Jaylen Brown.Foto: Mitchell Layton

El extraño caso de Jaylen Brown

El alero de los Golden Bears es un personaje poco común

Jaylen Brown (TonyTheTiger CC)
Jaylen Brown (TonyTheTiger CC)

Jaylen Brown uno de los prospectos top de esta camada (se lo posiciona entre el puesto tres y ocho según los mocks), es un personaje atrapante, un jugador fuera de lo común pero no dentro del campo, si no fuera de él.

Podríamos hablar largo y tendido sobre sus capacidades y habilidades con la pelota naranja pero no es la idea, para eso tendrán que esperar al análisis de Alvaro Mendez, acá nos detendremos en el Brown persona y en su caracter excéntrico (más que nada por el ambiente en que circula) donde la curiosidad y el no seguir las “reglas pautadas” es una excepción a la regla.

¿Qué es lo que hace a Brown tan diferente a los demás? Con solo escucharlo hablar uno se da cuenta que el chico tiene un nutrido vocabulario (no parece un adolescente de 19 años) aparenta alguien con más experiencia y edad que un chico que acaba de terminar su primer año en la universidad.

«Soy quien soy. Lo tomas o lo dejas. No voy a cambiar mis valores y mi enfoque, porque alguien se sienta incómodo. Yo no voy a faltar el respeto.  Pero voy a ser yo”

Su carta de presentación deja en claro que no estamos ante un chico ordinario y que puede llegar a ser bastante intimidante ante los propios General managers de la liga y algunos entrenadores, que no entiendan bien por dónde va su naturaleza curiosa.

Dicen aquellos que lo conocen más de cerca que su nivel de inteligencia es altísimo, decidió ir a Berkeley California porque la universidad le otorgaba mayores desafíos intelectuales que las más tradicionales Kentucky, North Carolina y Kansas, que habían intentado reclutarlo para su programa.

El nativo de Marietta, era un prospecto top a la salida del High School, donde competía codo a codo con Ben Simmons por disputarse el futuro número uno del futuro draft.

Su año en los Golden Bears no deslumbró a muchos, se esperaba que diera un salto en el juego, pero un comienzo bastante frío y un final rápido en el Madness, le quitaron el hype que venía trayendo desde pequeño.

Sus cualidades físicas son de élite, con unos dos metros y 100 kg, una explosividad sorprendente está listo para el profesionalismo, pero tiene que mejorar muchos aspectos de su juego si quiere llegar a ser alguien en la NBA, cuestión que parece preocuparle pero desde un lado particular. Esto es lo que dice uno de sus mentores y personajes más allegados a su intimidad, Isiah Thomas:

“Todo el mundo está centrado en el lado ofensivo del juego. Hay muy pocos jugadores que tengan la capacidad atlética y ofensiva que tiene. Quiere aprender a jugar a la defensiva y ser un gran defensor«.

Brown rompe con el molde del jugador promedio, para tener un pantallazo de él basta con decir que tomó clases de  español en su primer año en la universidad, además dice que quiere aprender otros tres idiomas antes de llegar a los 25, lo ve fundamental para “crecer como persona” y es importante para el “negocio”. Ha tomado clases sobre diferentes aspectos sociales que generan cierta controversia y en los que piensa que hay micro-conceptos que tiene que erradicarse, más que nada con la pobreza y la gente sin hogar. Toca la guitarra, juega al ajedrez… sé lo que están pensando: parece el chico perfecto para presentárselo a su hija o tu hermana.

Esta curiosidad constante es una de las cuestiones que hacen presentar dudas a los altos dirigentes de la liga, porque prefieren claramente a jugadores que estén todo el tiempo involucrados en los aspectos del juego y se preguntan si podrá focalizar toda esa curiosidad y motivación en el baloncesto.

