Foto: Olimpia Milano

Fenerbahçe, campeón de Turquía, y Olimpia Milano, de Italia

Dos ligas europeas vivieron su desenlace

Foto: Fenerbahçe
Foto: Fenerbahçe

Turquía e Italia ya conocen a sus campeones 2015-16: el Fenerbahçe Estambul por un lado y el Emporio Armani Milán por el otro, los dos conjuntos que, a principio de temporada, parecían los máximos favoritos para hacerse con los galardones nacionales, aunque el camino de ambos equipos hacia la gloria no ha sido fácil, ni mucho menos.

Que el Fenerbahçe de Zeljko Obradović fuese un equipazo no era un secreto, pero la franquicia del lado asiático del Bósforo encontró en el Anadolu Efes un rival complicado. De hecho, el Efes terminó primero la regular-season y el Fenerbahçe, que empezó su camino en los Playoffs justo tres días después de perder la final de Euroliga frente al CSKA Moscú, se encontró a los eternos rivales del Galatasaray en semifinales (serie solventada por 3-1, mientras que el Efes había ganado con un cómodo 3-0 al Darüşşafaka Doğuş).

En la final, disputada a lo mejor de 7 partidos, el Fenerbahçe asaltó la cancha rival 85-87 en el primer encuentro (18 puntos del ex Atlanta Hawks Ekpe Udoh y doble-doble para el italiano Gigi Datome con 11 puntos y 10 rebotes). En el segundo encuentro, en cambio, el Efes se impuso fácil: 91-70 (17 puntos cada uno de los ex ACB Thomas Heurtel y Jayson Granger).

El Fenerbahçe volvió a la victoria en su cancha, al imponerse 84-72 en el tercer encuentro (17 puntos para Bogdan Bogdanović, drafteado el año pasado por los Phoenix Suns) y 101-79 en el cuarto (21 puntos y 6 rebotes para Gigi Datome).

El Efes sacó el orgullo alargando la serie haciendo suyo el quinto encentro 80-72, gracias sobre todo a un Heurtel letal desde la línea de los tres puntos (5/7 en triples, 24 puntos totales), pero el Fenerbahçe no falló en la sexta cita delante del público de casa: victoria 91-70, con 20 puntos de Gigi Datome, que se hizo además con el premio de MVP de la serie de final.

En Italia también acabó ganando el título el equipo con más presupuesto, y el único con licencia A de Euroliga: el EA7 Olimpia Milano, que se deshizo 4-2 del Grissin Bon Reggio Emilia en la serie final. Los dos equipos tuvieron que sufrir para alcanzar la gran final: en semifinales el EA7 se impuso 4-2 a un Reyer Venezia que, ganando el primer encuentro en Milán y el tercero en Venecia, sembró dudas en el conjunto entrenado por Jasmin Repeša. El Grissin Bon Reggio Emilia, por su lado, tuvo que llegar al séptimo partido para eliminar a un batallero Sidigas Avellino, en una serie en el cual se respetó al 100% el factor campo.

En la final también el factor cancha fue respetado hasta el sexto partido: 87-80 ganó Milano el primer encuentro de la serie (15 puntos para Alessandro Gentile, que el año que viene podríamos ver con los Houston Rockets, que adquirieron sus derechos la noche del draft 2015) y 94-73 el segundo (23 puntos del mismo Gentile). Reggio Emilia ya demostró que en el PalaBigi cambia de cara, e hizo suyos los dos partidos disputados en casa: 81-72 en el tercero (20 puntos para Darjus Lavrinovic) y 81-76 en el cuarto (15 puntos y 23 de valoración para el ex Estudiantes Pietro Aradori).

El quinto partido se disputó en Milán y el conjunto de casa ganó con un cómodo 97-73 (16 puntos y 8 rebotes de Mantas Kalnietis) y el sexto partido fue el más igualado y emocionante de la serie. Reggio Emilia lo intentó todo para alargar la serie hasta el séptimo y decisivo encuentro: tras un primer cuarto equilibrado, los anfitriones se adelantaron en el segundo parcial y fueron al descanso con el 38-29 en el electrónico. El Olimpia Milano no perdió la cabeza y peleó cada balón; el final fue de infarto, con canastas increíbles, pero también errores fatales, como pérdidas de balones inexplicables por parte de los dos equipos. Al final la experiencia fue clave y ganó Milano 70-74, levantando así al cielo su 27º “scudetto”. Rakim Sanders, autor de una serie muy constante, fue proclamado MVP de las finales. Se trata de su segundo MVP seguido, ya que el año pasado ya se hizo con el galardón individual cuando vestía la camiseta del Dinamo Sassari.