Alec Burks tendrá que hacer borrón y cuenta nueva

Una lesión puso fin a su temporada antes de enero

Continuamos con nuestro cierre analizando la actuación uno a uno de los jugadores; en anteriores artículos: Gordon Hayward, Derrick Favors, Rudy Gobert, Dante Exum.

Tras ser escogido con el número 11 del draft en 2011, Alec Burks tardó en consolidarse como pieza importante en el organigrama de los Utah Jazz, pero cuando lo hizo, en el curso 2013-14, su irrupción fue ilusionante para gran parte de la parroquia del EnergySolutions Arena.

El joven escolta de la Universidad de Colorado pasó de promediar 7 a 14 puntos por partido, y además mejorando sus porcentajes de manera importante. Parecía que los del estado mormón habían encontrado su escolta del futuro, y ejercieron la opción que tenían en su contrato rookie asegurándose sus servicios hasta 2015. Tales eran las esperanzas que había despertado en la franquicia que apenas dos días después le firmaron una extensión por 4 años y 48 millones de dólares, cantidades de jugador importante, que era precisamente lo que se esperara que fuera a inicios de esta campaña. Sin embargo el 30 de diciembre terminó la temporada para él a causa de una lesión de hombro, y mientras en febrero cambiaba totalmente la narrativa del equipo con la transformación en una defensa de élite, Burks quedó en la sombra, como olvidado por todos. Por eso precisamente, y porque su rendimiento hasta ese fatídico momento estaba siendo decepcionante, el natural de Michigan tendrá que comenzar los entrenamientos prácticamente como un fichaje más, de lo que esperemos todos que se beneficien tanto el equipo como él.

Sin veteranos como Richard Jefferson, Marvin Williams o, en menor medida, Brandon Rush, acaparando los minutos en las alas, este era el momento de Burks de ocupar su lugar al lado de Gordon Hayward – ya definitivamente como alero – como titular e incrementar aún más su papel como anotador que tan notablemente había realizado como sexto hombre un año antes. Mas el cambio de entrenador y de rol no le terminaron de sentar bien al principio (con pullita del entrenador incluida), y la producción del jugador de cuarto año bajó a pesar de aumentar su tiempo en pista. Evidentemente estamos hablando de apenas 27 encuentros disputados, pero Burks parte ahora con cierta desventaja sobre, por ejemplo, Rodney Hood, porque va a tener que seguir trabajando para integrarse en el sistema.

Otro detalle importante es que tampoco fue parte del cambio espectacular de identidad sufrido por el equipo con la marcha de Enes Kanter a Oklahoma, del que los Jazz salieron convertidos en una de las mejores defensas de toda la NBA mientras su ataque controlaba el tempo del partido a un ritmo muy lento. También tendrá que trabajar para conseguir esa química con Exum y Hood, los dos novatos que fueron parte indispensable del proceso, y algo fundamental para el cuerpo técnico a la hora de construir el quinteto el año que viene. Lo bueno es que Burks lo sabe, y dice que ha aprovechado estos meses fuera para aprender todo lo que ha podido acerca de lo que el entrenador jefe Quin Snyder quiere de sus hombres:

«Aprendí un montón. Quin abogaba que, cuando estaba lesionado, hiciera las cosas más calmadamente para poder leer mejor».

Con todo esto dicho, Alec Burks es un hombre muy importante para el futuro de Utah, y no sólo por la inversión que supone su nómina, sino porque ofrece ciertas cualidades que pocos jugadores más tienen, y además su talento ofensivo puede ser un complemento fundamental para un ataque que, de momento, es poco fluido. Además, en 2014 sus porcentajes en tiros de tres y tiros libres subieron como nunca antes, y a pesar de empeorar sus cifras en el área restringida – que era su mejor virtud -, siguió yendo con la misma frecuencia a la línea. Con el sexto hombre designado en su ausencia – Trey Burke- sufriendo horrores para generar sus tiros en parte gracias a sus pequeñas dimensiones, los Jazz tienen en este escolta un playmaker de casi 2 metros con potencia y habilidad para dar un empujón a su ataque, algo que ni Ingles, ni Elijah Millsap, ni Burke pueden aportar. Tanto como titular, como de nuevo en su antiguo papel de líder de la segunda unidad, Burks supondrá una mejora sustancial de lo que Quin Snyder ha dispuesto en estos últimos meses.