Stephen Curry
Stephen Curry, más eficiente que nunca en la NBA. – Scott Daniel (CC)

Stephen Curry. El nombre mágico para la NBA durante los últimos cinco años no ha parado de demostrar su extraterrestre calidad para jugar al baloncesto desde que tuvo continuidad y las lesiones de tobillo lo respetaron. Y es que de un día para, el chico de la humilde universidad de Davidson conquistó a la comunidad baloncestística desde el primer momento, consagrándose en el monte Olimpo de la NBA  actual una vez demostró realmente de lo que era capaz con un equipo contender.

El asesino con la cara de niño, como se le conoce al otro lado del charco, desenfunda el triple con gran rapidez y puntería, lo que en cierta medida, junto a una progresiva mejora de los otros aspectos del juego, le ha dado alas para ser de los mejores de la liga. Sin embargo, Stephen Curry no se conformó con quedarse entre “Uno de los mejores bases de la NBA”, sino que quería ser EL mejor base. Prueba de ello, el título de campeón en 2015 y los dos MVP’s consecutivos, uno logrado por unanimidad de los votantes, en una temporada excelsa del ‘dub’. Aquella temporada, Stephen Curry acaparó todos los aspectos de lo que se entiende por ser el jugador franquicia.

Sin embargo, su liderazgo parecía que se vería amenazado con la llegada del MVP y Finalista de la NBA Kevin Durant en el verano de 2016. Parar sorpresa de sus detractores, acabó sucediendo todo lo contrario; Durant y Curry se alinearon para formar el equipo más letal que se recuerda en muchos años, paseándose por los Playoffs y las Finales de la NBA como el que va por su casa. Con un título más para Steph, está temporada llega el reto de mantenerse. Y nada más lejos de la realidad, Stephen Curry, está sobrepasando las expectativas.

Sólo en lo estadístico, Stephen Curry lleva un promedio de 25’4 puntos, 6’5 asistencias y 4’8 rebotes en los 32 minutos que juega de media por partido. Por ahora las cifras varían por décimas a su media habitual, pero lo que cambia drásticamente es la cantidad de minutos que juega, pues está siendo la segunda ‘peor’ cifra de su carrera en cuanto a tiempo jugando en pista. Por ello, la eficiencia se ha disparado por las nubes, que pasa del 23’5% habitual al 28’1%, exprimiendo hasta la última gota cada segundo que pasa en cancha.

Si bien es cierto que este año los Warriors han tenido ciertos problemas para engrasar la apisonadora que eran la temporada pasada, el camino que está tomando el equipo confirma la casi total desaparición del despiste inicial, apuntando desde ya a arrebatarle el liderazgo en el Oeste a cualquiera que se ponga por medio, y devolver la clasificación a su estado natural de las últimas temporadas, con los Warriors a la cabeza. De todas formas, la competencia en la Conferencia Oeste está más intensa que nunca, con Thunder (a pesar de que no hayan cmenzado bien), Rockets, Spurs y Clippers.

Sin embargo, este artículo llega a su fin y todavía no ha quedado claro si estamos ante el mejor Stephen Curry o no. Pues bien, y aplicando el punto de vista personal, Stephen Curry NO está en su mejor temporada. (Por el momento). La campaña 2015/2016, a pesar del fiasco del Game 7, fue todo un espectáculo ver el juego de Stephen Curry, que sin problema alguno se echó el equipo a la espalda y cargó con él toda la temporada, aunque claro, simpre con la inestimable ayuda de Thompson, Iguodala, Green y un etcétera muy valioso. Al fin y al cabo, la carga no le supuso ningún problema. Parecía no tener fin el éxito de Stephen Curry, los balones entraban de todas las formas y desde todas las distancias… Nadie podía pararlo. Era un extraterrestre sobre la faz de la Tierra. Sin aportar una número innecesario de ejemplos, recurro al que cualquiera que recuerde bien aquella temporada tiene en mente sobre Stephen Curry: 28 de febrero, Oklahoma City. Los Warriors tienen la pelota en la última posesión de la prórroga. Entonces, Steph encuentra hueco en un lugar desde el que pocos locos mirarían al aro, tira casi desde la media pista, y… ¡Chof! los Warriors ganan y se llevan de Oklahoma una victoria que, vista en perspectiva, da posibilidades reales al equipo de romper el récord de los Bulls, cosa que en última instancia conseguirían.

Ahora, el extraterrestre lleva mucho tiempo viviendo con los mortales, y ha sabido cómo exprimir hasta la última gota su juego para aportar sus números de siempre en el menor tiempo posible. El objetivo es la dinastía de Golden State, los logros personales hace tiempo quedaron atrás en la vitrina de los Curry. Ahora, a consolidar la dominación sobre la NBA que están ejerciendo los Warriors. Por parte del base, poco más se le puede pedir; con esa eficiencia, complicado mejorar sus estadísticas… ¿Verdad, no?