Historia de los Boston Celtics

El equipo más grande en la Historia del baloncesto mundial. Así lo conseguimos.

La franquicia fue fundada el 6 de Junio de 1946 en Boston, Massachusetts, por Walter Brown que fue el primer propietario del equipo “Boston Celtics” de la NBA. Nacido en Hopkinton, Massachusettt, ras suceder a su padre como manager del Boston Garden, ayudó a fundar la BAA en 1946, y fue una pieza fundamental en la unión entre las ligas BAA y NBL en 1949 que actualmente forma la NBA. Durante estos primeros años 40 y 50, el equipo entrenado primero por John Rusell y luego por Alvian Julian, seguiría una dinámica perdedora, en la que la inclusión del equipo en los playoffs era lo excepcional.

La de los 50 sería una década clave en la franquicia de verde, que se incorpora a la primera temporada 49-50, comenzando así una gran época de éxitos en torno a la figura de tres personajes esenciales para este inicio de la historia de los Boston Celtics, En primer lugar, seguramente la figura más importante de toda la historia de la franquicia, el entrenador Red Auerbach, que cambia el rumbo de un equipo hasta el momento perdedor basándose en el juego en equipo, la defensa y el contraataque como juego ofensivo. Es famosa su continua lucha contra el racismo, siendo el primero en elegir en el draft a un jugador afroamericano, Chuck Cooper en 1950. Fichó por los Boston antes de la temporada 50-51 cuando Walter Brown se encontraba desesperado por cuestiones financieras.

La siguiente figura a destacar es Bob Cousy, “The Cooz“, el máximo asistente de la NBA desde el 53 al 60 y considerado el mejor base en la historia de los Celtics. Se caracteriza por su juego nada ortodoxo y es nombrado MVP en la temporada 56-57. Junto con Auerbach forjan la base de los mejores Celtics de la historia que conseguiría 11 anillos en 13 temporadas.

Hasta el 56 la franquicia llegó siempre a los playoffs, pero nunca consiguió el título. En el draft de este mismo año, Auerbach seleccionó a Russell, interesado en él por su juego defensivo, pensando que era lo que necesitaba el equipo. Finalmente, se incorpora a la temporada en diciembre de ese mismo año debido a sus compromisos olímpicos. Fue elegido MVP de la temporada en cinco ocasiones y es considerado uno de los mejores defensas de la historia, caracterizado por sus tapones y su capacidad reboteadora. El impacto de Russell aún se siente a día de hoy. Junto a Cousy y Sharman, y con la contribución del también nuevo jugador Tom Heinshon, Boston conseguiría en esa misma temporada el primer campeonato de su historia, en la temporada 1956/1957.

En el curso siguiente, una lesión de Russell impidió a Boston derrotar a los Saint Louis Hawks en la final de la NBA, pero a partir de la 1958/1959, el equipo comenzaría su época dorada con una serie de ocho campeonatos consecutivos liderados por Russell. En las dos últimas temporadas de la década, el equipo lideró la liga con puño de hierro de la mano de  Russell, Cowens, Sharman, Heinsohn, Ramsey y un pujante Sam Jones.

La 62-63 fue la última temporada de Cousy, algo que sembraba incertidumbre de cara al futuro. Pero de nuevo la victoria acompañó al equipo: Frente a los Royals de Oscar “The Big O” Robertson en el este y de nuevo los Lakers en las finales, el equipo se alzaba campeón por cuarta vez consecutiva.

Las dos temporadas que transcurren entre 1963 y 1965 continuaron engordando la leyenda del equipo saldándose ambas con la victoria, la primera contra los Warriors de Chamberlain y la segunda contra los Lakers de Jerry West. Fueron años de reconstrucción en los que buscar la forma de suplir la salida de Cousy. El trabajo en equipo, de nuevo, prevaleció sobre lo individual, aunque no debemos olvidarnos de Russell y su talento en lo personal.

Auerbach anunció que la temporada 65-66 sería la última con él al mando. Además, los jugadores importantes promediaban una de edad de 30 años. Sin embargo, ese año volvieron a alzarse campeones contra Lakers. Fue tras el primer partido cuando se anunció que el próximo entrenador sería Russel, que combinaría las funciones de entrenador con las de jugador.

En la 67-68 a pesar de verse el equipo en crisis, Russell supo capotear la situación y volver a llevar a las finales a un equipo que, aunque envejecido, aún tenía juego. Así, como en años anteriores, vencieron de nuevo a los Sixers en el este y a los Lakers en las Finales para hacerse con el noveno título en 10 años. El último año del reinado de esta dinastía fue 1969, cuando contra todo pronóstico, lograron alzarse campeones por 2 puntos en el séptimo partido ante Lakers.

