Los New Orleans Pelicans deben ser más regulares. Fuente: Yelp Inc (CC)

Los New Orleans Pelicans son, a estas alturas del campeonato, uno de los equipos más irregulares que hay. A pesar de las sensaciones son infinitamente mejores que las de años anteriores y tanto el récord del equipo (14-13) como la posición en la conferencia Oeste (séptimos, un partido por encima de los Utah Jazz y empatados con los Portland Trail-Blazers) auguran que este está siendo un gran año para el equipo, no es del todo concluyente. Y no auguran nada del otro mundo, pues es cierto que la temporada de los Pelicans está siendo realmente buena. Pero aún hay algo que se nos está escapando.

Y la plantilla es realmente buena. En estas últimas tres temporadas, nunca había habido tanto talento aglomerado en New Orleans; Rajon Rondo, Jrue Holiday, Anthony Davis, DeMarcus Cousins… Desde luego es un núcleo que, sí o sí, tienes que tener en cuenta en la conferencia Oeste. De hecho, así está siendo. Así lo confirman las sensaciones y las casas de apuestas, que cada vez tienden a elegir como favoritos a Davis y compañía. Pero hay algo que se nos sigue escapando.

Si el equipo es bueno y el sistema de juego funciona… ¿qué es lo que puede estar saliendo mal?  El problema está siendo la regularidad del equipo. Y no la regularidad en relación a las victorias o las derrotas del equipo, sino en las propias derrotas, la irregularidad dentro de los propios partidos. Y el último partido ante los Philadelphia 76ers, a pesar de que se saldó con una victoria, me viene como anillo al dedo para analizar estas derrotas que los New Orleans Pelicans cometen y no dejan al equipo conseguir una buena racha de victorias.

Ofensivamente, el equipo está fuera de serie

Tanto el primero como el segundo cuarto del partido fueron igualados, pero con dominio de los New Orleans Pelicans. Ya es de buen saber que Rajon Rondo está ayudando muchísimo en la organización de juego y se está plasmando en resultados, y ante los Sixers no fue una excepción. El equipo salió con una idea clara de jugar y se mostró muy serio, a pesar de que los visitantes no jugaban del todo mal.

El resultado al descanso fue de 55-66 a favor de los New Orleans Pelicans, con 17 puntos de DeMarcus Cousins, 15 puntos de Anthony Davis y 10 asistencias con 0 pérdidas para Rajon Rondo. Esto, a priori, es lo normal. Esto, ante los Philadelphia 76ers sin Joel Embiid ni Robert Covington (sin olvidarse también de que son un equipo joven y sin experiencia) debe ser obligado para un equipo que quiere aspirar a algo en el Oeste. Y aunque no se estaba defendiendo del todo bien, el resultado acompañaba. Hasta aquí, nada se salía del guión.

Tercer cuarto, vienen las desgracias

Esto es, esta temporada, algo que les ocurre mucho a los New Orleans Pelicans. Con una ventaja sólida ya forjada, se atasca el juego ofensivo, se cometen muchas pérdidas de balón y el rival consigue alcanzar la igualdad en el marcador. Lo que usualmente se conoce como no saber mantener ventajas, vamos.

Y así fue. Los New Orleans Pelicans se atascaron en ataque y, sin acompañar esto con una defensa sólida, permitieron que el equipo rival hiciera uno de los mejores cuartos de su temporada. A través de rebotes ofensivos, el acierto interior de Richaun Hlmes y Trevon Booker (si, contra Anthony Davis y DeMarcus Cousins) y exterior de JJ Reddick, el parcial de este periodo fue de 40-21 en contra, colocándose a ocho puntos de ventaja con un 95-87 en el marcador. La defensa, para que se hagan una idea, fue parecida a esta jugada:

https://twitter.com/_eNBA/status/940172108595957761

Pasividad es poco para catalogar lo que mostró el equipo. Y lo preocupante, a parte, no es eso. Lo preocupante es que esto no se había detectado en la primera parte. Simplemente, porque los Pelicans desplegan un juego ofensivo de ensueño este año. La defensa ya fue mala durante la primera parte, pero se acentuó en el tercer cuarto y no se pudo sostener con la ofensiva. Esto, en el mes de diciembre, no es un problema muy grave. Pero como llegues al mes del All-Star y no hayas solventado tus problemas con las “pájaras” en los partidos, te puede costar muchas victorias clave que te priven de disputar los Playoffs de la NBA.

Final feliz en Nueva Orleans

Al final, por suerte, volvió ese juego ofensivo de ensueño. Y esta vez, acompañado de más agresividad al rebote y seriedad defensiva. Como si de una orquesta se tratase, Rajon Rondo volvió a dirigir un ataque en el que Jrue Holiday se encargó de entonar las notas altas de la composición. El veterano base acabó de afianzar su gran noche llegando a las 18 asistencias y, el californiano y menos veterano ya más escolta que base, anotó 19 puntos y 5-6 en triples para acabar poniendo el 124-131 final.

Esto, sin embargo, no suele pasar en este tipo de partidos. He ahí ese pequeño rayo de luz que, por ejemplo, no alumbró ante los Sacramento Kings el otro día o contra los Utah Jazz hace ya semanas. Y tampoco significa que esto pueda pasar más veces, sólo que ante los Sixers hubo mucho acierto exterior al final.

Datos como conclusiones

Para finalizar, queremos recalcar unos datos que, de haber sido finalmente una derrota, habría dolido mucho:

  • 131 puntos, la máxima anotación de los New Orleans Pelicans esta temporada
  • Tres jugadores por encima de los 20 puntos (Davis, Cousins y Holiday)
  • Rajon Rondo, season-high de asistencias con 18
  • 15-24 en triples, 62,5 % de acierto desde la línea de 6,75
  • 46-80 en tiros de campo, un porcentaje del 57,5 %
  • Sólo un jugador por debajo del 50 % en tiros de campo (Ian Clark, 1-4 para un 25 %)

Con estos datos, te deja un mal sabor de boca que sólo se haya podido ganar por 7 puntos de diferencia en casa.