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De Azul y Naranja | La histórica cojera de Willis Reed

LA LESIÓN QUE CAMBIÓ LA HISTORIA DE LOS KNICKS

Willis Reed New York Knicks
Willis Reed y la lesión que supuso un giro inesperado deeventos. New York Knicks (CC)

«¡Aquí viene Willis Reed!¡El público está eufórico! Willis pasa por delante de la mesa de anotadores, toma una pelota. Los Lakers han dejado de lanzar, ¡ahora están observando cómo calienta Willis!».

Si alguien no es fan de los Knicks, quizás esta frase le suene a cuento chino, sin embargo, estas pocas palabras son consideradas historia viva del baloncesto americano.

Pero pongámonos en contexto: corría la temporada 1969-1970 ( la última con dos divisiones) y los Knicks contaban en su plantilla con jugadores de la talla de Frazier, DeBuschere, Barnnet, Bradley y Phil Jackson. El MVP del campeonato, Willis Reed, y el mejor manager de la liga y artífice del gran proyecto, Red Holzman. El equipo pronto destacó por su gran defensa y su gran juego de pases, consiguiendo un récord de 60-22 en temporada regular (el mejor récord de la historia de la franquicia), proclamándose como el mejor equipo de la NBA.

Una vez llegados los playoffs, los Knicks derrotaron en siete partidos a los Baltimore Bullets de Earl ‘Pearl’ Monroe, en un partido que se convirtió en la lucha de dos estilos de baloncesto: la defensa y el juego en equipo de los Knicks, contra el ataque vertiginoso de los Bullets de Monroe.

En las finales de conferencia los Knicks se deshicieron con facilidad de unos Bucks en los que ya empezaba a destacar un joven llamado Kareem Abdul-Jabbar, que por aquel entonces aún seguía siendo simplemente Lew Alcindor.

Pero el camino hacia el anillo no había hecho nada más que empezar, y una vez en la final, los Knicks tendrían que vérselas con Los Angeles Lakers. El equipo angelino asustaba, y con razón. Contar con jugadores como Jerry West, Wilt Chamberlain o Elgin Baylor eran palabra mayores.

La serie se antojaba emocionante. Los partidos disputados en la Gran Manzana se resolvieron con una victoria para ambos equipos. Una vez la serie se trasladó a Los Angeles, los equipos hicieron gala de su igualdad y la final hizo parada en Nueva York con un 2-2 en el casillero. El quinto partido se disputó de nuevo en el Madison, y a los Knicks se les atragantó el encuentro desde el principio, pero las malas noticias no se quedaron ancladas en el marcador, y es que cuando la estrella y capitán del equipo Willis Reed intentó disputar un rebote al gigante Chamberlain, cayó lesionado.
El Madison quedó mudo por un momento, sin embargo, tras el descanso, Red Holzman sacó sus virtudes a pasear, y tras ordenar al equipo jugar una defensa zonal, Chamberlain y West fueron desactivados del partido. Los Knicks lograron imponerse por 107-100, el anillo estaba cerca.
Nada más lejos de la realidad, los Knicks no solo no conquistaron el anillo en LA, sino que acusaron moral y deportivamente la baja de su capitán Willis Reed.  Wilt Chamberlain les castigó de manera dura, llevándose la victoria para los Lakers 135- 113. La serie volvía a viajar a Nueva York, y un séptimo y definitivo partido se vislumbraba en el horizonte.
Y al fin llegamos al punto clave de esta historia. El  8 de Mayo de 1970 los Knicks se disponían a salir a la pista a calentar, todos encaminaron el túnel de vestuarios de manera normal, todos menos uno: Willis Reed se quedaba fuera. De repente un murmullo lleno de preocupación se apoderó  del Madison. «¿Willis Reed se queda fuera? ¡Chamberlain nos va a machacar sin Will!»
Faltaban tres minutos para dar las alineaciones oficiales, y tanto los medios de comunicación como los fans no tenían noticias de Reed, todo parecía indicar que los Knicks tendrían que afrontar el partido decisivo por el título sin su capitán y jugador más valioso. Sin embargo, nadie sabía lo que estaba ocurriendo dentro del vestuario, y es que el equipo técnico neoyorquino intentó por todos los medios que Willis Reed jugara, y optaron por inyectarle 200 cc de Cortisona en su maltrecha pierna.
«Tenia mi cámara dentro del vestuario e hice fotos con ella, la aguja era como mi mano de grande y se la metieron en el músculo», dijo Phil Jackson sobre el famoso hecho.
De repente salta la noticia, dos minutos después de infiltrar a Willis Reed…
«Oh Dios mío, ahí viene Will. Ahí llega. El jugador de 2,08 de Grambling. El capitán de los Knicks, el jugador más valioso de la NBA. El nuevo Madison Square Garden se ha puesto en pie para ovacionarle. El público está eufórico, Willis pasa por delante de la mesa de anotadores, toma una pelota. Los Lakers han dejado de lanzar, ahora están observando cómo calienta Willis», dijo el comentarista del partido.
El partido empieza y la primera bola es para los Lakers, Reed empieza a cojear, la inyección no había servido de nada. Sin embargo, los Knicks recuperan el balón y en el poste alto, Willis recibe el balón y anota. Los dos primeros puntos eran para los Knicks. La cojera va a peor, pero Will consigue aguantar y encesta su segundo tiro. El Madison enloquece.
«Will se sentó y no jugó el resto del partido, pero nos liberó y nosotros nos fuimos», recordó Cazzie Russel recientemente.
El resto es historia: unos Knicks comprometidos en defensa y liderados por Walt Frazier arrasaron a los Angeles Lakers y vencieron el partido por 113-99. El anillo se quedaba en Nueva York.