La década de los 70 en la NBA fueron años de muchos cambios y no hubo un equipo denominador, como demuestra que varios equipos consiguieron alzarse con el campeonato. La Liga pasó por serios apuros económicos que casi le cuesta la desaparición. Para la franquicia de Boston el inicio de la década viene marcado por la retirada del gran Bill Russell (Heisohn asumió el cargo de entrenador). El equipo tuvo que iniciar una reconstrucción de su plantilla y Red Auerbach eligió a Dave Cowens para hacer olvidar a Russell y liderar junto a John Havlicek a los Celtics de la nueva década. A pesar de las dudas iniciales, sobre todo por las odiosas comparaciones con Russell, Cowens, conseguiría el Título de Novato del año, premio compartido con Geoff Petrie de Portland Trail Blazers.

Las temporadas 69-70 y 70-71 estuvieron marcadas por los grandes duelos con los New York Knicks, que vivían sus mejores años como franquicia de la mano del gran Gran Willis Reed . En la temporada, la 73-74, llegaría un nuevo título para la franquicia de Massachussets. En las finales se enfrentaron con los Milwaukee Bucks de Kareem Abdul-Jabbar y Oscar Robertson. Los Celtics consiguieron un récord de 56-26 cuando en el duelo definitivo dejaron la clásica defensa de “hombre a hombre” y apostaron por enviar dobles y triples marcajes sobre Jabbar. Un un contundente 102-87 y primer anillo “Post-Russell”. John Havlicek se hizo con el galardón de MVP.

Tras perder en la 74-75 los Celtics el título frente a los Washington Bullets, en la 75-76 llegaría un nuevo título para la Franquicia Bostoniana, que contaba con Dave Cowens como gran estandarte del equipo y con Tom Heinson en el banquillo tras enfrentarse en las finales a los Phoenix Suns, siendo memorable el quinto partido, en el que se impusieron los Celtics por 128-126 en el Garden. Para algunos analistas, éste fue el mejor partido de la historia de los “playoffs ya que fue el primero en llegar a las tres prórrogas. Jo-Jo White consiguió el título de MVP.

La temporada 76-77 marcó un inicio de declive en la franquicia, que solo seria revertido con una de las mejores decisiones de la historia de la franquicia: elegir en el draft a un chico de la Universidad de Indiana State llamado Larry Bird, que a pesar de incorporarse un año más tarde, abriría una nueva época dorada en la Franquicia de Boston.

La clave de este equipo que atravesará la década dejando una huella en la historia del básquet para siempre  se debe a varios movimientos hechos desde las oficinas del mítico colorado. Tras el ya mencionado fichaje de Bird, Red hizo su segundo movimiento y el mas arriesgado: con el número 1 del draft en su poder luego de haber traspasado a Bob McAdoo, lo cambió por los derechos de Robert Parish y  la elección número 3 de ese mismo draft. El ojo clínico de Auerbach no se equivocó y selecciono a Kevin McHale (un ala-pívot de  2.08 metros con movimientos dignos de una clínica de básquet) el resto solo fue química  sobre el suelo del Garden, juntos lograron llegar a 5 finales y obtener 3 anillos a base de un juego fluido caracterizado por los pases continuos buscando al jugador mejor posicionado y una defensa férrea que hacia honor a la historia celta.

En la temporada 81 el equipo comandado por Bill Fitch llegaría a la final de conferencia para enfrentarse a los Sixers en una batalla épica a 7 partidos que quedó en la retina de muchos. Después de sortear a los de Filadelfia  los esperaban los Houston Rockets… ahí el quinteto  verde demostró su calidad ganando la serie 4 a 2 y quedándose con el título número 14.

Tras la obtención del campeonato vendrían dos temporadas que serían decepcionantes que le costarían el puesto de entrenador a Fitch dando lugar a la llegada de K.C. Jones. El 84 sería un año mágico para la franquicia ya que obtendría el titulo nuevamente enfrentándose a su eterno rival, los Lakers de Magic Johnson, así Larry Bird pudo tomarse revancha de la final universitaria perdida contra Earvin. En este campeonato los tres grandes tendrían la colaboración de Dennis Johnson y un muy joven Danny Ainge. Al año siguiente se vuelve a reeditar la final pero esta vez la suerte caería del lado de los angelinos que ganarían la serie 4 a 2.

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En 1986 las cosas cambiarían con la incorporación del veterano Bill Walton y un ya maduro Danny Ainge con más minutos en cancha, que le podían dar un respiro al big three, y de esta manera obtendrían el tercer anillo de la década y el último en mucho tiempo.

Los años 90 son, hasta el momento, la única década de la historia de la NBA en la que la franquicia más laureada de la liga americana no ha conseguido ningún anillo de campeón. Desgracia tras desgracia y malas decisiones tras malas decisiones, los ‘orgullosos verdes‘ fueron cavando una tumba de la que no podrían salir hasta 2008 con el ya defenestrado segundo ‘Big 3’. Dejando a un lado lo deportivo, la segunda tragedia personal de los Celtics, la muerte de Reggie Lewis, significó un auténtico punto de inflexión para los aficionados que veían cómo su franquicia caía en una espiral profunda y traumática que duraría demasiados años para una ciudad acostumbrada al respeto de saberse unos campeones en casi todos los deportes.