“Los bichos de gimnasio” (aquel jugador que esta día y noche tratando de pulir sus defectos poniendo horas y horas de entrenamiento en su cuerpo) son “las gemas” que buscan los entrenadores y general managers de la liga, pero Jaylen va por otro camino, no es que carezca de ética de trabajo (la tiene) pero la lleva de otro modo. Por ejemplo, se presentó en el NBA combine de Chicago vestido de traje y corbata, acompañado de su ordenador portátil y una libreta para tomar apuntes en las entrevistas:

«Estoy aquí para ser un profesional. No estoy aquí para usar pantalones cortos o estar en el sofá con mi sudadera de baloncesto. Cuando se llega a una entrevista de negocios, ¿qué es lo que llevas puesto? Te pones un traje formal«

La NBA de hoy esta cambiando poco a poco, los entrenadores de la vieja escuela están quedando en el camino, porque muchas veces no logran tener empatía con el jugador o no pueden entender por dónde discurren los caminos de las nuevas generaciones (mas abocadas a NBA 2K que a los entrenamientos). Pero cada tanto, aparecen jugadores que no encajan con el perfil y eso también es un problema para una liga bastante conservadora en muchos aspectos. Los entrenadores y directivos generalmente no quieren dar explicaciones de las cosas que hacen o deciden y no están acostumbrados a ser interrogados o puestos en tela de juicio:

(Brown) es un chico muy inteligente», dijo el asistente del gerente general de la NBA. «Tomó clases de la escuela de graduados en Cal en su primer año. Es una persona que es curiosa y quiere saberlo  todo. Debido a que es tan inteligente, puede ser intimidante para algunos equipos. Quiere saber por qué está haciendo algo, en vez de simplemente hacerlo. No creo que sea malo, pero es una forma de cuestionar la autoridad”

«No es con mala intensión. Él sólo quiere saber lo que está pasando y entrenadores de la vieja escuela no quieren chicos que cuestionan cosas»

Su grupo de confianza se remite a unas pocas personas, pero ha estado en contacto con mucha gente que lleva varios años en la NBA (Jason Kidd, Jimmy Butler, Isiah Thomas, Brian Shaw), por el simple hecho de aprender cuales son las cuestiones legales y los métodos contractuales o simplemente cómo se maneja la liga en diferentes aspectos. Cuestiones que para el jugador promedio no son preocupaciones, Brown trata de saberlas, para de este modo, entender cómo sacar provecho y no quedar en el camino.

La situación tradicional es que los agentes se encarguen de las reuniones pre-draft, pactar los entrenamientos con los equipos, hacer los trámites con la liga etc. El alero de Georgia ha ido por un camino poco común, eligió a una organización de la NBA que se encarga de apadrinar a jugadores en estas cuestiones.

«Tengo grandes recursos, por lo que los uso», dijo Brown. «Tengo gente en mi circulo que son mis  ojos y  oídos. Son gente que entiende la NBA, que jugó en la liga de 10 a 15 años, que entienden lo que necesito y lo que no.  Me dan una gran feedback de lo que piensan los equipos. Ellos me ayudan a ponerme en marcha para organizar las cosas como yo quiero que sean hechas”.

El Brown jugador también tiene lugar en su vida y así lo hace saber, entiende que tiene que trabajar en muchos aspectos de su juego y mas allá de los  extra deportivos, parece que esta enfocándose en el básquet, más allá de que siga comiendo en el comedor universitario en Berkeley y durmiendo en la misma habitación que su ex-compañero y futuro prospect 2017 Ivan Rabb; o entrenando en el viejo gimnasio de la universidad mientras otros prospect viven en hoteles y siguen trabajos pautados por sus agentes. Su ética de trabajo no está puesta en tela de juicio, en este momento está tomando entrenamientos muy temprano por la mañana y trabajando en los aspectos que debe mejorar: manejo de balón, aspectos defensivos, tiro y en ser más inteligente en juego estacionado.

«He oído historias de que Kobe Bryant se despertaba a las 4 o 5 de la mañana y estaba en el gimnasio a las 5:30. Estaba completamente empapado de sudor antes de las 6:30. Se iba a hacer  pesas a las 8 y luego iniciaba la práctica a las 10. Todo lo que Kobe ha logrado ha sido por una ética de trabajo incansable. Soy un gran creyente de que se tarda 20.000 horas para ser grande. Kobe lo hizo en esas horas. Estoy tratando de perseguir ese modelo. Kobe nos puso un gran ejemplo y estoy tratando de seguirlo”

Jaylen Brown, un personaje fuera del común, con muchos aspectos a mejorar en su juego, pero con una personalidad por demás intrigante.