bases con Russell al lado de Clarkson desde el inicio.

El escolta angelino empezó la temporada como un tiro, desde un principio salió desde el banquillo junto a Lou Williams, debido a que Luke Walton quería juntar a los dos en una unidad muy potente con la que pudieran tener una gran capacidad anotadora. Durante el primer mes de competición, el banquillo de los Lakers se había convertido en el mejor banquillo de la liga, y en gran parte, esto se debía a Lou Williams y Jordan Clarkson, eran el dúo dinámico de estos Lakers. Compartiendo minutos con D’Angelo Russell en pista, los Lakers anotaban, jugaban rápido, en transición, fueron los mejores partidos de la temporada.

Pero llegaron las derrotas coincidiendo con la plaga de lesiones de la franquicia californiana, un cambio de rotación y con ello, el bajón de rendimiento del escolta angelino, quien está completando una temporada marcada por la irregularidad. Tras un gran inicio de temporada donde promedió cerca de 16 puntos por partido con un 45 por ciento en tiros de campo, ha disminuido su promedio en puntos a 13 entre diciembre y mitad de enero, con porcentajes inclusive por debajo de los que tuvo durante el primer mes de competición.

Clarkson tiene que aumentar su rendimiento ofensivo por diversas razones; la principal de ellas es que desde hace meses se ha vinculado su nombre a un posible traspaso en verano, una vez la temporada finalice. El rendimiento del tirador procedente de la universidad de Missouri no está siendo el esperado esta temporada. Su nivel ha bajado, quizás mostrando el máximo potencial que su juego puede alcanzar. Está rindiendo por debajo de D’Angelo Russell, quien está mostrando un gran crecimiento durante la temporada, al contrario que Clarkson, cuyo rendimiento está por debajo de las expectativas y del nivel mostrado en la liga durante la pasada temporada.

Por todo lo dicho anteriormente, los próximos meses se presentan como meses muy importantes en la trayectoria de Clarkson como jugador de los Lakers. Un rendimiento alto potenciaría sus posibilidades de convertirse en un jugador importante del futuro de los Lakers; pudiendo ser muy útil de cara al futuro, y teniendo un hueco en esta franquicia para los próximos años. Sin embargo, si su rendimiento continúa por debajo de las expectativas, Clarkson puede tener sus meses como jugador de los Lakers contados, y podría ser traspasado en verano.

Clarkson: Compromiso y futuro como jugador de los Lakers

El problema del escolta de Filipinas es doble. Por un lado, nunca ha sido tenido en cuenta como una parte fundamental del Young core de los Lakers, como si lo son Russell, Randle, Ingram y Larry Nance Jr.  A pesar de haber sido uno de los que mejor rendimiento ha dado desde su llegada a la franquicia procedente del Draft 2014, Clarkson es considerado un secundario que puede ayudar desde el banquillo con puntos.

El segundo problema es precisamente su juego. Los Lakers ya tienen lo que él puede darles en dos jugadores, más veteranos, probablemente con menos mercado que Clarkson. Lou Williams y Nick Young poseen su capacidad anotadora, más allá de la inspiración que puedan tener durante una noche, pero debido a la edad, no tienen el mercado que puede llegar a tener un jugador con la edad de Clarkson. Si los Lakers quieren pescar algo en el mercado, tendrán que hacerlo a través de un traspaso de un Clarkson cuyo rendimiento ha menguado en las últimas fechas.

Pese a todo esto, mal harían los Lakers en desprenderse en el futuro cercano de un jugador como Clarkson. Si bien es cierto que no ha mostrado su mejor nivel, es un jugador joven, con potencial aún por descubrir, y que siempre ha mostrado capacidad ofensiva, compromiso con la franquicia y ganas por seguir mejorando.

Desde mi punto de vista, lo único que Clarkson necesita es tiempo; el mismo tiempo que se le ha concedido desde su llegada a la liga a figuras del equipo como Randle, D’Angelo o Ingram. Es tan solo su tercer año en la NBA los bajones de nivel son habituales en jugadores a su edad. Con el tiempo, Clarkson puede llegar a ser uno de los jugadores con más calidad saliendo del banquillo, convertirse en un auténtico microondas, que desde la segunda unidad pueda ser muy útil para el exitoso futuro que espera a la franquicia liderada por Luke Walton.