La plantilla estaba envejecida, las lesiones de McHale y Bird marcaban el principio del fin ya a finales de los 80 y que nuevas potencias emergiesen en el Este, no hizo sino rubricar la pérdida de la hegemonía verde de su Conferencia antes discutida por Hawks y Sixers y ahora en manos de Pistons y Bulls. el 33 por su espalda y el 32 por sus rodillas, comenzaron a perderse más y más partidos y los resultados dejaron de ser lo brillantes de antaño. El orgullo seguía ahí, se consiguieron alguno títulos de división más, pero los maltrechos cuerpos no seguían el ritmo impuesto por las veteranas mentes. En 1992 el mejor NBA de la historia dijo basta y tras ganar la medalla de oro con el Dream Team en Barcelona, se retiró en la mayor ceremonia de ese estilo celebrada en Boston, y eso es decir mucho.

Los últimos movimientos de Auerbach para draftear a Len Bias y a Reggie Lewis tornarían en desastre tras la muerte de Bias y el posterior fallecimiento de Lewis, que desde su elección en 1987 había conseguido ganarse poco a poco un status que le llevaría a asumir la capitanía tras la retirada de Larry Bird en 1992. El alero, que llegó a promediar más de 20 puntos por partido en sus últimas temporadas, era muy querido en Boston y si quizás, es muy fácil decirlo a toro pasado, él y Bias hubiesen realizado su carrera en los Celtics, ahora estaríamos hablando de unos 90 gloriosos. Pero, su corazón, tras fallar en los playoffs de 1993 y hacer que se retirara del campo, volvió a colapsarse meses después en un entrenamiento preparatorio para la siguiente temporada tras recibir el permiso médico para regresar a las pistas del Dr. Gilbert Mudge, a la postre muy odiado en la ciudad huérfana de su ídolo.

Tras varios años terribles, Paul Gaston, dueño de la franquicia por aquel entonces, decidió cortar por lo sano y contratar a Rick Pitino, exitoso entrenador universitario, para asumir las funciones de General Manager, Presidente de las Operaciones de Baloncesto y entrenador jefe por un contratazo. El experimento no pudo ser más desastroso, ya que tras asumir las antaño funciones del incombustible Red Auerbach, Pitino se volvió a pedirle ayuda en los peores momentos, y hubo muchos tras no entrar en playoffs en las 3 temporadas y media en las que estuvo en Boston. En esa época se luchó por conseguir a Tim Duncan con el llamado tanking pero lo que se logró por otro lado fue un gran ridículo y muy pocas positivas tras draftear en su lugar a Mercer y Billups. En cambio, al año siguiente, 1998, Paul Pierce recalaría en los Celtics en lo que sería un movimiento premonitorio de que las cosas cambiarían con el cambio de milenio.

Desde su llegada hasta la temporada 2002, pocas cosas cambiaron, con Pierce madurando como el futuro capitán de un equipo campeón que en esos momentos no obtenía más que mediocres resultados. Tras este año, cuatro consecutivos entrando en la post-temporada, con una final de conferencia incluida. Tras este lustro, llegaría a los Celtics en calidad de General Manager un Danny Ainge que demostró desde el primer día que no le temblaría el pulso a la hora de tomar decisiones, fueran las que fuesen. Así, solo quedó un único superviviente de estos cinco años medianamente exitosos, antes de que Ainge acometiese el traspaso más grande en la Historia de la NBA, Pierce.

En la noche del “Draft 2007“Delonte West, Wally Szczerbiak y la elección número 5 de dicho Draft, a cambio del All Star y ex estrella de los Seatle Supersonics Ray Allen. Posteriormente, a finales del mes de julio, se hizo público el traspaso del verano, en el que Kevin Garnett llegaba a la franquicia a cambio de Al Jefferson y otros cuatro jugadores, además de la elección de primera ronda del “Draft 2009” y del retorno de los derechos obtenidos en 2006 sobre una elección de primera ronda de Minnesota.

Quedaba así confeccionado el “Big Three” que, junto al ahora nuestro jugador franquicia, Rajon Rondo, devolvería el esplendor al TD Garden tras conseguir ese mismo año su decimoséptimo título de la NBA nada más y nada menos que ante su histórico rival, Los Ángeles Lakers. Cuatro años más y una final perdida de nuevo frente a los angelinos fue todo lo que dio este grupo de jugadores a la franquicia antes de que Ainge, en el verano de 2013, decidiese acometer una nueva reconstrucción con Rajon Rondo como jugador franquicia y un proyecto cargado de jóvenes jugadores como Kelly Olynyk, Jared Sullinger, Jeff Green o Evan Turner. A por el decimoctavo.